Marruecos se prepara para adquirir una participación en el canal francés TV5 Monde, una medida que le otorgaría, por primera vez, una posición dentro de la estructura de propiedad y gestión de un medio internacional de amplia difusión.
Pero esta futura llegada ha generado la preocupación interna en el canal televisivo por las implicaciones que supone para su independencia editorial, entre otros aspectos, el referido al conflicto del Sahara.
Según una investigación publicada por una página web francesa, el canal está negociando con la Compañía Nacional de Radio y Televisión de Marruecos (SNRT) la adquisición del 9,5% de su capital, a cambio de una aportación financiera de aproximadamente ocho millones de euros (más de 86 millones de dírhams).
Representantes del sector audiovisual público marroquí podrían incorporarse a su consejo de administración a finales del presente año 2026. La dirección del canal afirma que los accionistas franceses conservarán la participación mayoritaria.
Esta contribución es particularmente significativa dada la naturaleza de la entidad marroquí que invertirá en el capital del canal francés. La SNRT es una institución pública cuya financiación depende, entre otros recursos, de las aportaciones estatales y los ingresos provenientes del impuesto aplicado para promover el sector audiovisual marroquí.

Su director general, Faïçal Laraïchi explicó previamente en el Parlamento (Cámara de Representantes) que su modelo económico se basa en las contribuciones financieras del Estado.
La Compañía Nacional de Radiodifusión y Televisión (SNRT) opera una extensa red de canales de radio y televisión nacionales y regionales, así como plataformas digitales, y, junto con Soread (Empresa de Estudios y Producción Audiovisual, siglas en francés) que gestiona el canal en abierto 2M y la radio 2M, constituye un componente clave del sector audiovisual público de Marruecos.
Un inciso actual: la expulsión en Marruecos de la corresponsal de RTVE y de la agencia Efe en Castillejos, ciudad fundada por los españoles, hoy Fnideq, se justifica por el maltrato que supuestamente recibió el citado canal marroquí 2M, así como el corresponsal de Hiba Press, Zaid Hamdoun, en Ceuta. De hecho, organizaciones de periodistas marroquíes se solidarizaron con sus colegas criticando a España.
Pero volviendo a la SNRT, según datos oficiales presentados por Laraïchi al Parlamento, la compañía emite a través de siete canales de televisión y quince emisoras de radio nacionales y regionales, además de diversos servicios y plataformas digitales.
Laraïchi dirige la SNRT desde 1999, y los medios de comunicación marroquíes lo describen como uno de los funcionarios con más antigüedad en su cargo, mientras que la Alta Autoridad de Comunicación Audiovisual (HACA) confirma oficialmente que es el director ejecutivo de la empresa. Como curiosidad, además es presidente del Comité Olímpico marroquí y antes dirigió la federación de tenis.
Esta presencia de décadas al frente de la institución, representa uno de los centros más destacados de la industria de los medios públicos en Marruecos, por lo que adquiere mayor importancia al considerar su posible entrada en la capital de una institución mediática internacional como TV5 Monde que, se supone, debe tener independencia editorial de los gobiernos y los accionistas.
Según la investigación francesa, la actual dirección del canal ha reactivado las negociaciones para que varios países africanos se conviertan en accionistas, y las negociaciones con Marruecos avanzan más rápidamente que las de otros países.
La dirección de TV5 Monde afirma que la apertura a nuevos accionistas forma parte de una estrategia para ampliar su base y mantener su estabilidad financiera, y señala que el diálogo no se limita a Marruecos, sino que también incluye a varios países africanos.
La anterior dirección ya había propuesto integrar a siete países africanos francófonos en la estructura de gobierno, pero el proyecto se estancó debido a preocupaciones políticas relacionadas con la libertad de prensa en algunos de los implicados.
Sin embargo, la esperada entrada de Marruecos ha suscitado interrogantes e inquietudes dentro del canal, especialmente entre los periodistas, a la luz de precedentes y de lo que algunas fuentes de investigación consideran un cambio hacia una cobertura más positiva de Marruecos, centrada principalmente en la economía, inversiones, industria y tecnología, además de vender la marroquinidad del Sahara.
La investigación citó varios ejemplos como el informe sobre la iniciativa del puerto de Dajla en el Sáhara, que los periodistas del canal consideraron ″excesivamente positivo” siendo ″una campaña promocional del proyecto”.

La dirección del canal francés niega cualquier sesgo político en su programación, afirmando que el consejo editorial selecciona de forma independiente temas e invitados, y que está comprometido con los principios de pluralismo e independencia editorial. Asimismo, asegura que cualquier nuevo colaborador del canal estará obligado a respetar sus estatutos en materia de independencia y ética periodística.
Sin embargo, la investigación puso de relieve un incidente controvertido dentro del canal que involucró al periodista francés experto en el Magreb, Thierry Oberlé, autor del reciente libro ‘Mohamed VI. Le mystère’ (no traducido al español), que ofrece un retrato demoledor del rey marroquí, su control de los servicios de seguridad, la acumulación de poder y riqueza, así como el clientelismo creado.
Inicialmente, tenía programada una entrevista en directo, pero se cambió por una pregrabada con otro experto, que luego se emitió en tan solo cuatro minutos.
Oberlé afirmó que las preguntas que le hicieron fueron «amables» y que concluyó que la dirección del canal no tenía intención de poner en peligro las negociaciones sobre la posible inversión de Marruecos en la empresa televisiva.
Sáhara
La forma en que se aborda el conflicto del Sáhara también genera preocupación entre muchos periodistas, especialmente dado el acercamiento franco-marroquí. La investigación indica que el canal mantiene en sus mapas las líneas punteadas de separación del Sáhara del de Marruecos (de acuerdo con las sentencias del Tribunal Superior de Justicia Europeo y con el mapa aprobado por la ONU), pero se prevén injerencias para su modificación de acuerdo con los mapas marroquíes que no separan ambos territorios.
Fuentes internas del canal afirman que la preocupación no se limita solo al aspecto informativo, al dinero o la propiedad, sino que también abarca la posible influencia de Marruecos a una organización mediática internacional con una amplia audiencia en África, Europa y Norteamérica.

Según su dirección, TV5 Monde goza de una gran audiencia en África y se puede recibir en más de 190 países, lo que convierte una participación en su capital en un activo estratégico para Rabat.
La investigación indica que la entrada de capital marroquí en este medio forma parte de un proceso más amplio para reestructurar su base de accionistas, pero se produce en una coyuntura política que hace que la medida sea muy delicada, especialmente debido a las tensiones entre Marruecos y Argelia (recientemente se ha expulsado en Tánger a una periodista francesa de origen argelino, Nejma Brahim, del diario digital Mediapart) y las disputas por el Sáhara.
Si bien la dirección de TV5 Monde afirma que su independencia editorial está garantizada por estatutos y normas profesionales, los periodistas que trabajan en el canal creen que la verdadera prueba comenzará con la transición de Marruecos de la posición de socio externo a la de accionista, con la nueva relación resultante entre financiación, gestión y cobertura mediática.



