Hace más de medio siglo, en un mundo muy diferente al actual, estaba en auge la Guerra Fría, el enfrentamiento a todos los niveles de dos ideologías dominantes y opuestas, capitalismo y comunismo. Entonces el tablero de ajedrez, el juego de la vida, reunió a dos jugadores de los dos países más poderosos, en una fría ciudad, Reikiavik, en una isla situada justo entre Estados Unidos y la Unión Soviética, no podía ocurrir algo más simbólico.
Ahora, el perdedor más conocido de toda la historia ajedrecística, en el llamado enfrentamiento del siglo, el ex campeón mundial de ajedrez, el ruso Boris Spassky ha muerto a los 88 años en Moscú por causas que no han trascendido.
Boris Vasilievich Spassky nació en Leningrado (actual San Petersburgo) en 1937 y aprendió a jugar a los cinco años. Se convirtió en el gran maestro más joven del mundo en 1955, a la edad de 18 años cuando ganó el Campeonato Mundial juvenil en Amberes y se clasificó para el Torneo de Candidatos. Sin embargo, no logró ganar los dos siguientes torneos clasificatorios. Fue nombrado maestro de deportes de la URSS.
En 1966, disputó a Tigran Petrosian (1929-1984) el título de campeón del mundo, pero fue derrotado aunque tres años después Spassky se convirtió el décimo campeón mundial de ajedrez, ganando el título en Moscú en 1969 hasta su derrota en 1972.
Spassky fue dos veces campeón de la URSS (1961 y 1973). Como parte del equipo nacional de la URSS, se convirtió en el ganador de las Olimpiadas Mundiales de Ajedrez seis veces y una medalla de plata. Su última presencia con la bandera soviética fue en 1978.
Un duelo histórico
En 1972, Spassky defendía su el título, perdiendo ante el estadounidense Robert ‘Bobby’ Fischer (1943-2008) en Reikiavik en lo que se definió como el ‘enfrentamiento del siglo‘.
Ningún campeonato del mundo se había disputado fuera de Moscú desde 1951 y desde entonces todos los campeones fueron soviéticos, que confiaban en Spassky quien nunca había perdido previamente con Fischer –tres victorias y dos tablas- siendo su primer enfrentamiento en Mar del Plata en 1960.
Todo el ‘aparato’ soviético y detrás de él, un total de 35 grandes maestros estaba con su campeón, en un país que contaba por millones los seguidores del juego, había miles de clubs y era considerado casi como una religión, al contrario de lo que sucedía en Estados Unidos. Era el orgullo nacional lo que estaba en juego.
De la importancia que se daba al encuentro en Estados Unidos baste recordar el papel del entonces secretario de estado, Henry Kissinger (1923-2023) que llamó a Fischer.
Tras la inicial reticencia del campeón americano que exigía más dinero –el magnate británico James Derrick Slater (1929-2015), dobló la cuantía de los premios llegando a los 250.000 dólares- y modificar ciertos detalles respecto al encuentro, acudió a jugar el campeonato del mundo.
El duelo acabó después de más de dos meses con un total de siete partidas ganadas por Fischer, tres por Spassky y once tablas, técnicamente 12,5-8,5 a favor del estadounidense.
Hay que destacar que el inicio no fue bueno para Fischer que, como queda dicho, se había retrasado al incorporarse a la capital islandesa (llegó el 11 de julio y la apertura del torneo fue el día 1).
Así, perdió el primer encuentro y no se presentó al segundo por una de sus manías, retirar las cámaras de televisión y poner el reloj a cero. Se le dio por pérdida, luego ya ganó la siguiente partida y tras unas tablas se impuso hasta conseguir la séptima victoria.
También desveló el momento clave del encuentro: la tercera victoria –sexta partida disputada- de Fischer, con el público y el propio Spassky aplaudiéndole de pie en el escenario. Después de cometer un error, ″Bobby me destruyó, me había ido. Me he roto, por así decirlo. Y no tuve la menor oportunidad de salvar el encuentro”.
Pero el famoso duelo volvió a repetirse, en otra coyuntura y sin campeonato mundial de por medio. Fue tras veinte años, en plena guerra de los Balcanes, primero en el pueblo costero de la entonces Yugoslavia, Sveti Stefan (hoy localidad de Montenegro) y luego en Belgrado. El resultado fue el mismo, victoria del estadounidense. De 30 partidas ganó diez, perdió cinco y hubo 15 tablas. Fischer en un mediático gesto escupió sobre la carta del Gobierno estadounidense que le conminaba a desistir de jugar por romper el embargo contra el país balcánico.
