Cannes 2013 : México y Argentina en “un certain regard”

En la sección “Un certain regard” (una cierta mirada) de la selección oficial de Cannes 2013 hemos visto dos interesantes películas latinoamericanas: “La jaula de oro” película mexicana del cineasta español Diego Quemada Diez, que compite para el premio cámara de oro a la mejor ópera prima, y “Wakolda” tercer largometraje de ficción de la escritora, guionista y directora de cine argentina Lucía Puenzo.

Hija del célebre director argentino Luis Puenzo (“La historia oficial” 1985), Lucía Puenzo se dio a conocer en el festival de Cannes en 2007 al ganar el premio de la Semana de la crítica con su primer largometraje de ficción “XXY”. Dos años después fue seleccionada de nuevo en este festival con “El niño pez”. “Wokolda” es su tercera película y la tercera vez que viene a Cannes. El guión está basado en su novela homónima. Es la quinta novela que escribe Lucía Puenzo y en tres ocasiones las ha llevado ella misma al cine.

“Wokolda” cuenta la llegada a Bariloche, en la Argentina del criminal de guerra nazi Josef Mengele, en donde protegido por una colonia de exiliados alemanes prosiguió sus experimentos médico-ciéntíficos sobre las hormonas de crecimiento con animales y mujeres embarazadas, antes de escaparse a Paraguay, al haber sido localizado por los agentes israelies del Mosad.

Al llegar a Barriloche ese misterioso médico se va a interesar por la salud de una niña de doce años, que aparenta ocho por su limitado crecimiento y por sus padres, una familia argentina, en la que ella está embarazada y él ha fabricado unas originales muñecas que van a interesar al carismático alemán.

Si esta es la sinopsis de la película, cabe subrayar que Lucía Puenzo construye el relato sobre ese personaje de exiliado alemán en la Argentina, creando una atmósfera de misterio e inquietud, sin dar al comienzo todos los elementos de comprensión al espectador, que va a ir descubriendo poco a poco quien es tan extraño y peligroso individuo.

Con una puesta en escena bastante clásica para sugerir el suspense y sirviendóse del personaje de Mengele, interpretado con brío por el actor hispano alemán Alex Brendemuhl, Lucía Puenzo prosigue así su recurrente reflexión sobre la construcción de la identidad sexual y social, a través de la mirada de esa niña primero fascinada y luego atemorizada por lo que va a descubrir. Temas que desde otros puntos de vista abordaba también en “XXY” y en “El niño pez”.

La jaula de oro

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Coproducción hispano mexicana, es una ópera prima del director español Diego Quemada Diez, quien trabajó antes como ayudante de dirección de Ken Loach y de Isabel Coixet en España y hace cuatro años viajó a México para preparar esta película, cuyo guión surgió de su encuentro con un taxista mexicano quien le contó diversas historias sobre los emigrantes sudamericanos que intentan pasar a los Estados Unidos.

Autor de varios cortometrajes, Quemada Diez obtuvo una beca de la Cine fundación de Cannes, y participó en el “Atelier” de Cannes lo que le permitió avanzar en la escritura del guión de este primer largometraje. Si el tema de los emigrantes que van hacía el dorado norteamericano es recurrente tanto en la ficción, como en el documental en el cine mexicano, hay que reconocer que “La jaula de oro” aporta un tratamiento original, con una realización muy cerca de sus personajes interpretados por jóvenes que no son actores profesionales.

Tres jóvenes salidos de los barrios pobres de Guatemala –dos chicos y una chica disfrazada de muchacho- emprenden ese peligroso viaje de Guatemala a México, a lo largo de la via ferrea que llega hasta la frontera con los Estados Unidos. Un verdadero viaje iniciático en el que encuentran a un joven indio procedente de Chiapas, que no habla español y que se une a ellos.

Víctimas de repetidos ataques, primero del ejército y la policia y luego de las “maras” o bandas de forajidos que roban a los hombres y secuestran a las mujeres que viajan en esos trenes, se va a ir forjando una relación entre los tres jóvenes y el indio. Con numerosas vicisitudes y sobresaltos en el relato dramático que llegan ahí donde no se esperan, Quemada Diez logra una obra de mesurada emoción, con tono realista y documental en su puesta en escena, con una conclusión muy crítica sobre la otra cara de ese dorado estadounidense.

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