EEUU: Trump abre en Alaska una batalla anticipada por la certificación electoral

El Gobierno de Donald Trump ha pedido a un tribunal federal que impida a Alaska certificar una eventual victoria demócrata en su disputada elección al Senado. La demanda se presentó antes de la jornada electoral y propone investigar si algunos ciudadanos votaron por error a un candidato cuyo nombre coincide con el del senador republicano.

Trump ha reconocido que ordenó personalmente al Departamento de Justicia iniciar el procedimiento. La actuación no cuestiona votos ya contados ni denuncia la participación de personas sin derecho a votar. Intenta establecer por adelantado una vía para detener la proclamación si el resultado perjudica al senador Dan S. Sullivan.

La información original del Observatorio Trump publicada en Aquí Madrid examina el escrito judicial, las cuatro candidaturas, el sistema de voto preferencial y la diferencia entre encuestas y proyecciones electorales.

Una demanda condicionada a que pierda el republicano

El Departamento de Justicia presentó la demanda el 22 de octubre ante el Tribunal Federal del Distrito de Alaska. Los demandados son el estado, la directora de su División Electoral y los órganos responsables del recuento y de la revisión de las papeletas.

La petición solo se activaría si concurren dos condiciones. Primero, que Sullivan no gane. Segundo, que la atribución hipotética al senador de todos los votos obtenidos por Daniel J. Sullivan Jr. hubiera cambiado el desenlace después de aplicar el recuento preferencial.

En ese supuesto, el Gobierno quiere suspender la certificación hasta investigar si quienes escogieron a Daniel J. Sullivan pretendían apoyar al titular y qué resultado se habría producido sin la candidatura discutida. El documento no precisa un método para reconstruir la intención de cada elector, protegida por el secreto del voto.

La papeleta diferencia a los dos Sullivan

La relación oficial de candidaturas de Alaska incluye a la demócrata Mary Peltola y a tres republicanos registrados: Dan S. Sullivan, Daniel J. Sullivan Jr. y Gerald L. Heikes. En la papeleta, el primero aparece identificado como republicano y senador en ejercicio; el segundo figura con su nombre completo y sin esa indicación partidista.

La Administración electoral trató de excluir a Daniel J. Sullivan al considerar que pretendía confundir a los votantes. El profesor jubilado de Petersburg negó esa acusación y recurrió. Los tribunales estatales concluyeron que podía presentarse, y el Tribunal Supremo de Alaska confirmó su inclusión en junio.

Los resultados de la primaria abierta muestran una diferencia amplia entre ambos. Mary Peltola obtuvo el 49,5 por ciento; el senador Sullivan, el 41,4; Daniel J. Sullivan, el 2,5; y Heikes, el 1,1. Los cuatro pasaron a las elecciones generales.

El 2,5 por ciento del segundo Sullivan podría superar la diferencia entre los dos favoritos, pero eso no demuestra una confusión. Tampoco permite considerar que esos votos pertenecerían al senador. Cada papeleta conserva las preferencias señaladas por el ciudadano.

El voto ordenado complica la hipótesis federal

Alaska emplea un sistema de voto por orden de preferencia. Los electores pueden clasificar a los cuatro aspirantes. Si ninguno alcanza la mayoría absoluta de los votos activos, se elimina al último clasificado y cada una de sus papeletas se transfiere a la siguiente opción marcada.

Un simpatizante republicano puede colocar a los dos Sullivan en los primeros puestos. También puede seleccionar únicamente a uno, preferir a Heikes o trasladar su siguiente voto a Peltola. La petición del Gobierno utiliza como prueba inicial un cálculo extremo: atribuye provisionalmente al titular todos los votos de su homónimo para determinar si la certificación debe detenerse.

La senadora republicana Lisa Murkowski, quien apoya al titular, ha rechazado la intervención federal. Considera que el estado distingue suficientemente a los candidatos y que los ciudadanos de Alaska no necesitan la ayuda del Departamento de Justicia para decidir su voto.

La ley invocada no regula la certificación en esos términos

La Administración fundamenta su petición en la Ley Nacional de Registro de Votantes de 1993. Su preámbulo menciona la obligación de proteger la integridad del proceso electoral, pero la norma regula principalmente el registro y la conservación de los censos.

El especialista en Derecho electoral Derek Muller, profesor de la Universidad de Notre Dame, explicó a Associated Press que esa legislación no faculta al Departamento de Justicia para impedir una certificación. Prevé que el tribunal desestime la demanda si el resultado electoral llega a activar la petición.

La Constitución atribuye a los estados la organización de las elecciones, aunque el Congreso puede fijar reglas para los comicios federales. Esa distribución de competencias también estuvo en el centro de una sentencia reciente sobre los requisitos documentales para votar.

El Departamento contradice su mensaje de no interferencia

El fiscal general, Todd Blanche, había declarado horas antes que su organismo no pretendía intervenir indebidamente en las elecciones ni en la certificación de los estados. La demanda de Alaska fue firmada por el fiscal general asociado Stanley Woodward.

Peltola acusa a la Administración de utilizar el poder federal para manipular una carrera estrecha. La campaña del senador no ha expresado un apoyo explícito al procedimiento y se ha limitado a indicar que dejará que siga su curso. Daniel J. Sullivan no respondió a la solicitud de comentarios de Associated Press.

La demanda se presentó once días antes de las elecciones, cuando el voto anticipado ya estaba abierto. Su efecto inmediato es político y jurídico, no administrativo: ninguna resolución ha suspendido el proceso electoral ni ha impedido una futura certificación.

Una carrera estrecha, pero no decidida

La encuesta más reciente recogida por 270toWin fue elaborada por Data for Progress del 8 al 16 de octubre entre 694 votantes probables. Atribuye a Peltola el 47 por ciento, al senador Sullivan el 44, a Daniel J. Sullivan el 4 y a Heikes el 1. La diferencia entre los principales aspirantes queda dentro del margen de error de cuatro puntos.

El promedio de cuatro encuestas del mismo agregador sitúa a Peltola en el 47 por ciento y al senador en el 44,8. Esa media describe los sondeos disponibles; no asigna probabilidades de victoria ni anticipa cómo se transferirán las preferencias.

El modelo de The Hill y Decision Desk HQ ofrece otra medida: calculaba el 23 de octubre un 61 por ciento de posibilidades de victoria para Peltola y un 39 para Sullivan. Es una proyección construida con encuestas, financiación y antecedentes políticos, no un porcentaje de intención de voto.

El 13 de octubre, Alaska ya había obligado a Trump a intervenir personalmente en una contienda que parecía segura. La nueva actuación revela que el Gobierno contempla una derrota posible. También traslada la disputa desde la campaña al terreno institucional antes de que los ciudadanos hayan terminado de votar.

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