Cannes 2013: decepción con Desplechin y los hermanos Coen

División de opiniones han provocado en la competición official de Cannes las películas del francés Arnaud Desplechin (Jimmy P) y de los norteamericanos hermanos Coen (Inside Llewyn Davis). Las películas de estos dos cineastas confirmados resultan a mi juicio decepcionantes en el marco de esta selección oficial.

Benicio del Toro y Mathieu Amalric en Jimmy P
Benicio del Toro y Mathieu Amalric en Jimmy P

Los Coen, como Desplechin, son reincidentes múltiples en su participación en el festival de Cannes. Desplechin ganador del premio Jean Vigo en la Semana de la crítica 1991, por “La vida de los muertos”, es la sexta vez que viene a Cannes, en selección oficial, en donde ganó el premio Georges Sadoul en 1992, pero nunca obtuvo la Palma de Oro. Los hermanos Joel y Ethan Coen están también abonados a este certamen de manera regular en donde ganaron la Palma de Oro con “Barton fink” 1991, y el premio de la mejor dirección en tres ocasiones más, con “Fargo”, “Barton Fink” y “The man who wasn’t there”.

“Jimmy P”, es una película norteamericana del guionista y director de cine francés Arnaud Desplechin, rodada en inglés en los Estados Unidos, e interpretada por Benicio del Toro, Mathieu Amalric y Gina Mckee en los papeles protagónicos. Se trata de una adaptación al cine de “Sicoterapia de un indio de las llanuras”, libro fundador del antropólogo y sicoanalista francés Georges Devreux, especialista en la cultura de las tribus indias de América. En realidad hubiera podido llamarse también “Como sicoanalizar a un indio blanckfoot”.

Judío de orígen hungaro Devreux se instaló en París en los años veinte, consagrándose a la etnología y a la antropología. En los Estados Unidos se especializó en el estudio de los indios mohaves y trabajó en la década de los cuarenta en el hospital militar de Topeka, en donde se trataban casos traumáticos de excombatientes de la segunda guerra mundial.

Con un tono de película sicológica, muy académica en su tratamiento “Jimmy P” relata esa historia a través del encuentro entre un excombatiente indio –Benicio del Toro- y ese controvertido antropólogo-sicoanalista –Mathieu Amalric-, quien va a tratar de curarlo aplicando las técnicas freudianas del sicoanálisis. Un relato que resulta pesado y poco fluido, no obstante la presencia de esos dos reputados intérpretes.

Desplechin intenta plasmar en imágenes las pesadillas y sueños del perturbado indio, con problemas freudianos y evidente víctima del racismo latente en la sociedad norteamericana, pero el resultado provoca decepción, y sus casi dos horas de metraje se nos hacen muy largas, en una historia cuyo interés se limita a ese mano a mano entre dos buenos actores y a su documentación sobre ciertos detalles de la cultura casi desparecida de los indios americanos.

Humor judío norteamericano

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“Inside Llewin Davis” de los hermanos Coen, lleva la firma inconfundible del humor judío norteamericano de sus autores, y aunque la música folk es agradable y la cinta simpática, el resultado final tiene poca consistencia. Salimos de la proyección con la impresión de haber visto una película menor en la filmografía de esa célebre pareja de cineastas, que han firmado excelentes películas como “Millers crosing”, “Arizona baby”, “¿Donde estás hermano?” o “Barton Fink”, entre otras. No suscribo sin embargo todas las películas de su abundante filmografía, que me parece bastante desigual, aunque con un toque propio e inconfundible.

“Inside Llewin Davis” relata una semana en la vida de un joven cantante de folk en los Estados Unidos, en el mundillo musical de Greenwich Village en la década de los sesenta. Llewin Davis es ese cantante, judio neoyorquino que duerme en casa de unos u otros y se encuentra sin un duro en la dura calle.

Oscar Isaac, actor guatemalteco afincado en Miami, interpreta el papel de ese estrafalario y caricatural perdedor, al que todo le sale mal, y que no consigue imponerse como músico y cantante, a pesar de haber logrado editar un disco.

Algunos chistes graciosos, en busca de un gato perdido a todo lo largo del film, o algunos diálogos de Llewin con su amante y amiga a la que ha dejado embarazada, resumen lo mejor de esta película con música folk abundante, que encantará a los amantes del género, pero que me ha sabido a poco para un largometraje de una hora y cuarenta y cinco minutos.

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