DiEM25: Manifiesto por la democratización de Europa

DiEM25: ¡La Unión Europea ha de democratizarse o se desintegrará!

De todas sus preocupaciones por la competitividad global, los movimientos migratorios y el terrorismo, solo hay una perspectiva que realmente aterra a los poderes de Europa: ¡la democracia! Hablan en nombre de la democracia, pero en la práctica únicamente la niegan, la desnaturalizan y la reprimen. Buscan coartar, evadir, corromper, mistificar, usurpar y manipular la democracia con el objetivo de arrestar su energía y sus posibilidades.

Porque la voluntad de los pueblos de Europa, el gobierno del demos, es la pesadilla compartida por:

  • La burocracia de Bruselas (y sus más de 10.000 lobistas).
  • Su escuadrón de inspectores y la Troika que crearon con “tecnócratas” no electos de otras instituciones europeas e internacionales.
  • El poderoso Eurogrupo, cuyo poder no se fundamenta en ninguna ley o tratado.
  • Los banqueros rescatados, los gestores de fondos de inversión y las oligarquías resurgentes, siempre displicentes con las masas y a su manera de organizarse.
  • Los partidos políticos que apelan al liberalismo, a la democracia, a la libertad y a la solidaridad y que traicionan sus principios más básicos cuando están en el gobierno.
  • Los gobiernos que alimentan una desigualdad cruel imponiendo una austeridad contraproducente.
  • Los magnates de los medios de comunicación, que han convertido el alarmismo en un arte y en una magnífica fuente de poder e ingresos.
  • Las organizaciones empresariales confabuladas con organismos públicos opacos que utilizan el miedo para fomentar el hermetismo y una cultura de la vigilancia pensada para doblegar a la opinión pública a su voluntad.

La Unión Europea fue un logro excepcional. Consiguió unir de forma pacífica a unos pueblos europeos que hablan diferentes lenguas y que están inmersos en diferentes culturas, demostrando que era posible crear un marco compartido de derechos humanos en un continente que, no mucho antes, estaba dominado por un chovinismo homicida, el racismo y la barbarie. La Unión Europea podría haber sido el proverbial faro entre la niebla y mostrar al mundo que la paz y la solidaridad podían ser arrebatadas de las fauces del conflicto y la intolerancia.

Por desgracia, a día de hoy una burocracia común y una moneda común dividen a los pueblos de Europa que habían empezado a unirse a pesar de sus distintas lenguas y culturas. En su lugar hay una confederación formada por políticos miopes, funcionarios ingenuos en temas de economía y de “expertos” incompetentes en cuanto a finanzas. Y dicha confederación se somete al dictado de los conglomerados financieros e industriales, desacreditando a Europa y provocando una peligrosa reacción antieuropea. Pueblos orgullosos se están contraponiendo unas a otras. El nacionalismo, el extremismo y el racismo están despertando de nuevo.

En el corazón de nuestra UE en desintegración anida un engaño: un proceso de decisión sumamente politizado, opaco y vertical que nos es presentado como “apolítico”, “técnico”, “procedimental” y “neutral”. Su propósito es impedir que los europeos ejerzan un control democrático sobre su dinero, sus finanzas, condiciones laborales y medio ambiente. El precio de este engaño no es sólo el fin de la democracia, sino también políticas económicas erradas:

  • Las economías de la zona del euro están siendo llevadas al abismo a causa de una austeridad competitiva que terminará dejando a los países más débiles en un estado de recesión permanente y de baja inversión a los países más fuertes.
  • Los miembros de la UE que están fuera de la zona del euro están siendo alienados, y en busca de socios en habitaciones sospechosas donde serán recibidos con opacos y coercitivos acuerdos de comercio que minarán su soberanía.
  •  Desigualdad sin precedentes, desesperanza y misantropía floreciendo por toda Europa.

Dominan dos terribles alternativas:

  • recluirse bajo el caparazón de sus Estados nación
  • o rendirse al espacio carente de democracia de Bruselas

Tiene que haber otro camino. ¡Y lo hay!

