Un tribunal federal de apelaciones ha confirmado, por dos votos contra uno, que Donald Trump no puede seguir construyendo su salón de baile de 400 millones de dólares en la Casa Blanca sin autorización del Congreso. La sentencia, del Tribunal de Apelaciones para el Circuito de Columbia, mantiene la paralización de las obras sobre el nivel del suelo mientras permite continuar los trabajos subterráneos de seguridad.

La demanda partió del National Trust for Historic Preservation, organización de patrimonio histórico sin perfil partidista creada por el Congreso en 1949, que denunció que ni la demolición del Ala Este ni la construcción del nuevo salón siguieron los trámites legales exigidos.
La mayoría del tribunal —la jueza Patricia Millett, nombrada por Barack Obama, y el juez Bradley Garcia, nombrado por Joe Biden— avaló esa tesis; la jueza nombrada por el propio Trump discrepó.
El fallo da a la Administración dos semanas para recurrir ante el Tribunal Supremo, algo que Trump ya ha anunciado que hará tras calificar la decisión de «políticamente motivada».
El fallo llega mientras los sondeos —dos de cada tres estadounidenses creen que los contrapesos institucionales no funcionan bien, según PBS News/NPR/Marist— siguen marcando ventaja demócrata de cara a las legislativas del 3 de noviembre.
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