Energías «verdes» y limpias: ¿es renovable el planeta?

Al final de la COP26 de Glasgow, las dudas planetarias sobre el camino a seguir ante el calentamiento global están lejos de desaparecer y, cada vez más, al acercarnos a los problemas derivados del extractivismo minero, nos encontramos con nuevas incógnitas.

Esas dudas razonables nos recuerdan a sus precedentes relativos al uso masivo de los combustibles fósiles, así como al uranio destinado a la producción eléctrica de origen nuclear, incluyendo la difícil (o imposible) solución del problema del tratamiento de los residuos. Hace pocas fechas (Médiapart, 9 de noviembre de 2021), la periodista francesa Jade Lindgaard se hacía la siguiente pregunta:

-¿Vamos a poder extraernos del extractivismo ? La carrera de los empresarios del sector que explota los recursos mineros necesarios para fabricar baterías para los coches eléctricos, lo mismo que para los rotores de las eólicas o los paneles solares demuestra hasta qué punto el impulso de las llamadas energías renovables no nos salva en sí mismo del desastre. Los problemas medioambientales, sociales y democráticos que se derivan de la explotación de los subsuelos para sacar litio, tierras raras y otros metales se parecen (demasiado) a los que se refieren a la extracción de uranio e hidrocarburos.

En efecto, no parece que sea nada fácil definir dónde están las energías buenas sin más y las perversas que ya conocemos. ¿Existen las energías verdaderamente limpias? Diversos ideólogos de los siglos veinte y veintiuno proponen formas de cambiar la sociedad y la economía, sencillamente mediante la renuncia a la idea del crecimiento continuo.

Porque esa obsesión de nuestras élites tiende a aumentar la desigualdad en general, entre las clases sociales y entre los distintos países. Entre los territorios donde se autoriza todo y los principales centros urbanos y de poder, donde al debatir estos temas terminan lanzándonos siempre una frase absurda: «¡Habrá que explotar las fuentes de la energía en algún sitio! », nos dicen casi chillando. Y es en esos momentos, cuando uno siente demasiado cerca su amenaza de las renovables-sea-como-sea-y-donde-sea, cuando entran ganas de responder con sencillez: «Si no tienen dudas de su carácter limpio, extráiganlo de su trasero; pero aléjense de mi casa y de mi propio entorno».

Pues no se trata únicamente de que técnicamente pueda hacerse. Eso no tiene ninguna duda. El asunto es qué herencia dejamos a los lugares en los que vivimos, al planeta y a las generaciones futuras.

Entre quienes dudan, los más osados se atreven a proponer el desmantelamiento de parte de las industrias ya construidas, al mismo tiempo que insisten en que se olvide –poco a poco- el mito decimonónico del crecimiento continuo. No parece fácil, no sabemos tampoco si es posible y conveniente.

Jade Lindgaard cita el libro Héritage et fermeture (Herencia y cierre), de los investigadores Emmanuel Bonnet, Diego Landívar y Alexandre Monnin, que formulan interrogantes políticos sobre las llamadas energías renovables. Son dudas sobre las posibilidades de la Tierra en su conjunto, sobre la alimentación en general, sobre la fertilidad de los suelos, etcétera. Lindgaard lo resume cuestionando « el uso utilitarista, es decir, la utilización privatizable y mercantil de la naturaleza, cuando queda reducida a un conjunto de recursos a nuestra disposición ».

Al impulsar la llamada transición energética hay que dar los pasos precisos con extrema prudencia porque antes de avanzar cabe preguntarse, desde luego, « hasta qué punto la Tierra es una energía renovable » (Jade Lindgaard dixit).

En La COP26 de Glasgow frente a las perspectivas periféricas citábamos un encuentro en Garciaz (Cáceres), donde hubo varios grupos que expresaron dudas sobre lo anterior y sobre los planes del sector en su zona:

1) Texto de Estrella Pérez Cuadrado (Garciaz, Plataforma Salvemos Las Villuercas Zona Oeste):

No existen dudas de que los impactos del cambio climático afectan cada vez más severamente a todas las personas, regiones, ecosistemas y economías. Incidirá negativamente en la salud y en la esperanza de vida de muchas poblaciones, en el mantenimiento de diversos sectores productivos y empleos, en la pérdida acelerada de la biodiversidad, y en los costes económicos y sociales que muchos países tendrán que afrontar para paliar sus efectos.

El cambio climático está directamente relacionado con el actual modelo energético basado en los combustibles fósiles como carbón, petróleo y gas, cuya quema libera a la atmósfera CO2, el principal de los GEI (Gases de efecto Invernadero). Por ello, es necesaria y urgente la transición hacia un modelo energético renovable, eficiente, sostenible y justo que garantice el acceso universal a la energía. Las tecnologías existen y son competitivas en términos económicos, considerando además los beneficios que proporcionan en cuanto a disminución de la dependencia externa de combustibles fósiles, ya que los recursos renovables son locales porque la energía proviene del viento, el sol, el agua y las plantas.

