Tal vez ha sido el aniversario más amargo pero a la vez el más esperanzador. El portugués Boavista Futebol Clube está viviendo un proceso de deudas contraídas que podría llevar a cortar la existencia de un club fundado hace 123 años, un 1 de agosto de 1903 en la ciudad invicta.
El movimiento ‘Salvar o Boavista’ ha sido una de las entidades que ha impulsado la recaudación de donaciones con el objetivo de permitir la supervivencia del club, siendo responsable de una parte significativa de los 80.000 euros recaudados hasta la fecha para cumplir con el acuerdo alcanzado con los acreedores del club en el contexto de la insolvencia.
La deuda está valorada en unos 150 millones de euros aunque el presidente del Boavista, Rui Garrido Pereira, declaró que había asegurado los valores necesarios para la operación de recuperación y espera, con moderado optimismo, ″un entendimiento con los acreedores”, con el objetivo de la permanencia del emblemático club portugués.

Este aniversario un grupo de más de 300 seguidores estuvieron en la tienda oficial del club para entregar la primera camiseta prometida a quienes donaron más de cincuenta euros, dentro de la campaña de recaudación de fondos, lanzada en las últimas semanas.
Se entregó de forma simbólica la primera camiseta de la campaña a Jorge Lopes, socio número 305 del Boavista FC. Hay otras 1500 encargadas que se entregarán en las próximas semanas. Del mismo modo, se izó la bandera del Boavista en la llamada Plaza de la Pantera.
“Todos los canales de transferencia se han entregado al administrador concursal, y solo se están utilizando las cuentas validadas por él, en aras de la transparencia y para evitar que circule dinero que no beneficie a la masa concursal”, comentó uno de los líderes del movimiento, Gustavo Santos.
También es consciente que no tendrán ″fútbol de primera división durante años, pero nos preocupa la supervivencia del Boavista como institución”, añadiendo que no pueden quedarse ″de brazos cruzados esperando a que el club desaparezca”.
Por este motivo, Santos junto con Daniel Teixeira y Érica Borges iniciaron este movimiento, que ya cuenta con cerca de un centenar de miembros.
Sostiene que el movimiento acepta “cualquier cantidad” como donación, desde “cincuenta céntimos hasta lo que se quiera”, pero para recibir la camiseta, la campaña requiere una donación mínima de 50 euros. “Tuve amigos de otros clubes que dijeron: ‘No quiero una camiseta, pero contribuiré con 20 o 30 euros’, amigos míos del FC Porto, Benfica, Sporting… Creo que nadie quiere que el Boavista cierre”.
De hecho, se han recibido mensajes y donaciones de distintos países, desde España, Estados Unidos, Inglaterra, Escocia, Francia, Suecia, Suiza, Italia, Alemania, Cabo Verde, Brasil, Angola, China, Australia y Timor Oriental.
Del mismo modo, seguidores de clubes como el Crystal Palace, Everton, Sunderland, Shrewsbury Town FC, Port Vale, Celtic, Rangers, AFC Wimbledon y Liverpool, e incluso el Girondins de Burdeos, también en camino de desaparición y que tenía los mismos propietarios que el club portugués.
También presentaron una solicitud al tribunal comprometiéndonos a presentar planes para agosto, septiembre y octubre. De hecho, se envió por correo electrónico a la directiva del Boavista un plan extraordinario de cuotas de socios para ayudar al club.
″Estas cuotas proporcionarán los fondos necesarios para la supervivencia del Boavista hasta el final de la temporada deportiva y también garantizarán el fin de la prohibición de uso del estadio. Porque este espacio necesita ser rentable de alguna manera, y tiene todas las condiciones para serlo”. De hecho, el pasado 26 de julio se levantó la prohibición judicial para que el estadio da Bessa pueda reabrir.
Os boavisteiros han recibido apoyos también desde el propio Pleno del Ayuntamiento y de su club rival, el Oporto a través de su presidente, André Villas-Boas.
Historia del Boavista
La historia de la adopción de la camiseta ajedrezada se remonta a los tiempos románticos del fútbol. El club se fundó el 1 de agosto de 1903 gracias a los técnicos ingleses de la fábrica William Graham del barrio de Boavista y lucía camiseta negra, entonces se llamaba ‘The Boavista Footballers’.
En 1910 fue enteramente portugués ya que los ingleses no querían jugar en domingo y dejan el club que pasa a su actual denominación, Boavista Futebol Clube. En 1933 es cuando adopta la camiseta ajedrezada por la que es conocido, el debú con dicha elástica no pudo ser más afortunado ya que ganaron al Benfica por 4-0.