Es contra la que la “Europa oficial” se resiste con toda su fuerza y cada nervio de su mentalidad autoritaria:

el avance de la democracia.

Nuestro movimiento, DiEM-25, pretende propiciar este avance. La fuerza que impulsa DiEM25 es una idea simple y radical:

¡Democraticemos Europa! ¡La UE tiene que ser democratizada o se desintegrará!

Nuestro objetivo de democratizar Europa es realista. No es más utópico de lo que ya lo fue la construcción inicial de la Unión Europea. De hecho, es menos utópico que intentar mantener con vida la actual Unión Europea antidemocrática y en proceso de fragmentación.

Nuestra meta de democratizar Europa es terriblemente urgente. Si no comenzamos de inmediato podría resultar imposible vencer a tiempo la resistencia institucional, antes de que Europa llegue al punto de no retorno. Le damos un plazo de una década, hasta el año 2015.

Si por entonces fracasamos en el intento de democratizar Europa en un plazo máximo de una década y si sus poderes autocráticos logran sofocar la democratización, la UE se derrumbará bajo su arrogancia; se astillará y su caída provocará dificultades inenarrables en todas partes, no sólo en Europa.

¿Por qué Europa está perdiendo su integridad y su alma?

Durante las décadas de posguerra en las que la UE fue inicialmente construida, las culturas nacionales fueron revitalizadas por un espíritu de internacionalismo, desaparición de fronteras y prosperidad compartida que elevaron el listón que hizo cohesionar a los europeos. Pero “el huevo de la serpiente” anidaba en el mismo corazón del proceso de integración.

Desde un punto de vista económico, la UE inició su camino como un cártel de la industria pesada (cooptando más tarde a los propietarios agrícolas) decidido a fijar los precios y a redistribuir las ganancias del oligopolio a través de la burocracia de Bruselas. El cártel emergente, y sus administradores con sede en Bruselas, temían al demos y despreciaban la idea del gobierno-por-el-pueblo.

Paciente y metódicamente, se puso en marcha un proceso de despolitización en la toma de decisiones, siendo el resultado una lenta pero implacable campaña hacia el «sacar al demos de la democracia» y encubrir toda la política de decisiones con un fatalismo omnipresente y pseudotecnocrático. Los políticos nacionales fueron espléndidamente recompensados por su aquiescencia a la hora de convertir la Comisión, el Consejo, el Ecofin, el Eurogrupo y el BCE en zonas libres de política. Todos los que se opusieron a este proceso de despolitización fueron tildados de “antieuropeos” y tratados como una nota discordante.

Así pues, nació el engaño en el corazón de la UE, dando lugar a la institucionalización de un compromiso con políticas que generan resultados económicos deprimentes y dificultades de otra manera evitables. Mientras tanto, han sido abandonados los principios básicos que antes entendía una Europa más segura de sí misma:

  • Las normas tienen que estar al servicio de los europeos y no al revés.
  • Las divisas tienen que ser instrumentos, no un fin en sí mismas.
  • Un mercado único es congruente con la democracia solo si incluye mecanismos de defensa, democráticamente elegidos y construidos, para los europeos más débiles y el medioambiente.
  • La democracia no puede ser un lujo que solo se puedan permitir los acreedores y denegado a los deudores.
  • La democracia es esencial para mantener a raya las peores tendencias autodestructivas del capitalismo y abrir una ventana con nuevas vistas hacia una armonía social y un desarrollo sostenible.

En respuesta a la inevitable crisis de la “cartelizada” economía social de Europa para la recuperación de la Gran Recesión posterior a 2008, las instituciones de la UE causantes de la crisis han recurrido a un autoritarismo cada vez mayor. Cuanto más asfixian a la democracia, menos legítima se vuelve su autoridad política, más fuerte es la recesión económica y más necesitan recurrir al autoritarismo. De este modo, los enemigos de la democracia ven renovado su poder al mismo tiempo que pierden legitimidad y restringen la esperanza y la prosperidad a unos pocos (que solo pueden disfrutar de ellas detrás de las barreras y las vallas necesarias para protegerlos del resto de la sociedad).

