Tierra negra con alas: la gran antología de la poesía vanguardista latinoamericana

De la mano de la Fundación Lara, los críticos Juan Manuel Bonet y Juan Bonilla han presentado ‘Tierra negra con alas’. La gran antología de la poesía vanguardista latinoamericana, un estudio exhaustivo del período de los ismos (1920-1930), que pretende ser el libro de referencia definitivo al citar a 190 autores representados por 825 poemas.

Tierra negra con alas cubiertaCasi un cuarto de siglo ha pasado desde la publicación en España del último trabajo que trató de cartografiar las coordenadas de la poesía latinoamericana en su gran diversidad de ramificaciones: Antología de la poesía latinoamericana de vanguardia (1916-1935), de Mihai G. Grünfeld (Hiperión, 1995).

Casi paralelamente a la eclosión del Ultraísmo en España, donde confluyeron los hallazgos del cubismo francés, el futurismo italiano, el expresionismo alemán o el dadaísmo de los exiliados de la Gran Guerra, hubo en Latinoamérica una generación que abanderó con entusiasmo las radicales consignas del arte nuevo.

La gran constelación de la vanguardia, que suma decenas de autores valiosos a los nombres más conocidos de Jorge Luis Borges, Vicente Huidobro, Pablo Neruda o César Vallejo, vivió su época dorada en la vertiginosa década de los veinte, en la que surgieron movimientos como el ultraísmo argentino, el estridentismo mexicano, el indigenismo peruano o el runrunismo chileno, variantes de una aventura colectiva que se enfrentó al legado modernista para renovar por completo la poesía latinoamericana.

Los autores citados son, tal vez, los esenciales de la vanguardia latinoamericana, pero hubo muchos más entre las primeras señales de la contestación y el triunfo del surrealismo, que se convertiría en una etapa más avanzada, como en España y el resto de Europa, en la escuela dominante. Muchos quedaron relegados en sus propios países a un lugar marginal del que esta antología, destinada a convertirse en una obra de referencia, aspira a rescatarlos, al considerar que contribuyeron a retratar la atmósfera de los tiempos.

Sin ellos, la tradición poética de la vanguardia en español, estaría incompleta.

190 poetas, representados por 825 poemas

Hondamente familiarizados con el período, Juan Manuel Bonet y Juan Bonilla han partido de una relación previa que superaba los trescientos nombres, que tras sucesivas cribas, han quedado en 190 poetas, representados por 825 poemas.

La ordenación del volumen, dividido en veinte secciones, los agrupa por países, no por movimientos, dado que en muchos casos los mismos poetas participaron de varios a la vez o sucesivamente.

Hay también una evolución que contempla a los autores de transición del modernismo a la vanguardia, que si no fueron propiamente vanguardistas participaron igualmente, como otros que no continuarían en esa línea rupturista, de la gran renovación de la poesía americana.

De Sur a Norte, el recorrido se inicia en Argentina y acaba en México: “Lo que pretendemos con esta antología – indican los editores- es mostrar cómo el espíritu de la vanguardia –que fue una época, más que un movimiento estético– alcanzó América de arriba abajo produciendo decenas de revistas y libros de cientos de poetas entre los que nos hemos visto obligados a elegir, por razones de espacio, los que componen la presente edición de esta caravana americana”.

La selección de los autores y los poemas representados ha sido un trabajo conjunto de Bonet y Bonilla. El segundo firma la introducción general del volumen, donde traza una completa panorámica del periodo y de las singularidades nacionales o estéticas. El primero se ocupa de las semblanzas que preceden a los poemas de cada uno de los autores, magistrales en su concisión y repletas de datos reveladores.

  • ‘Tierra negra con alas». Antología de la poesía vanguardista latinoamericana
  • Edición de Juan Manuel Bonet y Juan Bonilla
  • Fundación Lara
  • Colección Vandalia

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Doctor en Filología por la Complutense, me licencié en la Universidad de Oviedo, donde profesores como Alarcos, Clavería, Caso o Cachero me marcaron más de lo que entonces pensé. Inolvidables fueron los que antes tuve en el antiguo Instituto Femenino "Juan del Enzina" de León: siempre que cruzo la Plaza de Santo Martino me vuelven los recuerdos. Pero sobre todos ellos está Angelines Herrero, mi maestra de primaria, que se fijó en mí con devoción. Tengo buen oído para los idiomas y para la música, también para la escritura, de ahí que a veces me guíe más por el sonido que por el significado de las palabras. Mi director de tesis fue Álvaro Porto Dapena, a quien debo el sentido del orden que yo pueda tener al estructurar un texto. Escribir me cuesta y me pone en forma, en tanto que leer a los maestros me incita a afilar mi estilo. Me van los clásicos, los románticos y los barrocos. Y de la Edad Media, hasta la Inquisición.

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