Un estudio acerca del consumo del alcohol publicado en Jama Oncology, llevado a cabo para comprobar los daños del alcohol en los órganos, ha justificado la muerte de al menos novecientas mil personas, que murieron por cáncer de hígado y además, cerca del 40 % de los casos el detonante fue el consumo de alcohol.
El alcohol ha demostrado ser un factor cultural de mortalidad ya que más de la mitad de las personas confiesan su ingesta habitual o diaria.
«La principal importancia de nuestros hallazgos es que el cáncer de hígado sigue siendo una causa importante de muertes por cáncer en muchos países a pesar de la disponibilidad de estrategias preventivas eficaces», explica la doctora Christina Fitzmaurice de la Universidad de Washington. Casi un tercio de las muertes se deben alcohol, una causa que se podría atajar. Pero es que otro tercio se debe al virus de la hepatitis B y el 21% al de la hepatitis C. Ahora se puede prevenir la hepatitis B con la vacunación y la hepatitis C se puede tratar con éxito», señala Fitzmaurice.
El cáncer de hígado es el cuarto tipo de tumor que más muertes provoca globalmente a pesar de que sus tres causas principales son «altamente prevenibles o tratables», concluye el estudio.

Asimismo el estudio justifica que el consumo de alcohol habitual fomenta, desarrolla y hace contraer otro tipo de cánceres que están ligados al mismo tales como boca, esófago, garganta y mama, frente a las personas que nunca han bebido. Los más comunes y que están asociados expresamente a la ingesta de alcohol son los de hígado y páncreas; en ambos casos, evitables si se dejara de beber cuando ya se ha detectado una esteatosis hepática.
El crecimiento del cáncer de hígado en los últimos 25 años ha sido de un 70 % debido a los malos hábitos, el envejecimiento de la población y el aumento de la misma. Los jóvenes que hace dos décadas no contaban dentro de estos baremos ahora entran en las estadísticas porque al menos un 50 % confiesa tener hábitos de consumo superiores a tres días a la semana. La forma compulsiva de ingesta de alcoholes, hace que en poco tiempo el hígado se vea sujeto a un estrés que deriva en muchas ocasiones en coma y que la juventud contempla, desgraciadamente como un consumo normal.