La camiseta ajedrezada fue adoptada gracias a su entonces presidente, Artur de Oliveira Valença (1897-1978), fundador en 1921 del diario deportivo ‘Sporting’ –que tuvo un recorrido de 32 años-, así como escritor, diseñador de moda y empresario. También ideó en 1927 la Volta Ciclista a Portugal.
Además de su intensa actividad deportiva, fue encerrado por la PIDE y luchó por la democracia en contra de la dictadura salazarista siendo uno de los fundadores del Partido Socialista Portugués. Oliveira Valença hoy da nombre a una calle relativamente cercana al estadio da Bessa, club del que fue presidente dos años de 1933 a 1935.
En lo deportivo, el Boavista, junto con el Os Belenenses, es el único y último equipo que ha conseguido romper el triunvirato Oporto, Benfica y Sporting de Portugal, al conseguir un título de la liga portuguesa en la temporada 2000-2001. Cuenta además con cinco Copas (1975, 1976, 1979, 1992 y 1997).
También fue semifinalista de la entonces Copa de la UEFA, 2002-03 eliminado por el escocés Celtic que luego perdió la final en Sevilla ante el Oporto, el gran equipo de la ciudad.
Sus mayores seguidores son las panteras negras (creados en 1984), animal que es su mascota y cuya escultura figura en la entrada del estadio da Bessa, inaugurado en 1972 y reformado en profundidad con motivo de la Eurocopa de Portugal de 2004, con capacidad para casi 30.000 espectadores.
En 2012 contaba con graves problemas económicos con 65 millones de euros de deudas, tras descender diferentes categorías por el escándalo futbolístico ‘Silbato dorado’ en 2008, por lo que estuvo seis años alejado de la élite del fútbol portugués.
Tras anularse la sentencia del Consejo de Justicia de la Federación Portuguesa de Fútbol, volvió a Primera en la temporada 2024-15 donde permaneció diez años. En 2025 descendió a Segunda División y la caída fue imparable, que ya no la pudo disputar por sus graves problemas económicos, pasando a quinta categoría.

Como curiosidad es el primer club con el que se enfrentó en su historia el recién fundado Celta de Vigo, en un partido disputado apenas un mes después de su creación, en septiembre de 2023 y que ganó 8-2 en el entonces campo de Coia, antes de fundarse Balaídos.
Pero el Boavista también trasladó su nombre internacionalmente. Así existe el Boavista da Praia en Cabo Verde, fundado en 1939, también conocido como ‘Os axedrezados’, tres veces campeón de su liga.
También existe en Brasil un Boavista Sport Club. Fundado en 1961 como SC Barreira fue refundado en 2004 como Boavista. Es representante de la localidad de Saquarema, de 74.000 habitantes, en el estado del Río de Janeiro y disputa el campeonato carioca, llegando a jugar una temporada en la Serie C (Tercera División brasileña). Su camiseta es de color verde, de hecho son conocidos como Verdao de Saquarema.
Personalmente puedo citar que escribí un relato dedicado a este club, ″hecho de ajedrez” (feitosdaxadrez), con el título ‘Todo un mundo en blanco y negro’. Sin duda nunca pensé que a día de hoy tendría tanta actualidad, ya que, creo, es el único relato en español de ficción, aunque trufado de realidad de datos y personajes, que se haya dedicado a Os axedrezados.
Es un relato inverosímil y extraño en el contexto global de la obra pero es que mi amor a Porto y al ajedrez fueron mis motivaciones. Ojalá los boavisteiros puedan seguir disfrutando de su equipo.
Era el primero que figura en el libro colectivo ‘Del balón enamorado’ (Fundación Cajasol, 2020). Con prólogo del poeta Benjamín Prado, cuenta con veinte relatos diferentes relacionados con el fútbol, siendo presentado en Cádiz el 8 de enero de 2020.



