Cannes 2013: Soderberg y Sorrentino en competición

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“La gran belleza” del italiano Paolo Sorrentino y “Detrás del candelabro” del norteamericano Steven Soderberg han devuelto un buen nivel a la competición oficial, tras la proyección de la japonesa “Wara no tate” un pésimo thriller de Takashi Mike y de la franco italiana “Un castillo en Italia”, en la que Valeria Bruni Tedeschi se mira su ombligo a través de una decadente familia que al parecer se parece a la suya. Me gustó bastante la de Soderberg, pero no adhiero en cambio a la brillante grandilocuencia de Sorrentino.

Liberace: Michael Douglas y Mat Damon
Liberace: Michael Douglas y Mat Damon

Detrás del candelabro

Por su tema, un biopic del exuberante pianista homosexual americano Liberace en la década de los setenta, me temía lo peor, pero ha sido sin embargo una buena sorpresa la brillante película de Steven Soderberg que lleva por título “Detrás del candelabro”, pues así se llama el libro escrito por Scott Thorson, en el que se basa el guión. Se trata del candelabro muy hortera que Liberace colocaba siempre sobre su piano. Los distribuidores franceses que prefieren títulos más cartesianos y explícitos la han bautizado “Mi vida con Liberace”, pues se trata del relato de Scott, el amante que más marcó la vida libertina del célebre pianista norteamericano.

Esta era una de las películas mas esperadas del festival, pues Soderberg inició su carrera en Cannes en 1989, ganando la Palma de Oro con su ópera prima “Sexo, mentiras y cintas de videos”, desde entonces había venido en numerosas ocasiones a la competición de este festival, y en 2008 su película “Che” le valió el premio de interpretación a Benicio del Toro. Su carrera ha sido coronada con diversas nominaciones a los Oscar.

Por otra parte el cineasta había anunciado su intención de retirarse del cine al terminar “Detrás del candelabro”, para dedicarse a la pintura y a otros proyectos. Además la película llegó a Cannes con perfume transgresor pues en los Estados Unidos está privada de distribución por ser considerada excesivamente gay, debido a algunas escenas de sexo entre los dos amantes.

La película va de 1977 hasta la muerte de Liberace, víctima del sida en 1987, relatando la historia de amor y desamor entre el célebre pianista y su más adorado amante. Excelentes sus intérpretes: Michael Douglas en el papel de Liberace, sexagenario homosexual, logra aquí un papel en oro macizo, de esos que pueden valerle un premio de interpretación en este festival. Una loca perfecta enamorada del joven Scott, Matt Damon, esbelto mozo que termina drogadicto y deprimido. Destaquemos también en el papel de la madre de Liberace a la veterana actriz Debbie Reynolds.

Soderberg reconstruye en sus imágenes bien documentadas el mundo kitsch, de lentejuelas y desmesurado lujo del estrafalario y millonario gay. Su puesta en escena es brillante y su guión repleto de humor y buenos diálogos, sabe mostrar la vertiente patética y la evolución de sus personajes. Un único bemol: el final “épico” que gustará sin duda a un público gay, lo encuentro por mi parte demasiado melodramático y en cierto modo contradictorio con el tono general de la película, en donde tanto el personaje de Liberace como el de Scott aparecen con todas sus contradicciones.

http://youtu.be/dcmuYf9AKA4

En todo caso, en estos tiempos homófobos que persisten, en que en Francia suscita tanta reacción ultra la recién aprobada ley sobre el matrimonio gay, se agradece esta película sobre un tema que sigue siendo hoy de candente actualidad. Bienvenida la trasgresión y la tolerancia, Mister Soderberg.

Paolo Sorrentino

“La gran belleza” de Paolo Sorrentino era también una película muy esperada en esta selección oficial, pues este director italiano tiene fervientes admiradores en el mundillo de la crítica y está abonado a todos los festivales internacionales. En 2001 se dio a conocer en el festival de Venecia con “L’uomo in piu”, iniciando así su colaboración con su actor fetiche Toni Servillo. En 2004 presentó en el festival de Cannes “Las consecuencias del amor”, y en 2008 ganó el premio del jurado con “Il divo” una biografía paródica del dirigente democrata cristiano Giulio Andreotti. Con “La gran belleza” es ya la quinta vez que es seleccionado en el festival de Cannes.

Una brillante puesta en escena y una original mirada de cineasta sobre la arquitectura de la ciudad de Roma, acompañan un relato que busca su inspiración en el cine de Federico Fellini o de Ettore Scola, pero que no soporta en ningún momento la comparación con esos clásicos del cine italiano. La película de Sorrentino sobre la dolce vita italiana en versión siglo XXI resulta grandilocuente y vacía. Toni Servillo no es Marcello Mastroianni, y Sorrentino no pasa del guiño y de la pálida copia de esas películas que cita de manera explícita, desde “Roma” a “La dolce vita”.

Sus repetitivos bailes y fiestas mundanas en las decadentes noches romanas, y sus sucesivas disgresiones, hacen largas, muy largas sus dos horas y media de metraje. Su actor principal que brilló en el papel de Andreotti en “il Divo”, resulta aqui un hierático escritor frustrado y célebre periodista que pasa su vida en las fiestas people de la capital. Todo es deliberadamente desmesurado, delirante y grotesco, en esta “gran belleza”, que tiene sin embargo algunos momentos estéticamente muy inspirados, y algunas logradas escenas cargadas de humor negro.

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