Estos cambios deben suponer también un mayor control social y ciudadano sobre nuestros recursos y suministros. Todo ello se puede potenciar además fomentando que el ciudadano, como consumidor/a, tenga la información necesaria como para incidir en una mayor demanda de productos y servicios sostenibles a lo largo de toda su cadena de valor y especialmente en la gestión de su demanda energética y en el autoconsumo con energías renovables.

La Conferencia de Cambio Climático de este año en Glasgow (COP 26) será trascendental en la medida en que se alcance un acuerdo internacional legalmente vinculante para después de 2030 que garantice una reducción de emisiones suficientemente ambiciosa para evitar los peores impactos ecológicos, económicos y sociales del cambio climático. Las políticas climáticas en sus distintos niveles territoriales (europeo, nacional, regional o local) deben plantear objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero acordes con las recomendaciones científicas (IPCC) que garanticen que no se sobrepasan los 2 ºC de temperatura media global, o preferiblemente los 1,5 ºC ya que cuanto más aumenten las temperaturas los impactos serán peores.

Pero estos cambios no puede surgir de una mesa de negociaciones donde sigue primando el capital, no son los grandes lobis los que deben determinar lo que es mejor para cada territorio, porque ellos solo buscan beneficios económicos.

No se puede permitir que en nombre del Cambio Climático, las grandes empresas pretendan colonizar Extremadura, arrasar con ecosistemas bien conservados, con gran valor ecológico como los que tenemos en nuestro territorio, en pro de las renovables. Minas a cielo abierto, mega-solares, o grandes parques eólicos en medio de la naturaleza, no es una forma limpia, ni verde de luchar contra el cambio climático. La producción energética debe darse, donde se consume y no en los bosques y dehesas de Extremadura.

Para afrontar los retos climáticos hace falta una acción política clara, urgente y transformadora. Esto sólo se conseguirá con una ciudadanía consciente de los problemas y de las soluciones, una ciudadanía exigente y movilizada.

Renovables sí, pero no así.

Recordando las palabras de Araujo y el añadido de Carmen Conde

“No destruyas lo que tienes por el ansia de lo que no tienes» … y tenemos oro puro en estos paisajes, que además pueden ser un recurso económico valioso si los gestionamos como merecen.

y 2) Texto de Mario Morales (Berzocana, Plataforma Salvemos Las Villuercas):

España es la periferia de Europa.
Extremadura es la periferia de España.
Las Villuercas son la periferia de Extremadura.
La población rural, las gentes campesinas somos la periferia de las periferias.
Somos las personas que vivimos en los márgenes de los mundos de la gran economía.
Nuestra vida es feliz y sana.
Era feliz y sana. El mundo de la modernidad nos vació.
Nuestra vida es ignorada por las esferas financieras .
Era ignorada.

Es justo que nuestra voz, la de nuestras comunidades, la de la propia Tierra vuele en todas direcciones. Necesitamos que se creen espacios para poder expresarnos. Aprovecharemos cada sitio y cada momento. Es tiempo para que la periferia y la marginalidad a la que nos condenaron dejen de serlo. Es hora de situarnos en el centro. Gracias por permitírnoslo.

Gracias a las plataformas ciudadanas contrarias a la destrucción de nuestros modos decentes de vida y defensoras de la conservación de nuestro paisajes. Gracias a los movimientos ecologistas que empatizan con el mundo rural equilibrado.

4500 millones de años tiene la tierra, dice la ciencia,
3500 millones de años tiene la vida, dice la ciencia.
Al menos 200.000 años lleva nuestra especie sobre la tierra, quizás 400.000, dice el doctor Arsuaga.
23 años tiene la Iberenova promociones SA de Madroñera y Garciaz filial de la Iberdrola de Aldeacentenera, dice wikipedia.
Igual que la Infinity Lithium, de Cáceres y Villuercas…

…todos seres recién llegados.

El cáncer es un crecimiento imparable de una estructura que deglute grandes cantidades de energía. Una empresa multinacional es un cáncer… planetario.

Una multinacional exporta metástasis. Ese cáncer sólo se extiende cuando se adueña de las mentes y las hace materialistas. El “qué” de la multinacional es el enriquecimiento a corto plazo. El “cómo” de la multinacional es el enriquecimiento inmediato. Ganar, ganar y ganar…..dineros. Nos intentan convencer que su misión es la nuestra. Esa misión -dicen-  es la nuestra. No lo es.

Pido, pedimos, la palabra:

    • quién habla en nombre de la tierra?
    • quién habla en nombre de las generaciones pasadas
    • quién ha de defender a las generaciones que no han llegado aún…y que duermen tranquilas confiándonos su casa.

