Cuartos para niños: de sitios para dormir, a la educación en valores

La sociedad ha experimentado un cambio sustancial con el reconocimiento de que la personalidad se va forjando desde la infancia, y ya a principios del siglo veinte la educadora italiana María Montessori definió una serie de factores que ayudaban en el desarrollo físico y social del niño, e invitaban a los padres a conseguir un desarrollo integral que permitiera el máximo grado en sus capacidades.

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María Montessori defendía que los niños deben considerarse seres competentes y ser alentados a tomar decisiones desde que nacen, mientras transitan por la niñez y la adolescencia, e incluso en la juventud, mientras permanecen en el hogar. Desde que comienzan a gatear, los padres deben ayudar creando ambientes que les permitan ese desarrollo y la acumulación de información para alcanzar la etapa siguiente.

La industria ha sabido adaptarse a estas nuevas necesidades familiares y puede apreciarse en el diseño de muebles adaptables a su tamaño y de materiales como pinturas o papeles pintados para niños, suelos y alfombras, que permiten configurar un microcosmos en el que puedan también adquirir hábitos que les faciliten socializar a medida que cumplen años.

De la teoría a la práctica, las habitaciones de los niños deben diseñarse para facilitar los estímulos que les llevan a jugar, experimentar y aprender en paralelo a las influencias que les lleguen en las escuelas infantiles o en los colegios, y que según la Fundación Montessori deben responder a tres principios: simplicidad, belleza y orden.

Aunque la realidad nos marcará hasta dónde podemos llegar, el ideal es conseguir espacios diáfanos y con luz, con suelos cálidos y libres de obstáculos, donde los niños puedan crecer de manera autónoma y permitan la presencia junto a los juegos de plantas, arte, música y libros, siempre con criterios de orden, donde cada cosa está en su lugar, para que puedan tener puntos de referencia.

La luminosidad se complementa con papeles pintados con colores cálidos y neutros para conseguir un ambiente tranquilo y relajado, en paredes en las que se pueden situar pizarras para dibujar y estimular la creatividad, o espejos a la altura de los niños para que puedan verse y tomar conciencia de sí mismos.

Antes de elegir un papel pintado para una habitación infantil se debe haber decidido si es solo para una pared o para toda la habitación, ya que pueden combinarse para crear diferentes ambientes por zonas de dormir, de jugar o de lectura, o para ayudarles a identificar las bellezas de la naturaleza. Una ventaja del papel para tapizar paredes es que se puede adaptar a la edad del niño y cambiarse con facilidad cuando se considere necesario.

En la habitación, los muebles, los juguetes, la ropa y los libros deben estar al alcance de los niños según su edad, para facilitar la autonomía y evitar la dependencia de los adultos. Ayuda a este objetivo el que desde la cuna pasen a camas casi a ras del suelo y sin barreras quitamiedos, donde puedan subir y bajar, y no dañarse a asustarse por caídas.

Conviene facilitarles el poder acceder a sus juegos o libros preferidos según sus propias inquietudes, y para ello nada mejor que estanterías y cubos de almacenaje con ruedas que puedan mover, porque también se les facilita así poner orden, o un rincón de manualidades o de lectura donde se encuentren cómodos.

Las organizaciones ecologistas recomiendan también que en las habitaciones o espacios para niños se utilicen materiales y tejidos naturales, con simbología descriptiva, para que desde pequeños sientan la importancia de vivir en un mundo sostenible y entender mejor por qué los mayores hablan de la situación de emergencia climática que sufre la Tierra.

Ayudará en este empeño de inculcar el amor por la naturaleza el incluir en la habitación o zona de juegos alguna planta que puedan cuidar.

Otro aspecto que puede contemplarse en el momento de diseñar el cuarto para los niños es la necesidad de guardar la ropa de forma ordenada, para lo que puede utilizarse un vestidor a medida con espacio para su ropa, zapatos y complementos.

De la teoría a la práctica, la habitación de un niño debe evolucionar y crecer también, y es recomendable recurrir a tabiques desmontables, cortinas o baldas sin fondo que permitan soluciones que pueden modificarse con el tiempo.

Y si no tenemos el espacio suficiente habrá que recurrir a soluciones a medida que permitan disponer el espacio para que pueda servir alternativamente para la actividad del día y para la noche, teniendo en cuenta que el espacio para dormir debe fijarse y definirse con prioridad.

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