Día mundial del sueño: alerta ante el uso de hipnóticos contra el insomnio

Los medicamentos hipnóticos son una herramienta eficaz para tratar los trastornos del sueño que resultan incapacitantes en determinados momentos de la vida. Padecer crisis de sueño o trastornos asociados al insomnio no es un asunto baladí.

Un informe de la Sociedad Española del Sueño (SEN) afirma que más de la mitad de los españoles no duerme bien y utiliza el fin de semana para recuperar las horas no dormidas. Un 75 % de los españoles no descansa bien y uno de cada cuatro tiene problemas para conciliar el sueño. La media de horas de sueño no alcanza las ocho recomendadas por la OMS, dado que el 75 % se despierta entre una y dos veces durante la noche y no duerme seguidas 6 horas.

Detrás de todo episodio de carencia de sueño existen otros trastornos que puede que no estén tratados, que llevan al paciente a consumir de forma sistemática fármacos a lo largo de su vida, no como una anécdota, sino como una forma de vida.

Por otro lado, la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria afirma que en España existe un elevadísimo consumo de hipnóticos que se prescriben de forma acertada por un problema puntual y pasan a ser tomados de forma crónica. El uso prolongado de estos fármacos permite que las personas tengan hiperexcitabilidad, insomnio crónico, ansiedad diurna, amnesia al día siguiente, ciertas alteraciones psiquiátricas si no se ingiere, y una absoluta dependencia que les lleva a no poder concentrarse por la mañana. Los hipnóticos, junto con los ansiolíticos y antidepresivos ingeridos de forma crónica, producen un aumento del desarrollo de demencias y de la enfermedad de Alzhéimer, además de riesgos cardiovasculares que se añaden a la lista en pacientes que mezclan alcohol con estos fármacos a diario para mantenerse alerta; una contradicción en sí misma. Otros trastornos neurológicos, además de ictus, enfermedades neuromusculares y fatiga crónica son asociados a estos cuadros de insomnio continuado en el tiempo.

Los hipnóticos, recuerda la SEFAP no son una elección para tratar el insomnio, y menos si son automedicados porque el paciente los asocia a que duerme y la realidad es que hay que saber la razón de su insomnio crónico. La asociación directa entre insomnio y salud mental lleva a los pacientes a desarrollar otras enfermedades como consecuencia de su forma de vida, condicionada al uso de hipnóticos para descansar.

El perfil de los insomnes suele ser de mujeres de más de 45 años y de clase social baja, aunque las mujeres con ingresos fijos presentan además de insomnio otras alteraciones de la conducta sumada a una ansiedad y/o depresión ya cronificadas en el tiempo.

Por otro lado, la Sociedad Española del Sueño (SES) asegura que si este no es suficiente o reparador, tiene importantes consecuencias sobre el bienestar del sujeto y su rendimiento físico y mental. De igual forma, aseguran que el sueño está íntimamente ligado al dolor crónico y las personas que lo padecen refieren dolores musculoesqueléticos que no pueden manejar durante el día; un necesario círculo vicioso si hablamos de salud mental. A más sueño, más dolor y más insomnio. De la misma manera, la falta de sueño se asocia a la obesidad y esta a la diabetes, porque para conciliar el sueño se consumen hidratos de carbono a altas horas de la mañana. Calorías vacías, azúcar que pueden generar una resistencia a la insulina si no se controla en el tiempo; un enfermedad silenciosa que le lleva a padecer el síndrome metabólico asociado también al insomnio.

El abordaje de los trastornos del sueño implica que el paciente primero lo reconozca ante su médico y que este decida cómo podría ser su intervención. Padecer depresión, el síndrome de piernas inquietas, apnea del sueño u otras enfermedades paralelas, no hacen sino encubrir los síntomas que le llevan al paciente a tener más insomnio y, por tanto, que el dolor y el malestar crónico le hagan consumir más fármacos.

Es importante tener un horario regular a la hora de ir a dormir, evitar la siesta o que esta no dure más de 20 minutos, evitar el café y otros excitantes, comidas pesadas después de las 9 de la noche, mantener silencio y evitar televisión u otros dispositivos que nos generen ansiedad o nos hagan mantenernos alertas. En todo caso, es un tema de interés que debiera ser resuelto y no debe ser crónico. Si nota que lo es, acuda a pedir ayuda. Hay solución pero esta no llegará si usted no le pone remedio.

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PhD, Doctora C.C. Información / Periodista / Editora Adjunta de Periodistas en Español / Divulgadora Científica / Profesora Universitaria / Fotógrafo / Comprometida con la Discapacidad, los Derechos Humanos, la Infancia y la Tercera Edad / Miembro Consejo Asesor de la Fundación Juan José López-Ibor / Miembro del Comité Asesor de Ética de Eulen Servicios Sociosanitarios / Miembro de The International Media Conferences on Human Rights (United Nations, Switzerland) / Presidenta de D.O.C.E .- (Discapacitados otros Ciegos de España) - www.asociaciondoce.com / Coautora del libro EL CEREBRO RELIGIOSO junto a la Profesora López-Ibor. Editorial El País Neurociencia https://colecciones.elpais.com/literatura/62-neurociencia-psicologia.html / Autora del Libro Fotografía Social.- Editorial Anaya / Consultora de Comunicación Médica. www.consultoriadecomunicacion.comContacto Periodistas en Español: [email protected]

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