Toledo: judíos, El Greco, Pergolesi, mudéjar y barroco

Recibí una invitación para asistir al concierto de clausura del Festival de Música El Greco 2019 en la catedral de Toledo el domingo 13 de octubre. Programa, el Stabat Mater de Giovanni Battista Pergolesi, precedida de una brevísima sinfonía de Antonio Vivaldi, Al Santo Sepolcro RV 169, música barroca del siglo XVIII. Buena ocasión para, además, revisitar, visitar y descubrir cosas en esta ciudad sin parangón. Han sido veinticuatro horas de placer para los sentidos.

Primera parada. Un especialísimo establecimiento hotelero, que nada tiene que ver con un hotel convencional. La Posada de Manolo, a espaldas de la catedral, que ha sido hasta fecha aún reciente una gran casa familiar reciclada en posada, un lugar lleno de encanto, decorado con el amor de quien ha convertido su hogar en hogar para otros. La descubrí en 2014, el año del Greco y me enamoró.

Vista de la catedral desde la terraza de la Posada de Manolo
Vista de la catedral desde la terraza de la Posada de Manolo

Tenía dos objetivos para esa tarde de domingo. Revisitar el Museo Sefardí instalado en la Sinagoga de Samuel ha-Leví del siglo XIV, del Tránsito en su etimología cristiana. Más que revisitar se trataba de conocer la extraordinaria ampliación de su museo que tiene como centro la gran sala de oración, la mejor pieza arquitectónica del pasado sefardí en España.

El museo hace un recorrido por los lugares de la Diáspora, para centrarse en España y dentro de España en las ciudades más importantes desde cualquier punto de vista. Poblacional, religioso–cultural, florecimiento de las bellas artes y ciencias, literatura, poesía música, gastronomía, filosofía, medicina, etc.

También el aspecto financiero representado por la actividad de prestar dinero, uno de los oficios limitados a los judíos y que hicieron que la banca castellana durante el siglo XV estuviera entre las más prósperas de Europa. Sin olvidar que el fundador de la sinagoga, Samuel ha-Leví, fue el tesorero real de Pedro I el Cruel. Córdoba y Toledo las más sobresalientes. También está representada la cronología cristiana desde 1492.

Sinagoga del Tránsito, Sala de Oración desde la galería de mujeres
Sinagoga del Tránsito, Sala de Oración desde la galería de mujeres

Los textos están acompañados de objetos rituales y arqueológicos, mobiliario, biblias, libros, pergaminos iluminados. En la galería de mujeres están los rituales de la cultura sefardí, desde la circuncisión, el matrimonio, el Sabath o descanso, Bar Mitzvá o ritual de entrada en la adolescencia, los rituales de la muerte. Rituales de fiestas, la Pascua, Sukot o de las Cabañuelas, Yom Kipur o del Perdón, Hanuká o fiesta de las luces, Rosh Hashaná o de Año Nuevo. Para quien esté interesado en esta parte de nuestra cultura, una visita con tiempo y calma le resultará incluso emocionante.

Segundo objetivo: revisitar una vez más, y no será la última, el Apostolado de la Casa Museo de El Greco. Dicen que al Greco le gustaba repetirse. La verdad es que lo hacía a veces por encargo y sobre todo porque le gustaba observar su evolución y nada mejor que sobre un mismo tema. Pintó cuatro, de los que quedan dos completos y los dos están en Toledo, en la sacristía mayor de la catedral y el de la Casa de El Greco, pintado en sus últimos años, una obra al que todos los adjetivos le quedan cortos.

No parece pintura de comienzos del siglo XVII, es una obra moderna, atemporal, inspiradora de no pocas obras del siglo XX. Sabemos que El Greco es el mayor inspirador de obras del siglo pasado, por encima de Goya. Asombra su realismo, su expresividad, su luminosidad interior y exterior, sus volúmenes regios, sus fondos.

El Salvador, en el centro, si uno se concentra en sus ojos, llega un momento en que dejan de estar pintados, están vivos, te penetran. Seis apóstoles a su izquierda, los seis miran hacia él. Otros seis a su derecha, también le miran. Es como una cena atemporal, sin Judas, con San Pablo el converso.

Interesantísimo adentrarse en los símbolos, de los que El Greco fue maestro. La tenue iluminación resalta la intensidad cromática de los cuatro colores utilizados por el cretense y la volumetría. Dicen que el blanco de San Bartolomé es que quizá no esté terminado de pintar. O no. ¿Quién puede penetrar en la intención del maestro? Tal como está impacta y establece un fortísimo punto de contraste con el conjunto de la obra. También podría representar la victoria sobre las tentaciones del demonio Astaroth, presente en la pintura. Destacan la ausencia de misticismo y la presencia de un expresionismo y simbolismo abrumadores. En la pared frontera están las famosísimas Lágrimas de San Pedro, en este caso, el cuadro homónimo de la sacristía mayor de la catedral le gana en dramatismo.