Este es el proceso invisible por el que la crisis de Europa está provocando el ensimismamiento de nuestros pueblos, enfrentándolos unos a otros, extendiendo el patriotismo mal entendido y la xenofobia preexistente. La privatización de la ansiedad, el miedo al otro, la nacionalización de la ambición y la renacionalización de la política amenazan con una desintegración tóxica de los intereses comunes. A partir de esto, Europa solo puede sufrir. La lamentable reacción de Europa a su crisis bancaria y de deuda, a la crisis de refugiados y a la necesidad de una política antiterrorista y exterior coherente son ejemplos de lo que sucede cuando la solidaridad pierde su significado:

  • El daño a la integridad de Europa causado por el aplastamiento de la Primavera de Atenas y por la posterior imposición de un programa de «reforma económica» que fue diseñado para fracasar.
  • El supuesto ya habitual de que, cada vez que un presupuesto estatal tiene que ser reforzado o un banco rescatado, la clase trabajadora y los más desfavorecidos de la sociedad son quienes han de pagar por los pecados de los más ricos.
  • El impulso constante a mercantilizar el trabajo y expulsar la democracia del centro de empleo.
  • La escandalosa actitud de la mayoría de los estados miembros de la UE a involucrarse en la solución del problema de los refugiados que llegan a nuestras costas es un mero reflejo de la forma en que un modelo roto de gobernanza europea produce un deterioro ético y una parálisis política, así como evidencia una xenofobia hacia los no europeos que resulta del fin de la solidaridad intraeuropea.
  • La frase cómica con la que acabamos cuando juntamos las palabras “política”, “exterior” y “europea”.
  • La facilidad con que, después de los horribles ataques terroristas en París, los gobiernos europeos decidieron que la solución estaba en el restablecimiento de fronteras cuando la mayoría de los atacantes eran ciudadanos de la UE. Esto es otra muestra del pánico moral causado por una Unión Europea incapaz de hacer que los europeos den respuestas comunes a problemas comunes.

¿Qué debe hacerse? Nuestro horizonte

El realismo exige que trabajemos con el propósito de alcanzar ciertas metas en un período de tiempo razonable. Por esto el DiEM-25 se plantea cuatro objetivos a intervalos regulares con la intención de alcanzar una Europa funcional y plenamente democrática antes del año 2025.

A día de hoy, los europeos se sienten abandonados por las instituciones de la UE. De Helsinki a Lisboa, de Dublín a Creta, de Leipzig a Aberdeen. Los europeos perciben que una dura encrucijada se aproxima rápidamente. Hay que elegir entre una democracia auténtica y una desintegración insidiosa. Debemos decidirnos a unirnos para asegurarnos de que Europa tome la decisión sensata: ¡democracia auténtica!

Cuando nos preguntan qué queremos y cuándo lo queremos, nuestra respuesta es:

INMEDIATAMENTE: transparencia absoluta en la toma de decisiones.

– Las reuniones del Consejo de la UE, del Ecofin, del ITF y del Eurogrupo han de ser retransmitidas en directo.

– Las actas de las reuniones del consejo de gobierno del Banco Central Europeo serán publicadas unas semanas después de que las reuniones hayan tenido lugar.

– Todos los documentos relativos a negociaciones cruciales (por ejemplo: TTIP, “rescates”, el estatus de Reino Unido) que afecten de cualquier manera al futuro de los ciudadanos europeos deberán ser publicados en Internet.

– Un registro obligatorio de grupos de interés que incluya los nombres de sus clientes, su remuneración y sus reuniones con personal oficial (electo y no electo).

EN UN PLAZO DE DOCE MESES: abordar la persistente crisis económica utilizando las instituciones actuales y en el marco de los tratados en vigor de la UE.

