Rubén Ramírez encarna a “El niño de la tele”. Toy Story

Luis de Luis[1]

El público entra y se encuentra a un carpintero construyendo un plató. Con sus propios manos lo hace a su medida, a su gusto o, tal vez, a su alcance, dentro de sus posibilidades.

Por primera vez, Rubén Ramírez encuentra un sitio, un lugar que puede llamar propio. Un lugar que le es tan útil como necesario ya que tiene Rubén Ramírez tiene que contar una historia, su historia.

La historia de Rubén Ramírez, un niño prodigio de la televisión de los años noventa, un juguete para las audiencias de entonces, un juguete roto para las audiencias de después. Hoyen día, las cosas han cambiado. Hoy es Rubén quien juega, ya ha hecho las paces, y lo cuenta.

“El niño de la tele” es un monologo (solo roto por la emisión de grabaciones de las intervenciones televisivas de Rubén y el apoyo puntual y eficaz del gran Abel Vernet) en el que Ramírez hace una catástasis dándose la vuelta, con humor y melancolía, como a un calcetín; muestra los zurcidos, repasa los remiendos, exhibe los tomates llegando hasta el fondo de su identidad sin dar nunca pena, sin exudar, ni por un solo segundo, lástima; sin ceder, ni por un solo momento, a hacer chantaje emocional al espectador.

Rubén Ramírez mira de frente, mira a la cara, mira a los ojos mientras narra la historia del niño que fue que flotaba en la fama con Bertín Osborne, Chiquito de la Calzada y Luis del Olmo; del joven en que se convirtió que dejó de oír el teléfono y aprendió sobre la soledad y la ingratitud  y del adulto que es, el que ha aprendido a perdonar y perdonarse, a hacerse y (re)hacerse; a contar y a contarse.

“El niño de la tele” es un espectáculo agridulce y verdadero,   lúcido y ameno, que esquiva el aburrimiento, la confesión y la penitencia, las lágrima fácil y la lágrima difícil, es una balada triste de trompeta que conmueve, sorprende y, en última instancia, admira; al fin y al cabo, el camino que ha recorrido Rubén Ramírez nos toca, en mayor o menor medida, hacerlo a todos; ojalá sea con su asombrosa honestidad y valor.

Just take a good look at my face
You ´ll see my smile looks out of place
The tracks of my tears
Smokey Robinson

  1. Luis de Luis es crítico teatral.

Ficha Artística

  • Rubén Ramírez en el papel de Rubén Ramírez
  • Autores: Marc G. de la Varga y Rubén Ramírez
  • Dirección: Marc G. de la Varga
  • Una producción de Sala Flyhard y Pentateatre 

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