«La hija cóndor»: Bolivia entre tradición y modernidad

Segundo largometraje de Álvaro Olmos Torrico

Tras su paso por el festival Cine Latino de Toulouse, vitrina en Francia de la abundante producción cinematográfica latinoamericana, llega este mes de agosto a las pantallas comerciales La hija cóndor coproducción de Bolivia-Perú- Uruguay[1] segundo largometraje de ficción del director y productor boliviano Álvaro Olmos Torrico.

La-hija-condor-cartel «La hija cóndor»: Bolivia entre tradición y modernidad

Su primera película, Wiñay (que significa ‘crecer’ en quechua) 2018, nunca estrenada en Francia, relataba el viaje iniciático de dos mujeres jóvenes a través de Bolivia. Para su segundo largometraje Álvaro Olmos ha escogido de nuevo una historia contada desde el punto de vista de dos mujeres, pero en esta ocasión en la Bolivia andina y en lengua quechua.

Dos actrices nobeles interpretan esos papeles: Marisol Vallejo Montaño (Clara), y María Magdalena Sanizo (Ana).

Desde aquellos grandes clásicos del cine andino que son Luis Figueroa o Jorge Sanjinés, en toda América Latina pero muy en particular en Bolivia, Perú o Guatemala se ha afirmado a lo largo de los años una clara tendencia a reivindicar la tradición secular de las comunidades andinas o indígenas latinoamericanas.

La hija cóndor se sitúa dentro de esa interesante corriente cinematográfica nutrida por las creaciones de autores como Claudia Llosa (Madeinusa), Salvador del Solar (Magallanes) Marco Panatonic (Kinra) en Perú; Jairo Bustamante (Ixcanul) en Guatemala o Alejandro Loayza (Utama) en Bolivia, entre otros.

Mitología, superstición, tradición y modernidad

La hija Condor se sitúa en la comunidad quechua de Kami en la cordillera andina. La vida transcurre despacio en esa comunidad regida por sus propias leyes y tradiciones, muy lejos y muy cerca de Cochabamba, la principal ciudad de la región, símbolo del ritmo acelerado de la modernidad.

Clara es una adolescente que vive y trabaja ayudando a su madre adoptiva Ana, la partera tradicional de la comunidad, que practica los partos a domicilio, siguiendo ritos y costumbres ancestrales. La joven acompaña con su canto el sufrimiento de las parturientas y ha sido designada por la comunidad como ayudante oficial y futura sucesora de Ana. Cantos y melodías trasmitidos de generación en generación.

La belleza natural de los paisajes andinos y el ritmo pausado de la vida comunitaria se ve amenazado por la tentación de una mayor libertad individual que ofrece el progreso en la ciudad.

Valga destacar la esmerada dirección de fotografía a cargo del peruano Nicolas Wong Diaz, tanto en las escenas en el interior como en decorados naturales.

Nicolas Wong empieza a ser un denominador común y referente de buen número de películas latinoamericanas, entre otras: La llorona (Guatemala), Cómprame un revolver (Mexico), o Tengo sueños eléctricos y Siempre soy tu animal materno (Costa Rica)[(2]

La música moderna y los ecos de grupos musicales femeninos de las cholas que triunfan en Cochabamba llegan a oídos de Clara a través de su amiga Flora y del joven Frantz.

Una radio transistor que una familia regala a Clara será el símbolo por el que llega la información sobre ese otro mundo posible en el que ella aspira a ser cantante y vivir de su música.

Dos retratos de mujer y dos generaciones Clara y Ana, representan aquí ese enfrentamiento entre la severa tradición comunitaria y el ansia de viajar y descubrir otro mundo más allá de ese encierro voluntario dedicado al cultivo de la tierra y al cuidado de las ovejas.

La condición sumisa de la mujer en esa comunidad andina patriarcal es evocada también en el castigo infringido a una joven chola que tuvo relación sexual con un chico de la ciudad.

Clara observa con desasosiego ese mundo que la rodea y la agobia. La llegada al pueblo de los médicos de la ciudad que oponen su servicio sanitario a la tradición ancestral, prohibiendo la actividad de Ana, será elemento detonador para decidir a Clara en su decisión de escapar.

Pero la supersticiosa comunidad atribuye a la huida de esa «hija cóndor» la responsabilidad de la tempestad qua arruina las cosechas y la muerte del ganado devorado por las rapaces.

En su segunda parte asistimos al viaje de Ana para encontrar a Clara en ese torbellino urbano cochabambino en donde la joven espera cumplir su sueño en el seno de un grupo musical y cuyo desenlace no revelaremos aquí.

Un dilema el de la contradicción entre tradición y modernidad que Álvaro Olmos aborda con rigor y respeto de los puntos de vista de sus personajes protagónicos, según ese viejo adagio que dice «cada cual tiene sus razones».

La-hija-condor-fotograma-900x377 «La hija cóndor»: Bolivia entre tradición y modernidad
  1. Enlace a trailer subtitulado en francés
  2. La hija cóndor se ha estrenado en Francia el 19 de agosto 2026
  3. Siempre soy tu animal materno de Valentina Maurel inaugura este año la 76 edición de Horizontes Latinos en el festival de San Sebastián.
Julio Feo Zarandieta
Periodista profesional en Francia desde 1976. He trabajado durante 35 años como periodista (Responsable de edición y critico de cine) en el servicio en castellano de Radio Francia Internacional. Pero también como corresponsal en Paris de diversos diarios y semanarios españoles y critico en Cine Classics (canal plus). Jubilado desde el 2013, escribo ahora en Periodistas en español y en Aquí Madrid. Miembro del Sindicato Francés de la critica de cine y de Fipresci, he cubierto numerosos festivales de cine internacionales, muy especialmente Cannes y San Sebastián. Militante antifranquista en los años sesenta, resido en Francia desde 1974, fecha en que me acordaron el asilo político. Hoy en día tengo la doble nacionalidad hispano francesa.

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