10 Cualidades que debe tener un buen traductor

La traducción es una profesión bastante exigente que debe evolucionar al ritmo de las demandas socioculturales, académicas y científicas.

Se puede afirmar con certeza que los traductores se hacen a partir del número de palabras que traspasen de un idioma a otro, de manera que es una formación que está en constante crecimiento. Así que bien sea que tengas intención de trabajar en una empresa de traducción o laborar de manera particular, estas son algunas de las cosas que no te pueden faltar como traductor.

10 Cualidades que debe tener un buen traductor

traductores

Es necesario ser bilingüe, y un poco más

Suena redundante decir que un traductor debe ser bilingüe, pero lo cierto es que el bilingüismo es un amplio espectro que abarca muchas cualidades y capacidades. Por eso es a veces molesto escuchar que una persona que fungen como traductores de español a otros idiomas digan a vox populi que son bilingües cuando no tienen pruebas suficientes. Ser bilingüe no se trata solo de reconocer el uso y contexto de palabras en dos idiomas, sino de tener conocimientos certeros y pragmáticos de sociolingüística, conocimientos textuales y léxico gramaticales.

Traductores con conocimientos especializados en temas concretos

No importa qué tan versátiles nos creamos, un buen traductor se especializa en un tipo de temas o al menos en un espectro de temas. Quien no tiene ningún tipo de conocimiento médico en su idioma materno no puede ni debe de entrada dedicarse a un tema tan delicado como este, porque suponiendo que haga una traducción de inglés a español de un tema delicado, operatorio, como ejemplo, es mucho lo que está en riesgo. Por eso, por más que un traductor de idiomas quiera navegar en muchos campos, para ser realmente bueno debe dedicarse a uno.

Tener conocimiento del oficio

Por más que en un principio hemos destacado que un buen traductor se hace a partir del número de palabras traducidas, es cierto que la formación académica y el conocimiento del negocio es estrictamente necesario. Se deben conocer los campos, los tipos de prácticas profesionales y sus aplicaciones. Por ejemplo, no todos los intérpretes son traductores y viceversa, aunque sí existen traductores e intérpretes lingüistas. Esto último nos lleva al siguiente punto y es que por conocimiento de oficio nos referimos también a los principios que rigen la traducción, como los tipos de unidad, procesos requeridos, métodos y enfoques aplicados, etc. que evidentemente están muy relacionados con la lingüística.

Es necesario apoyarse en herramientas de traducción

Un buen traductor debe saber hacer uso de las herramientas adecuadas para cumplir sus labores. Por ejemplo, existen traducciones técnicas con términos que escasamente se escuchan en el habla cotidiana. Es evidente que en un primer contacto, los traductores no van a conocer estos términos y ahí es cuando entran en juego las herramientas de apoyo que van desde diccionarios y enciclopedias hasta fuentes de documentación de nuevas tecnologías. Parece radical, pero sin importar cuántos años de experiencia y número de palabras tenga un profesional, siempre debe tener fuentes de respaldo por excelencia para realizar traducciones oficiales.

Hay que organizarse bien

Un traductor que trabaja de manera desordenada no es tal. Para ser traductor, un oficio tan complicado, se debe tener cierto grado de competencia estratégica, es decir, capacidad de gestión temporal, administrativa y pragmática para las labores. Un traductor que no hace entregas a tiempo no puede llamarse como tal, asimismo, si no conoce de formatos, maquetación y estructura de contenidos, puede ser traductor, pero no el mejor.

Componentes psicofisiológicos

Puede que estos no dependan precisamente de la formación académica o de la experiencia laboral sino más bien del funcionamiento de nuestro cerebro, pero hay que prestar atención a este punto. No decimos que sea imposible ser un buen traductor si no se tienen buenos componentes psicofisiológicos como la memoria, la percepción, la atención o la emoción, sino que se vuelve más difícil. Si tienes deficiencia en alguno de estos componentes y te conviertes en traductor ¡felicidades! Porque has conseguido un logro grandioso y casi imposible.

Ser traductor de un solo idioma

Puedes saber muchos idiomas y trabajar en traducción de textos en dichos lenguajes, de hecho, pero no puedes ser igual de bueno en todos ellos. Por eso a veces es bueno especializarse en tan solo uno de ellos, y una vez lo hayas perfeccionado, dar el paso a otro. La razón es porque en el hábito de aprender a profundidad un idioma en concreto, se generan redes neuronales que con el tiempo rinden su fruto en una mayor velocidad para traducir. Si no hemos llegado a este nivel, reiniciamos todo el proceso cuando abandonamos este idioma por aprender a traducir otro totalmente nuevo.

No usar traductores automáticos

Es fácil caer en este tipo de tentaciones cuando internet tiene un sinfín de plataformas de traducción automáticas. Pero como antes dijimos, un buen traductor tiene conocimiento de fuentes y, al mismo tiempo, sabe que la traducción es más que traspaso de palabras de un idioma a otro, que cada palabra tiene un peso sociocultural y algunas veces histórico que le da significado.

Es necesario concentrarse en los detalles literarios

Un buen traductor se preocupa de que el texto traducido tenga sentido, pero más allá de eso, que tenga riqueza literaria. Con esto queremos decir que no recurre siempre a los mismos conectores ni repite de manera monótona las mismas palabras. Hoy en día, una agencia de traducción para poder ser reconocida debe prestar un servicio de traducción realmente formidable, con una riqueza lingüística que se perciba desde la primera línea traducida, pues estos detalles marcan la diferencia entre la traducción amateur y la traducción profesional.

Hay que ceñirse al texto original

El hecho de que el texto deba tener riqueza literaria no quiere decir que se transforme y se omitan palabras y expresiones para expresar “sentido”. Un buen traductor debe tener fluidez literaria sin despegarse del texto original.

Con todos estos requerimientos, la verdad es difícil encontrar un buen traductor de idiomas aunque muchos se pongan el título. Pero por fortuna, existen expertos en traducciones profesionales como LinguaVox, un referente en estos temas dentro del país. Obtén más información al respecto.

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