La Fundéu indica que arancel, y no tarifa, es el término adecuado para traducir tariff en las noticias relacionadas con el comercio aduanero.

Con motivo de la batalla comercial entre los Estados Unidos y México, en los medios de comunicación pueden verse frases como «Las tarifas de Trump al acero golpearán el gigante negocio de los enlatados», «Trump reinstala las tarifas al acero y aluminio de sus socios» o «México responde a Trump en minutos: impone tarifas al cerdo, uvas, manzanas y queso provenientes de EE. UU.».

El diccionario de Oxford define tariff como ‘impuesto que se paga sobre los bienes que proceden de otros países o se exportan’. Sin embargo, ninguna de las definiciones de tarifa recogidas en el Diccionario de la lengua española o el Diccionario del español jurídico recogen este significado.

Para evitar este falso amigo, lo recomendable es optar por arancel. No en vano, el texto en el que la Organización Mundial del Comercio establece las normas que rigen el comercio entre países se denomina Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio, y no Acuerdo General sobre Tarifas Aduaneras y Comercio.

Así pues, en los ejemplos iniciales lo adecuado habría sido escribir «Los aranceles de Trump al acero golpearán el gigante negocio de los enlatados», «Trump reinstala los aranceles al acero y aluminio de sus socios» y «México responde a Trump en minutos: impone aranceles al cerdo, uvas, manzanas y queso provenientes de EE. UU.».

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