La tarde noche está dedicada a la música, interpretada por la Orquesta Titular del Teatro Real de Madrid, dirigida por Sergio Alapont, con la contribución de la soprano María Espada, especialista en música barroca y el contratenor Christopher Lowrey.

Concierto Perhgolesi. Puerta de los Leones, crucero sur, catedral de Toledo
Concierto Pergolesi. Puerta de los Leones, crucero sur, catedral de Toledo

Un entorno arquitectónico como el del crucero de la catedral de Toledo es siempre un valor añadido. El Stabat Mater de Pergolesi no podía tener mejor encuadre para introducir al espectador en la simbología de las emociones, una cualidad que representa la mayor de las virtudes de este drama musical. Es una música tan descriptiva que crea imágenes muy sólidas, sirviéndose de las disonancias de las voces y las notas entrecortadas de los violines, del caminar de María hacia la Cruz, su dolor ante su pérdida, lo que conduce directamente hacia la compasión como reacción emocional. El hispanista Ludwig Tieck lo sintió como una empatía musical que le llevó hasta las lágrimas contenidas al escuchar la obra, que para él es “el motor del Stabat Mater hasta el Quando corpus morietur final, con esa desnudez sobrecogedora que muestra la inmensidad del vacío y el desconsuelo.”

Lunes. Hay que optar por algo que no haya visto, al menos en mucho tiempo y me decido por una de los edificios cumbre del barroco toledano, la iglesia de San Ildefonso, o de los Jesuitas, que tiene las particularidades arquitectónicas del barroco de las órdenes religiosas. La fachada es monumental, de corte neoclásico. Interior de tres naves totalmente encaladas.

Al fondo de la nave central, bajo la cúpula, se halla un enorme mural pintado al fresco por los hermanos González Velázquez, un auténtico trampantojo que representa el conocidísimo milagro de la imposición de la casulla a San Ildefonso por la Virgen María descendida del cielo, el tema más recurrente del arte toledano. San Ildefonso fue nombrado obispo de Toletum por el rey Recesvinto en el año 657. El milagro fue un premio por haber defendido la virginidad de María.

Los altares de las naves laterales están dedicados a ilustres jesuitas, empezando por el fundador Ignacio de Loyola, San Francisco Javier, evangelizador de Goa y otras ciudades de la costa índica como Cochín,  en el actual estado de Kerala, en el cono sur de la India. San Francisco de Borja yacente, el enamorado platónico de la Emperatriz Isabel, cuya muerte fue el desencadenante de su vocación religiosa. Altares dedicados a la Virgen y a Cristo crucificado. Pero sin duda lo más espectacular es la subida a la cúpula, pasando por el coro alto y otras galerías que facilitan la subida. Desde lo alto, vistas de toda la ciudad y alrededores por sus cuatro costados.

San Pedro Mártir, Universidad de Castilla la Mancha
San Pedro Mártir, Universidad de Castilla la Mancha

A la izquierda de la fachada de san Ildefonso se encuentra el antiguo convento de San Pedro Mártir, que alberga el sepulcro de Garcilaso de la Vega, con ese estilo mudéjar toledano tan atractivo, hoy reconvertido en facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Castilla la Mancha. El patio es el elemento integrador de aulas y otros departamentos.

A dos pasos, subiendo la calle que flanquean ambos edificios se llega a la plaza de San Román, en cuyo centro rodeado de jardines está el monumento dedicado a un toledano tan ilustre como Garcilaso de la Vega, aristócrata, militar, amigo del Gran Duque de Alba, favorecido con títulos y cargos por el Emperador Carlos V y una vez encarcelado por él. Poeta excelso de nuestro Renacimiento, introductor de nuevas formas poéticas, entre otras del verso endecasílabo en España. Al fondo de la plaza, una casa de apariencia humilde que fue la morada toledana de Santa Teresa de Jesús, en la que empezó a escribir el libro de su vida en 1562, como reza la placa en su fachada y mi mejor descubrimiento en esta mañana de lunes, víspera de su fiesta y de la mía. La mejor forma no sospechada de agotar mi tiempo disponible antes de ir hacia el AVE.

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Algunas cosas que he aprendido a lo largo de mi vida. Soy Licenciada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, master en Psicología del Deporte por la UAM, diplomada en Empresas y Actividades Turísticas, conocedora de la Filosofía Védica. Responsable de Comunicación y Medios en Madrid de la ONG Internacional con base en India, Abrazando al Mundo. Miembro de la British Association of Freelance Writers. Certificada en Diseño de Permacultura. Trainer de Dragon Dreaming, metodología holística para el crecimiento personal, grupal y comunitario en el amor a la Tierra. Colaboradora en Periodistas-es y en las revistas Natural, Verdemente, The Ecologist para España y América Latina. Profesora de inglés avanzado.

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