Leopoldo Senghor, la negritud, la discriminación y mis recuerdos

Cuando miramos hacia África, ese enorme continente tan rico y tan pobre, la figura de Leopoldo Sedar Senghor toma una relevancia especial, porque fue poeta y político, presidente de Senegal, ensayista, catedrático y miembro de la Academia Francesa.

Leopoldo Senghor firma una ley contra la discriminación de lenguas locales, 10ABR1977
Leopoldo Senghor firma una ley contra la discriminación de lenguas locales, 10ABR1977

Senghor fue decisivo para la liberación del colonialismo en África, su teoría de la «Negritud» afirma la esencia de lo negro, y observa que toda discriminación surge de la incomprensión de la cultura y de la visión del otro. En momentos actuales su pensamiento cobra nueva importancia.

Nació en un pueblo costero Joal-la Portugaise, cerca de Dakar, capital de Senegal, el 9 de octubre de 1906. Vivió en un medio musulmán pero de familia católica, de buena posición, pertenecientes a la etnia Serer, reconocidos agricultores, por lo tanto desde niño supo del lenguaje de la tierra, de las plantas y animales y de las tradiciones, los mitos y el culto a los espíritus y ancestros.

En 1928 viaja a París a estudiar en el Liceo Louis-le Grand, donde conoce a Georges Pompidou, futuro presidente de Francia. El París de los años treinta es un centro de efervescencia artística, se relaciona con André Breton y el grupo surrealista, conoce a Blaise Cendrars y a Pablo Picasso quien estaba interesado en el arte africano.

Se gradúa en 1933 y conoce estudiantes de las Antillas y África, entre ellos al poeta Aimé Cesaire con quien concibe la «teoría de la Negritud». Cuando estalla la Segunda Guerra en 1941 se alista en el ejército y cae prisionero. Se gesta entonces en Senghor su idea política y su misión, volver a su tierra para independizarla y encauzarla en el mundo libre.

Tuve el privilegio de conocerlo cuando llegó en 1975 a México, para firmar acuerdos y dar algunas conferencias académicas, una de ellas ofrecida al medio cultural mexicano y diplomático a la cual asistí en mi condición de persona de la cultura argentina. Se celebró en los salones del Hotel Camino Real, donde pude conversar con él, amablemente, en un aparte.

Le manifesté que la Argentina había sido uno de los primeros países en abolir la esclavitud en Latinoamérica, en 1853, hecho que él conocía. Le confesé que era admiradora de su poesía. Me dijo que la poesía era su gran compañera, que el orgullo de su raza y sus imágenes ancestrales invadían su mundo poético. Me comentó que la poesía había nacido en sus años de París, años muy importantes en su vida y que desde entonces escribía y lo seguiría haciendo, porque la poesía era parte de su vida.

Entre sus libros más destacados encontramos Cantos de Sombra (1945), Hostias Negras (1948), Etiopicas (1956), Cartas de invierno (1973), Obra poética (1990), y la Antología de la poesía negra y malgache, prologada por Jean Paul Sartre.

Entre sus textos políticos cabe destacar: la Serie Libertad sobre Negritud y Humanismo, Socialismo y Planificación y Diálogos de la Cultura, donde expresa su apoyo a la Francofonía y a la identidad senegalesa.

Su vida política se inicia como Diputado por Senegal en la Asamblea francesa (1946-1959). Fue a su vez, Secretario de Estado en el Gabinete de Edgar Faure (1955-1956). Es nombrado presidente de la Federación Mali, Senegal, Sudán. En 1960, tras la independencia de Senegal se convierte en el primer Presidente de Senegal hasta 1980, fecha en que deja el poder y decide vivir en Francia hasta su muerte acaecida el 20 de diciembre de 2001. Recibió numerosas distinciones, entre ellas, Doctor Honoris causa de la Universidad de Salamanca.

Con su invitación de visitar Senegal, me ubiqué en la sala colmada de personalidades que lo aplaudieron de pie al comenzar su disertación. Senghor se expresó de una manera cálida y convincente. Nos contó que el nacimiento del movimiento Negritud se debió a la discriminación vivida y a la necesidad de reivindicar la identidad negra.

Surgió en 1934, compartiendo el credo con el poeta Aimé Cesaire con quien fundó la revista L’etudiant noire. Luego ambos poetas continuaron el pensamiento filosófico con diferentes variantes. Para Senghor la negritud es concepto cultural y político, en reacción al colonialismo y la discriminación, por lo tanto es un movimiento de liberación pero también de reivindicación de la cultura africana y su literatura.

Consideraba que: «No debemos ser asimilados, debemos asimilar». Esto implica entendimiento de ambas partes, una voluntad de armonías. El acto de conocimiento se produce como un acuerdo de conciliación con el mundo.

Senghor nos explicó que África era su centro y su norte y que durante su labor política pudo observar lo que África representaba para el otro: mano de obra y materias primas.

Senghor, se da cuenta entonces, de la falta de identidad del negro, de la confusión de su comunidad y sabe que debe afirmar las raíces y la tradición para conseguir la liberación cultural de su pueblo. Así, surge el movimiento Negritud, una de las cosmovisiones de los africano mas profundas y reconocidas.

Desde su poema El Totem, Senghor expresa la Negritud:

Me hace falta ocultar en lo mas íntimo de mis venas
Al ancestro de la piel de tormenta surcado de relámpago y
De rayos
Mi animal guardián, tengo que ocultarlo
Para que no rompa la cerca de los escándalos.
Él es mi sangre fiel que exige fidelidad
Protegiendo mi desnudo orgullo contra
Mi mismo y la soberbia de las razas dichosas…

También nos dijo que la emoción era negra y la razón helénica. La Negritud era una manera de ver y concebir el mundo, de vivir el cuerpo, y una manera de relacionarse con la Naturaleza. Primero había que comprender la propia esencia, luego reivindicar la negritud para afirmar el concepto universal, porque la teoría abarcaba la Negritud más allá de la nacionalidad, en busca de una civilización universal, donde todas las voces sean escuchadas. Su conferencia tuvo un impulso emotivo, era la entrega de un pensamiento vivido y comprendido.

El concepto filosófico de Negritud se expandió en África como revalorización de la imagen del negro, la afirmación de la identidad negra y como un activo conocimiento de la cultura africana. A su vez, Senghor difundió su pensamiento en Europa y abrió el camino a la comprensión. En África alentó los movimientos emancipadores pero no a través de revoluciones sino con un espíritu de entendimiento. Alentó la tendencia a una civilización de lo universal en unión y en respeto a las diferencias.

Fue un privilegio haber estado en esa reunión y haber conversado con este líder indiscutible; aún recuerdo el abrazo que se dieron Senghor y el poeta mexicano Octavio Paz. Ambos creían en la poesía como fuente de conocimiento y de humanismo.

Sin duda, Senghor nos dejó una lección de armonía y valores éticos que podemos apreciar en su obra poética y en su tarea política.

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1 Comentario

  1. Recordar también a otro poeta y presidente africano, el angolano Agostinho Neto, autor de sentidos versos en lengua portuguesa y donde África está siempre presente.

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