Con ocasión de la Cuarta Cumbre de la Comunidad de Estados latinoamericanos y caribeños (CELAC) y la Unión Europea (UE), he escrito en este y otros medios sobre la oportunidad que tiene Colombia de profundizar las relaciones eurolatinoamericanas en dicha Cumbre que se celebra este año.

Para ello revisaba el estado de dichas relaciones a partir de las cumbres anteriores, estimando que Colombia podía organizar de forma exitosa la Cumbre, considerando, en primer lugar, la experiencia adquirida en la organización de la Conferencia de las Partes (COP 16) en Cali.
COP 16
Con el liderazgo de la ministra Susana Muhamad y el apoyo entusiasta del canciller Luis Gilberto Murillo, la COP 16 fue un éxito de participación popular. Y por lo que se refiere a la financiación, se alcanzó posteriormente un acuerdo en Roma aprobándose el primer plan global de financiación para la conservación de la biodiversidad; acuerdo que movilizará recursos y establecerá un mecanismo financiero para garantizar la protección de la naturaleza.
La presidenta de la COP 16, Susana Muhamad, celebró el acuerdo como un hito en la protección de la biodiversidad: «La implementación del Marco Global de Biodiversidad ahora tiene una ruta clara y recursos para hacerse realidad».
Nadie podrá negar la gestión exitosa de la COP 16.
Participación en mecanismos de integración
Se consideraba también que la participación de Colombia en numerosos mecanismos de integración posibilitaría el éxito de la Cuarta Cumbre CELAC-UE. Me refiero, además de la presidencia de la CELAC, a mecanismos como la Asociación de Estados del Caribe (AEC), el Consenso de Brasilia, la Comunidad Andina de Naciones (CAN), la Alianza del Pacífico, la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), la Conferencia Iberoamericana, la Comunidad del Caribe (CARICOM), el Sistema de Integración Centroamericana (SICA), la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) o el Foro CELAC-China.
Esta participación posibilitaría el diálogo y la toma de acuerdos.
Pero, llegaron las dudas
Sin embargo, días después, los sucesos ocurridos en torno a la presidencia de la República nos hicieron dudar. Efectivamente, el horizonte se llenó de dudas con acontecimientos por los que tuvo que atravesar el gobierno de Gustavo Petro; a saber:
- La escaramuza diplomática con Estados Unidos a causa de las deportaciones y las amenazas arancelarias, decretadas por Donald Trump.
- El conflicto bélico en el Catatumbo con el protagonismo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Ejército Nacional de Colombia, que ha tambaleado la anhelada paz por la que tanto ha trabajado Petro.
- Los cambios en el gobierno que comenzaron con la dimisión del canciller Luis Gilberto Murillo, sustituido por la mano derecha de Petro en la Presidencia, Laura Sarabia.
Para colmo, Petro dejó al descubierto una profunda crisis institucional de su gobierno durante la transmisión televisiva de una reunión de gabinete. Una de sus declaraciones fue «El presidente es revolucionario, pero el gobierno no».
La vicepresidenta, Francia Márquez, criticó los nombramientos de Sarabiay de Armando Benedetti como su sustituto en el despacho presidencial. Susana Muhamad, también cuestionó, como poco feminista, el nombramiento de Benedetti, denunciado por violencia de género por su mujer.
La ministra de trabajo, Gloria Ramirez, presentó su renuncia de manera irrevocable, Susana Muhamad también declinó su cargo y lo mismo Iván Velásquez, titular de Defensa, Jorge Luis Correa, ministro de Cultura y Jorge Rojas, director del departamento administrativo de Presidencia.
La respuesta de Petro ha sido la necesidad de enfocar la estrategia y acusar a algunos de sus pretensiones electorales camino de 2026. Por cierto, que Petro convocará una consulta popular para que los ciudadanos decidan directamente sobre las reformas de la salud y laboral, adelantando así la campaña electoral.
Todo esto llenó de inquietud a los que pensábamos que Colombia llevaría, de forma exitosa, la organización de la Cuarta Cumbre CELAC-UE.
Reacciones europeas
La reacción europea, fuera por estas u otras razones, no se hizo esperar. El 17 de febrero ha tenido lugar el quinto Seminario de alto nivel, celebrado en el Parlamento Europeo, para analizar las relaciones entre la UE y Latinoamérica y el Caribe, organizado por la Fundación Euroamérica y la Asamblea Parlamentaria Euro- Latinoamericana (EUROLAT). Kaja Kallas, alta representante para la política exterior de la UE señalaba en el discurso inaugural: «Compartimos la creencia de perseguir nuestros propios intereses y, al mismo tiempo, sacar el máximo partido de las asociaciones. En Europa, lo llamamos autonomía estratégica. En América Latina y el Caribe, lo llamáis soberanía, pero queremos decir lo mismo. No queremos dependencias. No creemos en las esferas de influencias».
En la primera mesa, moderada por Ramón Jaúregui, presidente de la Fundación Euroamérica, intervinieron: Fernando Carrillo, ex ministro de Justicia de Colombia y vicepresidente de PRISA, autor de un libro reciente titulado «Sin miedo. Defender la democracia desde la democracia», quien señaló la contraposición entre democracia y autoritarismo como uno de los problemas fundamentales de nuestros días; Olga Baus, de la Comisión, que insistió en el incremento del narcotráfico e hizo referencia a los programas específicos de la UE; y Hazel Díaz, encargada de ciberseguridad del Banco Santander, quien explicó la importancia del cibercrimen y lo vulnerables que son los Estados frente al mismo.
La segunda mesa, moderada por Ignacio Salafranca, vicepresidente de la Fundación Euroamérica se centró en la relevancia del acuerdo de MERCOSUR, con las intervenciones de Francisco José Millán, eurodiputado; Rodrigo Bardoneschi, Cancillería Argentina; Rogelio Granguillhome, embajador de México en Bruselas; Aloysio Nunes, director de asuntos estratégicos de Brasil y Paolo Garzotti, representante de la CE.
La tercera y última sesión, moderada por Gabriel Matto, presidente de EUROLAT, contó con la participación de Margarita Eliana Manjárez, directora de Mecanismos de Concertación e Integración Regional de la Cancillería colombiana, quien confirmó que la Cuarta Cumbre de la CELAC-UE se celebrará en noviembre, presidiendo Colombia la CELAC.
Además, la diplomática colombiana se refirió -y ello es bien importante- a los principales asuntos de la Cumbre: el cambio climático, una inteligencia artificial ética, la digitalización, las cuestiones sociales, la energía y la movilidad humana.
En la sesión intervinieron también Christian Burgsmüller, del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), sobre la relevancia del Global Gateway y, por último, Félix Fernández-Shaw, director de América Latina de la CE, quien señaló la necesidad de aterrizar la Cumbre y para ello trabajan en posibles proyectos concretos, especialmente sobre interconexión eléctrica, producción de energía, digitalización o la lucha contra el sargazo en el Caribe.
Conclusión
En definitiva y en palabras de Francisco Aldecoa, presidente del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo, quien en una crónica sobre el seminario, afirmaba «la UE ha puesto el radar en América Latina» y actuará a través de diversos programas para resolver problemas reales.
Algunos días después, Josep Borrell, exjefe de la diplomacia española y comunitaria, sostuvo que «con Trump, Europa debe poner el énfasis en América Latina».
Esperemos que así sea.