La inminente crisis de Europa se desarrolla simultáneamente en cinco ámbitos:

  • deuda pública
  • sector bancario
  • inversiones inadecuadas
  • migración y
  • aumento de la pobreza

Estos cinco ámbitos se han dejado en manos de gobiernos nacionales impotentes para hacerles frente. DiEM-25 presentará propuestas de políticas concretas para europeizar los cuatro ámbitos a la vez que se limita el poder discrecional de Bruselas y se devuelve ese poder a los Parlamentos nacionales, a los consejos regionales, a los ayuntamientos y a las comunidades. Las políticas propuestas estarán dirigidas hacia un nuevo despliegue de las instituciones ya existentes (a través de una reinterpretación creativa de los tratados y acuerdos en vigor) con el fin de estabilizar las crisis de deuda pública, banca, inversión inadecuada y aumento de la pobreza.

EN UN PLAZO DE DOS AÑOS: Asamblea Constituyente

Los pueblos de Europa tienen el derecho a considerar qué futuro quieren para la Unión y el deber de transformar Europa, hacia 2025, en una democracia plena con un Parlamento soberano que respete la autodeterminación nacional y que comparta el poder con los Parlamentos nacionales, las asambleas regionales y las juntas municipales. Para ello ha de convocarse una Asamblea de sus representantes. DiEM-25 promoverá una Asamblea Constituyente formada por representantes elegidos en listas transnacionales. Tal y como hacen las universidades al solicitar fondos para investigación a través de alianzas en otros países, las elecciones para la Asamblea Constituyente requerirán listas que incluyan candidatos de la mayoría de los países europeos. La Asamblea Constitucional resultante tendrá el poder de decidir sobre la futura Constitución democrática que en una década sustituirá a todos los Tratados europeos existentes.

En 2025: promulgación de las decisiones de la Asamblea Constitucional

¿Quién traerá el cambio?

Nosotros, los pueblos de Europa, hemos decidido recuperar el control sobre nuestra Europa que ahora está en manos de ‘tecnócratas’ irresponsables, políticos cómplices e instituciones opacas.

Procedemos de diferentes partes del continente y estamos unidos por diferentes culturas, lenguas, acentos, afiliaciones políticas, ideologías, colores de piel, identidades de género, creencias y concepciones de lo que es una buena sociedad.

Constituimos el movimiento DiEM-25 con la intención de avanzar desde una Europa de “Nosotros, los gobiernos” y “Nosotros, los tecnócratas” hacia una Europa de “Nosotros, los pueblos de Europa.”

Nuestros cuatro principios:

  • Ningún pueblo europeo será libre en tanto en cuanto la democracia de otro sea profanada.
  • Ningún pueblo europeo podrá vivir con dignidad mientras a otro le sea denegada.
  • Ningún pueblo europeo podrá aspirar a la prosperidad si otro es empujado a la insolvencia y depresión permanente.
  • Ningún pueblo puede crecer sin bienes de primera necesidad para sus ciudadanos más desfavorecidos, sin desarrollo humano, sin equilibrio ecológico y sin la determinación de convertirse en una región libre de combustibles fósiles en un mundo que cambia sus maneras, no el clima.

Formamos parte de una magnífica tradición de conciudadanos europeos que han luchado durante siglos contra el precepto de que la democracia es un lujo y que los débiles están condenados al sufrimiento.

Con nuestros corazones, mentes y voluntades imbuidos en estos compromisos y con nuestra determinación de marcar una diferencia, declaramos que:

Nuestra promesa

Nosotros, los abajo firmantes1, hacemos un llamamiento a nuestros conciudadanos europeos para que se unan a nosotros de forma inmediata para crear el movimiento europeo que hemos llamado DiEM-25

  • Para luchar juntos contra un establishment europeo que desprecia profundamente la democracia y para democratizar la Unión Europea.
  • Para acabar con la reducción de todas las relaciones políticas a relaciones de poder disfrazadas de decisiones meramente técnicas.
  • Para someter a la burocracia de la UE a la voluntad de los pueblos soberanos de Europa.
  • Para desmantelar el habitual dominio del poder empresarial sobre la voluntad de los ciudadanos.
  • Para volver a politizar las normas que regulan nuestro mercado único y moneda común.

