Restauración de objetos por Navidad

En 1765 un ‘boulanger’ (panadero en francés) vendía sopas anunciando en un letrero: “Venite ad me ommes qui stomacho laboratis et ego restaurabo vos” (“Venid a mi casa hombres que tenéis el estómago débil y yo os restauraré”). La fórmula de la ‘restauración’ estaba compuesta de comida en un primer momento, para paulatinamente añadir elementos propios: café, pensamientos y tertulia. ‘Le Café Procope’ inaugurado en 1686 en París, lugar de citas de los autores de la ‘Comédie Française’ y en el S.XVIII frecuentado por los filósofos de la enciclopedia: Voltaire, Diderot y Rousseau, continúa siendo, hoy en día, un ‘restaurante’.

En un ‘contexto amplificado’ el efecto es simétrico al de las distintas posiciones de un reloj en espacios y condiciones distintas. Se sabe con el uso del GPS (Global Positioning System) mediante satélite, de la disparidad de medidas del tiempo (en cuanto a la velocidad del objeto). Con tiempos distintos, el contexto continúa restaurando, con efecto sobre la conservación de los objetos o con su efecto sobre la desactualización de los objetos. El objeto, en suma, participa de la distribución temporal en un proceso, pues habita en un contexto o contextos donde es identificable, y por ende restaurable.

El aumento por acumulación de widgets (objetos virtuales) es exponente, a su vez, de la desactualización de otros tantos objetos, en suma integrados a aplicaciones informáticas usuales. El consumo masivo de objetos virtuales no excluye la advertencia sobre su cantidad consumida aunque virtualizada. Es propio de un sistema donde también la ‘epifanía’ religiosa es excusa por y para revertir las estadísticas a favor de una economía contraria a la ‘restauración de objetos’.

El ‘objeto desactualizado’ no sólo es un objeto no-biológico, también es un objeto-biológico desactualizado. La cultura de la retauración del S. XVIII, agregó cierta fisonomía al articular los elementos de dicha acción. Si los elementos son distribuibles, los elementos también se programan. De esta manera, y en consonancia con las culturas ‘fast food’ y ‘slow food’ surgen espacios programables con diversas distribuciones. El restaurador-programador compone, en su caso, la garantía de un estándar de sabores sin generar sospecha sobre la expectativa del cliente (siguiendo con el ejemplo de ‘fast food’) o un espectro más amplio y diverso de sabores sobre la sospecha indefinida del ‘gourmet’ (siguiendo el ejemplo de ‘slow food’).

La artesanía del restaurador va a la par de: la estandarización del procedimiento o de la diversidad del complejo emocional hacia los elementos y objetos restaurables (si entendemos como complejo emocional el complejo de sabores en el ejemplo gastronómico). Así, la gastronomía estandarizada no requiere de mayor conocimiento, sacrificado a la repetición de la acción, consume su artesanía incorporando objetos, meramente, para tal fin. En consecuencia: su ajuste en un ‘contexto amplificado’ es rápido para conservar o desactualizar con prontitud los objetos y, de tal manera, restaura objetos con escaso impacto emocional al carecer de registro por homogéneo.

La promoción del ‘artesano para la retauración de objetos’ supondría valorar su acción y su programación pues: introduce nuevos elementos, en su mayor parte novedosos, conoce el código e incorpora matices no pensados en origen, comunica y, principalmente, construye entropía.

Fomentar la ‘artesanía para la restauración de objetos’ debería ser una cautela para aprender y enseñar cómo debemos relacionarnos con los objetos. Cautela por la existencia mayor de objetos computerizables, y aprendizaje al ser objetos masificados y recuperables para otros muchos contextos.

Disfruten de su roscón de reyes.

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NETólogo, Especializado en Derechos de Infancia. Experto en “Gestión estratégica y liderazgo social”, por el Programa del Departamento de Gestión Pública del IESE. Actualmente (desde enero de 2014 hasta la actualidad en relación a infancia y adolescencia): ➣ Codirector del libro coeditado por UNED, Ministerio de Justicia y Thomson Reuters­Aranzadi "Menores e Internet". ➣ Coordinador del “Diccionario de Política e Intervención Social sobre Infancia y Adolescencia” coeditado por FAPMI (Federación de Asociaciones para la Prevención del Maltrato Infantil), SENAME (Servicio Nacional de Menores de Chile) y Thomson Reuters­Aranzadi. ➣ Miembro del “Grupo de Trabajo Público­Privado de Menores e Internet” de Red.es para la Agenda Digital española. ➣ Evaluador del II PENIA (Plan Estratégico Nacional de Infancia y Adolescencia). ➣ Vocal Asesor de la Cátedra Santander Derecho y Menores de la Universidad Pontificia Comillas (ICADE) ➣ Miembro de OCTA (Observatorio de Contenidos Televisivos y Audiovisuales)

1 Comentario

  1. Aviso para navegantes (y otros viajeros): Le Procope existe todavía, en la rue Monsieur Le Prince se come un buen menu casero y la mejor “tarte Tatin” de París. En otra vida compartí allí mesa y mantel de cuadros con Paco y Rogelio Ibañez, Joan Garcés, Gaston Leval…y algunos personajes más.

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