José Ignacio Sánchez Galán es el director ejecutivo de Iberdrola.

Si teclean “dueño de Iberdrola” en un buscador de internet sale José Ignacio Sánchez Galán. A partir de ahora cuando hable de José Ignacio Sánchez Galán, diré Jose.

Jose y nosotras compartimos algo. Poco, pero algo.

Sí, disponemos todas de un similar metabolismo.
¿Saben cuanta energía necesita Jose para mantener vivo su cuerpo: 2000 kcal diarias?
¿Saben cuanta energía necesita para mantener vivo su cuerpo cualquiera de nosotras:
2000 kcal diarias? Esto del metabolismo es muy democrático…todas necesitamos muy parecido.

Pero también existen ciertas diferencias entre Jose y nosotras.

¿Seríamos capaces de imaginar la energía que le está succionando a la tierra la voracidad de este individuo en particular, no para su metabolismo propio de un ser vivo, sino su avidez para amontonar millones para sí y sus correligionarios?
¿Conocen cuánto gana esta criatura de dios?
6,6 millones€ en 2016
10,4 millones€ en 2019
12,2 millones€ en 2020…42.500€ al día….Pueden consultar El País, La Vanguardia, la Razón, Intereconomía, etc.
3.000 millones€/año presume ganar Galán para Iberdrola con un bien básico como es la luz:
8,26€ diarios.

Este es el impacto que se nos supone a la ciudadana común: 462€ de renta básica al mes.

Se comprende que sus resultados son insuficientes, que le parecen poco.

En el listado descomunal de desmanes ahora le toca el turno a estrujar nuestras sierras con los aerogeneradores y a nuestras llanuras con las fotovoltaicas, con nosotras dentro.

Díganme si su empresa, si él mismo y sus compinches, no son cánceres que el cuerpo de la Tierra tiene que combatir.

Otra diferencia sustantiva entre nosotras y Jose:

Cuando se produce una herida o cualquier otra agresión en nuestro cuerpo, las terminaciones nerviosas dan la alarma al cerebro. Este se encarga de avisar al sistema de lucha para enviar todo lo necesario para impedir la infección y reparar la herida. Los leucocitos, las plaquetas,…

A veces el problema es interno y el cuerpo se defiende del tumor.
Jose es el vehículo de la metástasis, Iberdrola el propio cáncer.
Somos las campesinas el sistema inmune del organismo Tierra.
Es misión nuestra ser los sensores, los que sienten o perciben.

Los y las campesinas somos las terminaciones nerviosas del organismo planetario.

Nosotras somos, simplemente las preocupadas por la detección precoz del cáncer, somos esas terminaciones nerviosas que, atentas, detectamos y decimos “problema-riesgo-agresión-alarma-”.

La sociedad toda, las organizaciones sociales, los responsables políticos, las instituciones han de constituirse como leucocitos, plaquetas,…actuar contra la agresión. Nosotras solas no podremos.

Quizás ésta sea una de las misiones sociales, habitualmente desapercibidas, como tantas otras, de las campesinas. Otra cosa que compartimos con Jose: ¡moriremos, todas!

¿qué valor tendrá otro rico más, muerto, cuánto ganará al día, cuánto podrá presumir de su empresa y qué aportó a la calidad del planeta, a la felicidad de los pueblos? ¿Le recordaremos con amor?

La vida distribuyó a las personas por toda la geografía planetaria. La vida no extendió millones de Joses Ignacios Galán por doquier.

Repartió campesinado, repartió vigías para detectar a tiempo real las tropelías de los Joses Ignacios Galán que fueran llegando, también contra la minería a infierno abierto.

Sabed que estuvimos, estamos y seguimos estando aquí. Atentas, avisando.

Haremos nuestro trabajo.

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Periodista. 1976, colaborador del diario "Hoy" (Extremadura, España). Trabajó en el Departamento Extranjero del Banco Hispano Americano (1972-1980). Hasta 1984, colaboró en varias publicaciones de información general. En Televisión Española (1984-2008), siete años como corresponsal de TVE en Francia. Cubrió la actualidad en diversos países europeos, así como de varios conflictos internacionales (Argelia, Albania, Kosovo, India e Irlanda del Norte, sobre todo). En la Federación Internacional de Periodistas ha sido miembro del Presidium del Congreso de la FIP/IFJ (Moscú, 2007); Secretario General Adjunto (Bruselas, 2008-2010); consejero del Comité Director de la Federación Europea de Periodistas FEP/EFJ (2013-2016); y consejero del Comité Ejecutivo de la FIP/IFJ (2010-2013 y 2016-2022). Es corresponsal del diario francófono belga "La Libre Belgique".

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