Un repaso a la acentuación de palabras

Después de hacer un balance sobre los casos de impropiedades lingüísticas más frecuentes en los medios de comunicación y en el habla cotidiana, abordados en esta publicación semanal durante 2020, puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que los más recurrentes tienen que ver con la falta de tilde.

Lo cuestionable de esto es que, quienes incurren en faltas, son personas cuya ocupación habitual es la redacción de textos en diferentes medios, a las que sería impensable tacharles un error.

En lo anterior influye el procesador de palabras de los ordenadores (computadores personales y los denominados teléfonos inteligentes y el descuido. A esto hay que sumarle las situaciones en las que por desconocimiento se omiten comas, y que solo por adivinación podrá entenderse lo que muchos pretenden expresar. Si alguien no tiene una mínima noción de lo que son las palabras por la índole de la entonación, colocará la tilde en donde no va, y la omitirá en donde sí debe ir.

He perdido la cuenta de las veces que he escrito sobre las palabras por la índole de la entonación y del uso de la coma, por ser este el signo más difícil de manejar. En cada ocasión he procurado mostrar ejemplos claros y sencillos para facilitar la compresión, y muchos han sido los que han asimilado la enseñanza y han adquirido habilidad en el manejo del asunto; pero aún hay casos de persistencia en impropiedades, ante lo cual es necesario insistir, en aras de que se disipen las dudas. Por eso, en este primer artículo de 2021, le daré un repaso al tema de la falta de tilde que, aunque parezca mentira, es el vicio más frecuente. Lo de la coma lo tocaré en otra oportunidad.

Uno de los obstáculos a los que deben enfrentarse muchos de los que redactan de manera habitual, es no saber distinguir entre tilde y acento, pues aunque parecieran lo mismo, hay en estos una sutil diferencia, que conviene distinguir en virtud de evitar confusiones y equívocos. La tilde es un símbolo gráfico que se coloca en la sílaba tónica de las palabras, según sea su naturaleza. Por otro lado, acento es la mayor entonación de las palabras, con excepción de los monosílabos.

Ahora, las palabras, de acuerdo con la índole de la entonación, es decir el acento, se clasifican en agudas, graves, esdrújulas y sobresdrújulas. Para manejarlas con facilidad, es indispensable saber lo que es la entonación y la terminación. ¿Por qué? ¡Porque hay quienes aún no lo tienen claro! Entonación se refiere a la sílaba que se destaca en la palabra; mientras que terminación, como su nombre lo sugiere, es la o las letras con las que esta termina.

Las palabras agudas son las que tienen la mayor entonación de voz en última sílaba. Se les coloca la tilde cuando terminan en vocal o en consonante «N» o «S»: ajá, ají, anís, balón, Bantú, café, camión, camisón, olé, París, pizarrón, etc. Pero agudas también son: arroz, atroz, activador, batallador, bazar, balancear, cambiar, cambur, caminar, consolar, destapar, desperdiciar, despotricar, etc. Es prudente recalcar que a estas no se les coloca, pues no terminan en vocal ni en consonante «N» o «S».

Las palabras graves o llanas son las que la sílaba tónica está en la penúltima. Se les coloca la tilde a las que terminan en consonante que no sean la «N» ni la «S» o en vocal: Cuba, cordero, crimen, difícil, España, lápiz, lenta, Argentina, libro, Lorca, mármol, pesca, seda, solfeo, subordinado, Tánger, terciopelo, útil, virgen, etc. En la gama de ejemplos mostrados hay palabras con tilde y otras sin tilde, en función de destacar que solo llevarán el símbolo gráfico las que terminan en consonante que no sean las nombradas, ni en vocal.

Algunos estudiosos del tema lingüístico aseguran que un alto porcentaje de las palabras del idioma español son graves o llanas, por lo que conviene conocerlas, distinguirlas, para usarlas de manera adecuada.

Las palabras esdrújulas y sobresdrújulas se distinguen del resto, dado que siempre se les coloca tilde, y esta debe ir en la antepenúltima sílaba: acuático, América, básico, cállate, cómica, cuádriceps, déjamelo, médico, México, místico, muchísimo, músico, nítido, pájaro, tétrico, trópico, utilísimo, vándalo, etc. Las sobresdrújulas son una variante de las esdrújulas, y al igual que estas, siempre llevarán tilde: agradeciéndoselo, advirtiéndoselo, descontándosela, comunicándoselo, preguntándoselo, etc.

En la entrega del venidero sábado 9 de enero ampliaré esta exposición, y agregaré la de los monosílabos, que también causan angustia a los que utilizan la redacción como herramienta básica de trabajo.

David Figueroa Díaz
David Figueroa Díaz (Araure, Venezuela, 1964) se inició en el periodismo de opinión a los 17 años de edad, y más tarde se convirtió en un estudioso del lenguaje oral y escrito. Mantuvo una publicación semanal por más de veinte años en el diario Última Hora de Acarigua-Araure, estado Portuguesa, y a partir de 2018 en El Impulso de Barquisimeto, dedicada al análisis y corrección de los errores más frecuentes en los medios de comunicación y en el habla cotidiana. Es licenciado en Comunicación Social (Cum Laude) por la Universidad Católica Cecilio Acosta (Unica) de Maracaibo; docente universitario, director de Comunicación e Información de la Alcaldía del municipio Guanarito. Es corredactor del Manual de Estilo de los Periodistas de la Dirección de Medios Públicos del Gobierno de Portuguesa; facilitador de talleres de ortografía y redacción periodística para medios impresos y digitales; miembro del Colegio Nacional de Periodistas seccional Portuguesa (CNP) y de la Asociación de Locutores y Operadores de Radio (Aloer).

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