Entregado el primer Premio Sagasta de Ensayo en Madrid

El martes 17 de junio de 2016 tuvo lugar en el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Madrid la entrega del primer Premio Sagasta de Ensayo a la obra Al margen de la naturaleza, de la que es autor Víctor Mora Gaspar (Valencia, 1981).

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Portada de “Al margen de la naturaleza”, de Víctor Mora Gaspar

El acto de entrega, convocado por la Fundación Caminos y la Editorial Debate, contó con la presencia de la exministra de Educación y Ciencia Mercedes Cabrera y supone una dotación económica de 12.000 euros así como la publicación por la Editorial Debate (Penguin Random House).

En cuanto al contenido de la obra ganadora, Al margen de la naturaleza supone una importante reflexión sobre la persecución a la diferencia durante el régimen franquista a partir de una muestra de los textos científicos publicados durante la dictadura sobre la homosexualidad masculina.

Esta es, a mi modo de ver, la parte más interesante de la publicación, por lo que tiene de investigación histórica: Diagnosticada como patología por las distintas disciplinas científicas y considerada como la antagonista de la masculinidad hegemónica de la época, en este período de la historia española la homosexualidad intentó ser erradicada mediante tratamientos médicos y psiquiátricos y la implantación de un severo marco legal.

En este ensayo se recoge un conjunto crítico y fecundo sobre las falsas bases científicas usadas durante la represión franquista. Además, es una sólida crítica al interés del poder político por definir la masculinidad y la feminidad.

En la mesa que presidió la entrega del premio estuvieron presentes, además de Mercedes Cabrera, Juan A. Santamera, presidente de la Fundación Caminos y del Colegio; Diego Urgelés, psiquiatra; Eduardo Rodríguez Osés, vicepresidente de la Fundación Sagasta y director de Cultura y Turismo del Gobierno de La Rioja; José Miguel Delgado Idarreta, patrono de la Fundación Sagasta y miembro del Jurado del premio; Miguel Aguilar, director Literario de Debate, Penguin Random House Grupo Editorial y Antonio Papell, director de la Revista de Obras Públicas (ROP).

Para Juan A. Santamera, el objetivo de este premio es “impulsar y dar a conocer ensayos originales e inéditos que supongan una aportación relevante al desarrollo socioeconómico e intelectual de España en el ámbito europeo y en los campos del pensamiento, la socioeconomía, el servicio público, las humanidades, las ciencias sociales, etc., escritos por autores de cualquier país del mundo”, además de poner en valor la figura del ingeniero de Caminos Práxedes Mateo Sagasta, quien da nombre al premio y “quien representa el esfuerzo y el trabajo bien hecho en unos tiempos convulsos, prueba de la voluntad de servicio público para impulsar la modernización del país, progreso de la sociedad y el avance del conocimiento”.

Mercedes Cabrera, por su parte, alabó el trabajo de Víctor Mora, cuya obra calificó como “excelente” y expresó su satisfacción porque el premio llevara el nombre de Sagasta, “uno de los muchos ingenieros humanistas interesados en otro tipo de actividades que tuvieron que ver con las letras y el periodismo”.

Además, aseguró que “el libro pone de manifiesto hasta qué punto se ha ensanchado el espacio tradicional de la historia y las ciencias sociales respecto de lo que conocíamos en la dictadura franquista”. Afirmó, sin embargo, que la condena, la intolerancia e incluso la criminalización de la diversidad es un fenómeno universal y tuvo unas palabras de recuerdo a las víctimas del último atentado perpetrado contra la comunidad homosexual en EEUU.

Personalmente, me interesó la exposición histórica de los hechos a cargo de Diego Urgelés, quien, al mirar hacia atrás sin ira en nuestra reciente historia aportó detalles curiosos y terribles sobre nuestros más renombrados psiquiatras: Porque hay que tener en cuenta que no sólo eran premiados en España sino que eran admitidas y aplaudidas sus teorias “reparadoras” en foros internacionales. Tal era el estado general de la cuestión en toda Europa y no hay más que ver la película Descifrando el enigma para darse cuenta de lo que padeció su protagonista, el genial Alan Turing, en Inglaterra, pasada ya la mitad del siglo XX.

Por su parte, el ganador agradeció el premio así como “la promoción de la filosofía, el humanismo y el debate público que se consigue con iniciativas como ésta. En realidad de lo que se trata es de mirar de frente los problemas actuales y uno de los más graves es la falta de memoria histórica, sobre todo referida a este colectivo”.

El Jurado recomendó asimismo la publicación de la obra “Errores, horrores y ficciones. Creer, saber y pensamiento crítico”, cuyo autor es Daniel Roberto Altschuler.

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Doctor en Filología por la Complutense, me licencié en la Universidad de Oviedo, donde profesores como Alarcos, Clavería, Caso o Cachero me marcaron más de lo que entonces pensé. Inolvidables fueron los que antes tuve en el antiguo Instituto Femenino "Juan del Enzina" de León: siempre que cruzo la Plaza de Santo Martino me vuelven los recuerdos. Pero sobre todos ellos está Angelines Herrero, mi maestra de primaria, que se fijó en mí con devoción. Tengo buen oído para los idiomas y para la música, también para la escritura, de ahí que a veces me guíe más por el sonido que por el significado de las palabras. Mi director de tesis fue Álvaro Porto Dapena, a quien debo el sentido del orden que yo pueda tener al estructurar un texto. Escribir me cuesta y me pone en forma, en tanto que leer a los maestros me incita a afilar mi estilo. Me van los clásicos, los románticos y los barrocos. Y de la Edad Media, hasta la Inquisición.

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