Málaga 1562: esclavos moriscos para el servicio doméstico

El Archivo Municipal de Málaga tiene en su fondo un documento del siglo XVI, fechado el 3 de septiembre del año 1562, e inserto en el volumen 37 de la Colección de Originales, que refleja una realidad frecuente en España durante la edad Moderna: la Esclavitud.

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En el caso concreto de Málaga, como consecuencia del levantamiento de las Alpujarras, fueron capturados  en Fragilizan 3000 moriscos que fueron vendidos como esclavos.

El documento hace referencia a este contexto  y en él se establece una limitación importante, de forma que se ordena que los  niños menores de 10 años y medio y las niñas menores de 9 años y medio no podrían ser considerados esclavos, sino que pasarían a la administración de cristianos viejos para ser educados en la fe y cultura castellanas quedando libres de todo vínculo al cumplir los 20 años.

La intención básica de esta orden real era la integración de la población morisca en la comunidad cristiana-vieja a través del adoctrinamiento religioso para, finalmente, adquirir la libertad jurídica que los convertiría en miembros de la sociedad civil.

No puede considerarse que España fuese una sociedad esclavista, ya que su sistema económico no se basaba en la mano de obra esclava como ocurría en la Antigüedad. Más bien hay que considerarla como una sociedad con esclavos donde su trabajo constituía una ayuda, un complemento, de la producción y la economía. Los esclavos procedían de tres fuentes principales: el comercio, la guerra y el nacimiento.

Los propietarios de esclavos pertenecían en su mayoría a las clases acomodadas: nobleza, clero, burguesía y, en menor medida, artesanos, comerciantes y agricultores. Además de ser considerados como un “artículo” suntuario, como un signo de riqueza y ostentación de sus propietarios, eran explotados económicamente como mano de obra que sustituía a los trabajadores asalariados. En el medio urbano, las mujeres eran empleadas principalmente en el servicio doméstico mientras que los hombres se dedicaban a trabajos más duros. Por su parte, en el mundo rural se dedicaban a las tareas agrícolas y artesanales.

Por otro lado, los “propietarios” estaban obligados a darles  vivienda, alimento, vestido y asistencia en caso de enfermedad. En el caso de Málaga, al esclavo se le reconocían una serie de derechos como la integridad corporal, poder contraer matrimonio o cierta capacidad jurídica.

Este original estará expuesto en la Sala de Lectura durante todo el mes de agosto e irá acompañado de su transcripción y un breve estudio del documento. El horario de visitas es de 9.30 a 14.30 horas.

José Antonio Sierra Lumbreras
Licenciado en Filosofía y Letras, Magisterio y Estudios en la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid. Residente 40 años en Francia, Reino Unido e Irlanda como profesor de español. En Irlanda fundó el Centró Español de Documentación y el Instituto Cultural Español, actual Instituto Cervantes de Dublín. Asímismo, fue corresponsal de: Agencia EFE, Diario Informaciones, Carta de España, Crónicas de la Emigración, España Exterior, La Región Internacional y Escuela Española. Jubilado.

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