¡Varias palabras!

Hay quienes confunden alimenticio con alimentario, popular con populoso y rotura con ruptura, que tienen una raíz común pero no son sinónimos

Es encomiable que los periodistas y otras personas que redactan de manera habitual, se preocupen por escribir de la mejor manera, y en tal sentido incorporen a su léxico, de manera regular, términos y expresiones que evidencien su esmero por utilizarlas adecuadamente, sin caer en un lenguaje rebuscado.

Eso les permitirá obtener mayor eficacia y eficiencia en el objetivo que se propongan. En el caso de quienes trabajan en medios diarios, la misión de educar, entretener e informar estaría bien desempeñada.

Lo lamentable sería que, con el afán de adornar su prosa, como suelen hacerlo algunos, apelen a vocablos con significados diferentes del que registran los diccionarios o en el peor de los casos, acuñar palabras so pretexto de innovación lingüística, como por ejemplo, aperturar, direccionar, legitimizar y obstruccionar, entre otras, muy de moda en medios de comunicación, especialmente en el periodismo institucional, por lo menos en el de Venezuela.

Y no es que se pretenda hacer ver al idioma español como un sistema rígido, no susceptible de evolución y creación, sino llamar la atención sobre algunos indeseados verbos con los que no se dice nada nuevo, además de que ajan y envilecen la escritura. El surgimiento de nuevas palabras está determinado por las necesidades expresivas del pueblo hablante; pero, ¿qué necesidad habrá de emplear aperturar, direccionar, legitimizar y obstruccionar; en lugar de abrir, dirigir, legitimar y obstruir, que son verbos legítimos?

Paralela a esa pretendida intención de innovar, está el uso inadecuado de otras palabras, también muy frecuentes en el lenguaje de los medios de comunicación, desde donde el mal se ha desplazado a otras áreas del saber, catalizado por el inmenso poder inductivo que estos ejercen.

Hay quienes confunden alimenticio con alimentario, popular con populoso y rotura con ruptura. Son términos que tienen, en cada caso, una raíz común; pero no son sinónimos.

Alimenticio es lo que alimenta; en tanto que alimentario es el modo de obtener lo que alimenta. Con base en esa diferencia, es lícito hablar de productos alimenticios y bono alimentario. Se parecen, pero no son lo mismo.

Con ruptura y rotura existe una particularidad sutil, que conviene conocer en función de utilizar ambos términos de manera apropiada. Según el DLE (Diccionario de la Lengua Española), significan romper o romperse; pero debe tenerse presente que ruptura es un rompimiento no físico, en tanto que rotura se refiere a un elemento sólido, es decir, palpable.

A todas esas, podrá haber ruptura de relaciones entre países, entre personas y cualesquiera sean las circunstancias; mientras que para el otro vocablo, lo correcto es decir, por ejemplo que, “motivado por una rotura en el cable submarino, la Isla de Margarita en el estado Nueva Esparta estuvo 72 horas sin electricidad”.

Y para los que no lo saben, la energía eléctrica de la referida isla es suministrada por un tendido de 115 kilovoltios, que sale desde el Morro de Chacopata en la Península de Paría (estado Sucre), y llega a Punta Mosquitos (estado Nueva Esparta).   

Con las palabras popular y populoso, la cosa no es menos interesante, pues en la mayoría de las ocasiones muchos periodistas, de la vieja escuela y los de las nuevas promociones, al querer referirse a zonas residenciales que no forman parte de los altos estratos de la sociedad, las tildan de populosas.

Es frecuente leer títulos informaciones en las que lo popular es confundido con populoso, como en el siguiente ejemplo, tomado de las redes sociales en las que es muy repetitivo: “La distribución de los medicamentos se llevará a cabo en las zonas populosas de la ciudad”. Si se revisa el significado de populoso, se notará que el término empleado no es el correcto, pues populoso es un sector, barrio u otro espacio geográfico que está muy poblado, y popular es otra cosa, de acuerdo con la definición que registra el Diccionario de la Lengua Española.

Se debe tener presente que existen zonas populares y zonas populosas (muy pobladas). El redactor debe saber distinguir entre unas y otras, para llamar las cosas por su nombre, en aras de cumplir con el rol de educar, entretener e informar. No por ser popular se es populoso, y populoso en algunos caso puede ser popular. 

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David Figueroa Díaz (Araure, Venezuela, 1964) se inició en el periodismo de opinión a los 17 años de edad, y más tarde se convirtió en un estudioso del lenguaje oral y escrito. Mantuvo una publicación semanal por más de veinte años en el diario Última Hora de Acarigua-Araure, estado Portuguesa, y a partir de 2018 en El Impulso de Barquisimeto, dedicada al análisis y corrección de los errores más frecuentes en los medios de comunicación y en el habla cotidiana. Es licenciado en Comunicación Social (Cum Laude) por la Universidad Católica Cecilio Acosta (Unica) de Maracaibo; docente universitario, director de Comunicación e Información de la Alcaldía del municipio Guanarito. Es corredactor del Manual de Estilo de los Periodistas de la Dirección de Medios Públicos del Gobierno de Portuguesa; facilitador de talleres de ortografía y redacción periodística para medios impresos y digitales; miembro del Colegio Nacional de Periodistas seccional Portuguesa (CNP) y de la Asociación de Locutores y Operadores de Radio (Aloer).

3 Comentarios

  1. Los y las que redactamos con frecuencia deberíamos adoptar esta sección como una guía para mejorar nuestro lenguaje.

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