″Mi simpatía por Bobby Fischer se origina en mi infancia. En 1958, lo conocí cuando vino a Moscú con su hermana. Lo que me gustó de Bobby fue que era completamente abierto. Le gustaba hablar abiertamente de lo que piensa. Su acercamiento al ajedrez era muy honesto y limpio”.
Su amistad duró hasta la muerte del ex campeón estadounidense en 2008 en Islandia a los 64 años, los mismos que los escaques del tablero que formaron la mayor parte de su vida. Siempre habló bien de su rival y durante muchos años fue amigo del norteamericano, muerto islandés.
En Francia y vuelta a Rusia
Tras perder el campeonato mundial Spassky, cayó en desgracia en la entonces Unión Soviética, siendo imposible plantearse disputar la revancha ante Fischer, aunque un año después, en 1973 ganó el Campeonato soviético.
Posteriormente emigró para Francia en 1976 y se nacionalizó francés en 1984, país que defendió en tres Olimpiadas (1984, 1986 y 1988).
Se había separado de su segunda esposa y casado con una nieta de un conocido general blanco ruso, residente en Francia, Marina Shcherbachev. Spassky se casó tres veces y tuvo tres hijos.
Entonces se declaró un ″monárquico convencido”, nunca fue miembro del PCUS, no condenó como el resto de grandes maestros soviéticos a Victor Korchnoi (1931-2016) tras abandonar la Unión Soviética para enfrentarse ante Anatoli Karpov en Filipinas.
En 1983, ganó el torneo en Linares, precisamente por delante de Karpov y continuó actuando a un alto nivel hasta finales de los años ochenta.
Su estilo era de ataque y combinativo, mejorando significativamente con el tiempo su repertorio, aperturas, habilidad posicional y técnica de finales, convirtiéndose en un jugador excepcional. En total, Spassky participó en más de 60 torneos internacionales desde el inicial en Bucarest, en 1953, ganando o compartiendo el primer premio en 19 de ellos.
En 2000 Spassky se dedicaba a la popularización del ajedrez en Rusia, abriendo escuelas de ajedrez y clubes. En 2012 tras una serie de vicisitudes personales –sufrió un derrame cerebral en 2006 en San Francisco y otro en 2010 en Moscú- regresó a Rusia y ya en 2013 recibió la nueva ciudadanía rusa.
Emigró pero regresó, ya que amaba, además, del ajedrez la propia vida a pesar de la polémica con parte de su familia que afirmó que fue ″secuestrado” algo que negó el propio Spassky señalando que en Francia lo tenían aislado sin contacto con nadie.
Después de la muerte de Vasili Smyslov (1921-2010), Spassky ostentaba la consideración de campeón de ajedrez vivo más antiguo del mundo.
La Asamblea General de FIDE (Federación Internacional de Ajedrez, siglas en francés) lo nombró en 2020 miembro de honor de la federación. En 2021 fue uno de los primeros en ser galardonado con la Insignia de Oro de la Federación Rusa de Ajedrez (FRS, siglas en ruso) por méritos sobresalientes en el ajedrez. Era presidente honorario de la FRS.
Una de sus últimas partidas fue la disputada en 2022 ante Yuri Averbach (1922-2022) el gran maestro y escritor de ajedrez fallecido poco después. Tal vez querían rememorar las partidas disputadas por ambos en 1956 en el Campeonato de la URSS, donde Spassky le ganó su primera partida, pero en el torneo entre tres (junto a Mark Taimanov 1926-2016) para determinar el ganador acabó en tablas.
El presidente de la FRS, Andrei Filatov, tras anunciar su muerte declaró: ″Una gran personalidad ha desaparecido, generaciones de ajedrecistas han estudiado sus partidas y trabajo. Una gran pérdida para el país. Condolencias a familiares y amigos. Memoria eterna”.
FIDE lo calificó como «uno de los jugadores más talentosos de su generación» y «un prodigio de su disciplina».
Hay un par de alusiones cinematográficas a su persona. Fue interpretado en la película ‘El sacrificio del peón’ (2014), que recrea el enfrentamiento del campeonato mundial de 1972, por el actor Liev Schreiber. Pero previamente, la apertura con la que ganó la partida en 1960 ante David Bronstein (1924-2006), fue la elegida para la película ‘Desde Rusia con amor’ (1963) de la serie de James Bond, protagonizada por el actor Sean Connery (1930-2020).
Además, como curiosidad, en el año 2000 en Turín hizo tablas con el conocido compositor italiano Ennio Morricone (1928-2020), que era un gran aficionado a los 64 escaques.
Para terminar habría que recordar como él mismo se definió: ″Tal vez la gente tiene razón cuando me llaman un oso perezoso, un oso ruso perezoso. Pero si alguien quiere pelear, pelearé. Todavía puedo tener éxito».