La Federación Internacional de Periodistas sitúa la estabilidad laboral de las redacciones junto a la financiación y la gobernanza como condición de independencia. En un discurso pronunciado en Madrid, Anthony Bellanger alertó de una ofensiva global contra los medios públicos y reclamó alianzas entre profesionales, sindicatos y audiencias.
El secretario general de la Federación Internacional de Periodistas (FIP), Anthony Bellanger, ha defendido en Madrid este 17 de septiembre de 2026 que no pueden existir medios públicos independientes sin empleos de calidad ni periodismo ejercido con autonomía.
Bellanger intervino en Madrid en la conferencia «Public Services Fightback», organizada por la Internacional de Servicios Públicos (ISP). El encuentro reunió durante dos jornadas a responsables sindicales para debatir respuestas comunes ante el autoritarismo, la desigualdad, el poder de las plataformas tecnológicas y el deterioro de los servicios públicos.
La FIP representa, según los datos incluidos en el discurso, a 600.000 periodistas y trabajadores de los medios a través de 187 sindicatos y asociaciones de cerca de 150 países. La organización considera que la información fiable constituye un servicio esencial porque permite a la ciudadanía fiscalizar al poder, conocer el destino del dinero público y defender sus derechos.
La precariedad también limita la independencia editorial
El planteamiento de la federación une tres dimensiones que a menudo se abordan por separado: el derecho de acceso a la información, la autonomía institucional de los medios públicos y las condiciones materiales en las que trabajan sus plantillas.
Según Bellanger, una redacción condicionada por salarios bajos, precariedad o contratos que deben renovarse cada pocos meses carece de las garantías necesarias para ejercer un periodismo independiente. Por ello, la FIP incorpora el empleo digno a sus exigencias sobre financiación y gobernanza.
La organización también reclama una contribución justa de las grandes empresas tecnológicas. Su argumento es que estas compañías concentran ingresos publicitarios, utilizan contenidos producidos por los medios y controlan una parte decisiva del acceso de la población a las noticias.
Radio France reabre el debate sobre pluralismo
El secretario general presentó como ejemplo la huelga desarrollada durante el domingo y el lunes anteriores por trabajadores de Radio France. La protesta cuestionó la decisión de la dirección de France Inter de conceder un espacio político semanal a Charles Sapin, nuevo director adjunto del semanario ultraderechista Valeurs actuelles.
La dirección de France Inter justificó la decisión en nombre del pluralismo, según relató Bellanger. Los trabajadores, por su parte, plantearon si esa interpretación convierte la presencia estable de la extrema derecha en una opción editorial normalizada. El discurso recoge la posición sindical, pero la documentación aportada no incluye una respuesta posterior de la emisora ni del periodista afectado.
El episodio ilustra una discusión profesional más amplia: la obligación de representar la diversidad política no elimina la responsabilidad editorial de contextualizar discursos, verificar afirmaciones y preservar los criterios de servicio público.
Una presión internacional con formas distintas
La FIP describió una sucesión de conflictos en varios continentes. En Canadá, recordó que CBC/Radio-Canada desempeña una función frente al predominio de las grandes plataformas y de los contenidos estadounidenses, además de contribuir a la preservación de la lengua francesa en Quebec. Sin embargo, la federación considera vulnerable esa misión cuando la financiación resulta insuficiente o depende de cambios de mayoría política.
En el Reino Unido, Bellanger se refirió a cerca de dos mil empleos amenazados en la BBC y a los recortes de varios cientos de millones de libras. La FIP respalda la campaña del National Union of Journalists para proteger las plantillas, los programas y el Servicio Mundial.
En Japón, la organización ha apoyado a los sindicatos de NHK después de diversos escándalos y de una crisis de confianza que llevó a más de cien mil usuarios a rechazar el pago de la licencia. También citó sus actuaciones en la República Checa, Alemania, Kosovo y Montenegro.
Ese diagnóstico enlaza con la preocupación de la FIP por la radiotelevisión pública checa y con la defensa de los medios públicos aprobada en el Congreso del Centenario de la FIP, celebrado en París en mayo de 2026.
Financiación y empleo para unos medios públicos independientes
En Europa, estas reclamaciones cuentan con un marco jurídico específico. El Reglamento Europeo sobre la Libertad de los Medios de Comunicación incluye garantías para el funcionamiento independiente de los medios de servicio público y exige que dispongan de financiación adecuada, sostenible y previsible.
La FIP propone extender ese criterio y reclama procedimientos transparentes para los nombramientos, presupuestos alejados de la presión directa de los gobiernos y mecanismos de rendición de cuentas ante la ciudadanía.
Bellanger cerró su intervención con una llamada a unir a trabajadores y usuarios. La defensa de los medios públicos, sostuvo, no puede limitarse a quienes trabajan en ellos: requiere que la sociedad los reconozca como una infraestructura democrática destinada a informar también a las comunidades que no generan rentabilidad comercial.



