Es hora de conjugar (3)

Continúa esta serie de artículos contentivos de los elementos básicos de la conjugación, mostrados con la intención de contribuir a la disipación de muchas dudas e impropiedades.

Sobre este asunto hay mucho más de lo que hasta ahora les he expuesto; pero me he limitado a lo más sencillo. Es un tema un tanto complicado; pero si se le presta la debida atención, no habrá problemas para que los usuarios habituales del lenguaje oral y escrito lo consigan en la práctica.

Es por eso que, a manera de repaso, les mostraré varios puntos tratados en los dos artículos anteriores, y seguiré mostrando los aspectos fundamentales, con el deseo de que las dudas tiendan a desaparecer.

Antes de entrar en materia, acuso recibo de varias inquietudes sobre pedir o dar disculpas. En varias ocasiones he escrito sobre este tema, y en cada una de ellas he tratado de mostrar ejemplos claros y sencillos; pero aún quedan dudas, y en tal sentido, es necesario volver sobre él.

Otro aspecto que a veces se torna polémico, es el de buenos días y buen día. Lo más común es buenos días; pero hay quienes, basados en supuestos conocimientos lingüísticos, sostienen que debe ser buen día; pero no muestran un argumento convincente. Les anuncio que al concluir la serie sobre la conjugación, les hablaré de las disculpas y de la forma de saludar en horas antes del mediodía.

De acuerdo con mi manera de ver las cosas, quienes deseen manejar la conjugación con relativa facilidad, deberán tener claro que la voz de un verbo indica si el sujeto es el que realiza la acción o la recibe: «La mamá de Juan preparó un hervido de res (voz activa)»; «Un hervido de res fue preparado por la mamá de Juan (voz pasiva)».

El modo denota la actitud del hablante, y está dividido en indicativo: «Carlos estudia en Caracas»; subjuntivo: «Quiero que reflexiones»; y potencial: «El proceso de envasado sería más provechoso si no hubiera tantas interrupciones en la energía eléctrica».

El tiempo, como habrá de intuirse, indica el momento en que se desarrollan las acciones: presente, pasado o futuro.

El número es «la propiedad gramatical que tienen las palabras de significar singularidad o pluralidad». Cualquier ser humano con nociones elementales de gramática, estaría en capacidad de saber si el sustantivo está en singular o plural.

En cuanto a la persona gramatical, es necesario recalcar que existen tres para el singular y tres para el plural: yo, tú, él (o ella) para el singular; y nosotros, ustedes (vosotros), ellos (o ellas) para el plural. En cuanto a vosotros, vale recalcar que esa forma se usa en España, y muy poco en América. Yo prefiero hablar de ustedes que de vosotros; pero como «entre gustos y colores no han escrito los autores», que cada quien use el que mejor le parezca.

Las formas no personales del verbo son tres: infinitivo, gerundio y participio. El infinitivo es un verbo no conjugado: amar, bailar, cantar, descansar. El gerundio, sin entrar en honduras gramaticales, se verifica en palabras terminadas en «ando» y «iendo»: arrasando, besando, corriendo, despeinando, estudiando, festejando, gateando, haciendo, instando, etc. Lo más sencillo que se puede decir del participio, es que se forma añadiendo ado o ido: amado, temido, partido (participo regular). También está el irregular: abierto, dicho, escrito, etc. Sobre el gerundio y el participio hay más; pero esto es lo más manejable.

Y como les anuncié la semana pasada, de nuevo les digo que los verbos según su conjugación son: regulares, irregulares, defectivos, unipersonales y auxiliares. De estos, los más complicados son los regulares y los irregulares, por lo que es recomendable familiarizarse con su significado.

Pero, en mi opinión, el meollo de la conjugación está en los accidentes gramaticales (voz, modo y tiempo) y en el significado del último de los nombrados. Es necesario saber que en modo indicativo existen el presente, pretérito imperfecto, pretérito perfecto simple  y pretérito perfecto compuesto; pretérito pluscuamperfecto, pretérito anterior, futuro imperfecto, futuro perfecto, condicional y condicional perfecto. En modo subjuntivo están el presente, el pretérito imperfecto, el pretérito perfecto, futuro y futuro perfecto. En el modo imperativo está solo el presente.

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David Figueroa Díaz (Araure, Venezuela, 1964) se inició en el periodismo de opinión a los 17 años de edad, y más tarde se convirtió en un estudioso del lenguaje oral y escrito. Mantuvo una publicación semanal por más de veinte años en el diario Última Hora de Acarigua-Araure, estado Portuguesa, y a partir de 2018 en El Impulso de Barquisimeto, dedicada al análisis y corrección de los errores más frecuentes en los medios de comunicación y en el habla cotidiana. Es licenciado en Comunicación Social (Cum Laude) por la Universidad Católica Cecilio Acosta (Unica) de Maracaibo; docente universitario, director de Comunicación e Información de la Alcaldía del municipio Guanarito. Es corredactor del Manual de Estilo de los Periodistas de la Dirección de Medios Públicos del Gobierno de Portuguesa; facilitador de talleres de ortografía y redacción periodística para medios impresos y digitales; miembro del Colegio Nacional de Periodistas seccional Portuguesa (CNP) y de la Asociación de Locutores y Operadores de Radio (Aloer).

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