Escoliosis, la cara oculta de la espalda torcida

La escoliosis del adulto es una deformidad rotacional compleja tridimensional de la columna, que da sucede como resultado de la degeneración progresiva de los elementos vertebrales en la edad madura, en una columna previamente recta; con un ángulo de Cobb mayor de 10º en el plano coronal, que además altera los planos sagital y axial.

Cuando se diagnostica escoliosis en un adulto, el tratamiento se basa en la gravedad de los síntomas. Si la escoliosis no ocasiona síntomas, no es necesario ningún tratamiento; pero cuando los síntomas se vuelven molestos o limitantes, entonces es recomendable recibir tratamiento. Los síntomas pueden incluir dolor lumbar, dolor o entumecimiento irradiado a una de las piernas, debilidad en la pierna o postura encorvada.

Esta patología se origina tras una enfermedad degenerativa, asimétrica del disco y las facetas articulares, y crea cargas asimétricas y posteriormente deformidad. El síntoma principal es dolor axial, radicular y déficit neurológico. El tratamiento conservador incluye fármacos así como terapia física con ejercicios pautados por un fisioterapéuta, el deporte moderado, natación y los estiramientos entre otros. Es muy importante mantener un peso constante e incluso estar un poco por debajo del mismo.

Actualmente existe unas infiltraciones epidurales y facetarias para realizar un bloqueo selectivo de las raíces nerviosas para mejorar el dolor a corto plazo. El tratamiento quirúrgico se reserva para pacientes con dolor intratable, radiculopatía y/o déficit neurológico. No existe un consenso para las indicaciones quirúrgicas, sin embargo, se debe tener un entendimiento claro de los síntomas y signos clínicos. La meta de la cirugía es la descompresión de elementos neurales con restauración, modificación de la deformidad en forma tridimensional y estabilización del balance coronal y sagital.

En la escoliosis, las cargas asimétricas y la degeneración hacen un círculo vicioso al que se le añaden desórdenes metabólicos como la osteoporosis, especialmente en mujeres postmenopáusicas, ocasionando colapsos vertebrales y progresión de la curva a partir de los 40 años. Esto da lugar a la destrucción de elementos como discos, facetas articulares y cápsula articular que es la responsable de la inestabilidad uni- o multisegmento o multidireccional y se manifiesta como espondilolistesis u olistesis rotatoria y traslacional.

La reacción biológica secundaria al imbalance es la formación de osteofitos en las facetas articulares (espondiloartritis) y en las plataformas (espondilosis) que contribuyen a la estrechez del canal espinal con calcificación e hipertrofia del ligamento amarillo y las facetas articulares. Esta disminución del calibre del canal espinal causa estenosis de los recesos laterales y centrales y por tanto el colapso del disco acaba provocando estenosis foraminal con la presencia de radiculopatía y claudicación neurogénica.

La incidencia de pseudoartrosis en la escoliosis degenerativa es significantemente mayor que en la población pediátrica y es 15-24% mayor en la unión lumbosacra.

Los factores de riesgo para el desarrollo de pseudoartrosis incluyen cifosis toracolumbar mayor de 20o, osteoartritis de cadera, uso de abordaje toracoabdominal, balance sagital positivo mayor de 5 cm, edad mayor de 55 años y fijación sacropélvica incompleta.

La osteoporosis es un factor agravante especialmente en mujeres después de la menopausia, sobre todo en áreas toracolumbares y lumbosacras.

Cuando el dolor perdura pese al tratamiento, o los síntomas de la escoliosis son tan graves que restringen la movilidad, entonces la cirugía puede ser lo adecuado. La cirugía puede implicar hacer incisiones en la espalda o abdomen y cintura para que el cirujano pueda ingresar a la columna desde varios ángulos. La duración de la cirugía puede ser muy prolongada y, a menudo, completarla lleva seis o más horas.

Las complicaciones más comunes del tratamiento quirúrgico de la escoliosis con estenosis son pulmonares y las menos frecuentes genitourinarias. La edad mayor de 60 años es un factor de riesgo para una complicación perioperatoria. Las complicaciones más serias son sangrado, ceguera, infarto cerebral, infarto al miocardio, parálisis, déficit neurológico, sepsis, infecciones, falla o ruptura de los implantes, seudoartrosis, neumonía, trombosis venosa profunda y muerte. En todo caso, antes de proceder a una cirugía, es conveniente una valoración mediante resonancia magnética, TAC y electromiografía para ver el alcance de la misma.

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PhD, Doctora C.C. Información / Periodista / Editora Adjunta de Periodistas en Español / Divulgadora Científica / Profesora Universitaria / Fotógrafo / Comprometida con la Discapacidad, los Derechos Humanos, la Infancia y la Tercera Edad / Miembro Consejo Asesor de la Fundación Juan José López-Ibor / Miembro del Comité Asesor de Ética de Eulen Servicios Sociosanitarios / Miembro de The International Media Conferences on Human Rights (United Nations, Switzerland) / Presidenta de D.O.C.E .- (Discapacitados otros Ciegos de España) - www.asociaciondoce.com / Coautora del libro EL CEREBRO RELIGIOSO junto a la Profesora López-Ibor. Editorial El País Neurociencia https://colecciones.elpais.com/literatura/62-neurociencia-psicologia.html / Autora del Libro Fotografía Social.- Editorial Anaya / Consultora de Comunicación Médica. www.consultoriadecomunicacion.comContacto Periodistas en Español: [email protected]

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