Consideramos obsoleto el modelo de partidos nacionales que forman débiles alianzas en el Parlamento Europeo.

Si bien es necesaria una lucha por la democracia desde abajo (a nivel local, regional o nacional), es insuficiente si se lleva a cabo sin una estrategia internacionalista que lleve a una coalición paneuropea para la democratización de Europa. Los demócratas europeos tienen que reunirse primero, establecer una agenda común, y encontrar luego la forma de conectarla con las comunidades locales y a nivel nacional.

Nuestro objetivo primordial de democratizar a la Unión Europea está entrelazado con la ambición de promover el autogobierno (económico, político y social) a nivel local, municipal, regional y nacional; de despejar los pasillos del poder a la ciudadanía; de confluir con los movimientos cívicos y sociales; y de emancipar del poder burocrático y corporativo a todos los niveles de gobierno.

Aspiramos a una Europa de la Razón, la Libertad, la Tolerancia y la Imaginación que será posible mediante una Transparencia integral, una Solidaridad real y una Democracia auténtica. Aspiramos a:

  • Una Europa Democrática en la que la autoridad política emane de los pueblos soberanos de Europa.
  • Una Europa Transparente en la que todas las decisiones se tomen ante la atenta mirada de los ciudadanos.
  • Una Europa Unida cuyos ciudadanos tengan tanto en común entre las naciones como dentro de ellas.
  • Una Europa Realista que adopte la tarea de emprender reformas democráticas radicales, pero factibles.
  • Una Europa Descentralizada que utilice el poder central para maximizar la democracia en el lugar de trabajo, en los pueblos, en las ciudades, en las regiones y en los Estados.
  • Una Europa Plural de regiones, etnias, creencias, naciones, lenguas y culturas.
  • Una Europa Igualitaria que celebre la diferencia y termine con la discriminación basada en el género, la raza, la clase social o la orientación sexual.
  • Una Europa Cultural que aproveche la diversidad cultural y que celebre no solo su patrimonio de valor incalculable, sino también el trabajo de poetas, escritores, músicos y artistas disidentes de toda Europa.
  • Una Europa Social que reconozca que la libertad requiere no solo la ausencia de interferencias, sino que también necesita bienes básicos que hagan que todos estén libres de carencias y de explotación.
  • Una Europa Productiva que dirija la inversión en aras de una prosperidad ecológica y compartida.
  • Una Europa Sostenible que viva de los recursos que ofrece el planeta, minimizando el impacto medioambiental y dejando todos los combustibles fósiles que sea posible dentro de la tierra.
  • Una Europa Ecológica comprometida con una verdadera transición verde en todo el mundo.
  • Una Europa Creativa que fomente la capacidad innovadora y la imaginación de sus ciudadanos.
  • Una Europa Tecnológica que ponga las nuevas tecnologías al servicio de la solidaridad.
  • Una Europa consciente de su Historia que luche por un futuro mejor sin ocultar su pasado.
  • Una Europa Internacionalista que trate a los no europeos como un fin en sí mismos.
  • Una Europa Pacífica que reduzca la tensión en su parte oriental y en el Mediterráneo, actuando como baluarte contra los sectores militaristas y expansionistas.
  • Una Europa Abierta llena de ideas, gente e inspiración de todas partes del mundo, que reconozca a las vallas y las fronteras como signos de debilidad que difunden inseguridad en nombre de la seguridad.
  • Una Europa Liberada donde desaparezcan los privilegios, los prejuicios, las privaciones y las amenazas de violencia. Que los ngan las mismas oportunidades para desarrollar todo su potencial y sean abajo y la sociedad.
  1. Carpe DiEM25
    www.diem25.org

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