Lutero contra la usura

A Martín Lutero le hacen decir «Diego» -‘los mercados’, ‘el déficit’, etc.- donde dijo «Digo» -la usura es un pecado y los usureros, «ladrones y bandidos”-.

Martín Lutero, Sobre el comercio y la usura. Padma, José J. Olañeta, editor, 2009. Traducción de Esteve Serra.
Martín Lutero, Sobre el comercio y la usura. Padma, José J. Olañeta, editor, 2009. Traducción de Esteve Serra.

“Sé muy bien que mi escrito no gustará.” Así concluye el reformador Martín Lutero su radical alegato Von Kauffshandlung und Wucher (“Sobre el comercio y la usura”), obra en la que condena sin paliativos el pecado de la usura, presente en el préstamo con interés, el monopolio, la compra de rentas y otras muchas prácticas comerciales y financieras.

Por más que desde siniestros entornos de “los mercados”, con la complicidad de los despachos eclesiásticos «contemporizadores» con los poderes públicos [de la derecha] insistan en hacerle decir ‘Diego’, Lutero no pudo decir más alto ni más claro ‘Digo’ a la hora de exponer su radical actitud evangélica, basada en los principios del Sermón del Monte, sobre las prácticas de la usura que “abruma, arruina y chupa hasta la médula países, ciudades, señores y pueblos enteros”.

No es la citada obra, una de las últimas de la copiosa producción literaria de Lutero, la única en la que el impulsor de la Reforma Protestante arremete contra la práctica de “alimentarse al vuelo con el dinero y el bien de los demás”, que él llama sin ambages “canallada”, “estafa”, “ratería” y “bandidaje” , comportamientos que califica de “contrarios a la religión cristiana”.

En certero retrato de la usura de su época… y de hoy en día, cinco siglos después, el fraile que solo pretendía acabar con la corrupción en la Iglesia de Roma demuestra haber identificado de lleno la situación cuando llega a decir que “a estos usureros se les llama degolladores y estranguladores, pero pasan por ser gente importante y hábil”.

En su documentada, evangélica exposición de las prácticas comerciales que vienen a dar razón a la exacerbación de lo que dice la Biblia en la Primera Epístola del apóstol San Pablo a Timoteo, 6: 10a: “raíz de todos los males es el amor al dinero”, el reformador recuerda la razón por la que, en el Padrenuestro, se nos invita orar solo por el pan nuestro de cada día que debemos recibir hoy.

La exposición que Lutero hace del Evangelio a propósito de las reglas de la economía nada en absoluto tiene que ver con la tan inaudita como inopinada manipulación de que su pensamiento es objeto, hasta el punto de hacerle decir “Diego” -el estribillo del imposible de la física de vivir “por encima” de las posibilidades en referencia a nosotros los ciudadanos de la Europa mediterránea- donde dijo “Diego” -la crítica directa y rotunda a quienes actúan “de manera anticristiana e inhumana” con la práctica de “vender al pobre su propia necesidad”-.

De “usureros, ladrones y bandidos” califica Lutero a quienes, tras haber “invertido, ocultado y completamente aplastado la doctrina y el ejemplo que nuestro amado Señor Jesucristo nos dio”, se dedican a “saquear y robar el bien de los demás”. “Si alguien presta con la intención de recuperar mejorado lo que ha prestado”, sostiene Lutero, “es un usurero manifiesto y condenado”.

La denuncia contundente, inapelable, que el reformador alemán hace del modus operandi de quienes no persiguen sino “objetivos de seguridad, avaricia y usura” sitúa al reformador más cerca de los profetas del Antiguo Testamento que de los valedores religiosos del capitalismo salvaje.

Que Martín Lutero tenía sus serias dudas acerca de la difusión futura de sus sermones y alegatos contra la usura –Grosser Sermon von dem Wucher (“Gran sermón sobre la usura”), Gegen Zins und Wucher (“Contra el interés y la usura”) y, ya en los últimos momentos de su vida, Von Kauffshandlung und Wucher (“Sobre el comercio y la usura”)- lo demuestra el hecho de haber dejado por escrito su convicción al respecto: “Sé muy bien que mi escrito no gustará”.

Líder histórico racional, sensato y a la vista está que clínicamente previsor del futuro donde los haya, acto seguido Lutero añade: “Se burlarán quizá de todo y seguirán como ahora”.

Los dirigentes de la Iglesia Evangélica Alemana tienen ante sí una oportunidad de oro para la historia de rescatar en la celebración en 2017 del V centenario de la Reforma Protestante la imagen del Lutero más cercano a las víctimas de la usura que a los muñidores de la letra pequeña.

La “pregunta del millón”: ¿sacarán los jerarcas de la Iglesia luterana del nada inocente ‘olvido’ al Lutero fustigador de los lacayos de la diabólica maquinaria del interés compuesto? Hasta nuevo aviso, ay, por más que nos duela a los protestantes comprometidos como Lutero con el Sermón del Monte, que no con Herr Merkel, siguen valiendo las palabras del reformador: “ya he perdido toda esperanza de que la cosa pueda mejorar”.

Con razón reza el eslogan de la Reforma: Ecclesia semper reformanda est…

Usureros, temblad.

De los influyentes clérigos de la temible, ultramontana derecha religiosa nerviosos ‘bendecidores’ del castigo a los millones de excluidos del Sur de Europa bajo el pretexto infame de que hemos vivido «por encima de nuestras posibilidades» -y no de acuerdo a las disponibilidades que en su momento teníamos hasta que nos las segaron…-, mejor no hablamos. Abogado tenemos en el Jesús de Nazaret del Sermón del Monte en su profético predicador Martín Lutero.

Monumento a Martín Lutero. Ruinas de la Frauenkirche, Dresde. Archivo Manuel López

Monumento a Martín Lutero. Ruinas de la Frauenkirche, Dresde. Archivo Manuel López

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Manuel López. “Cuatro cosas sobre la década de Lutero”. Lupa Protestante, 1 de octubre de 2008

Manuel López. Si Lutero levantara la cabeza… Periodistas en Español, 2 de junio de 2012

Manuel López.  14N: Alemania, la manipulada sombra de Lutero Periodistas en Español, 15 de noviembre de 2012

Manuel López. 14N: Alemania, la manipulada sombra de Lutero Actualidad Evangélica, 15 de noviembre de 2012

 

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Fallece en diciembre de 2014, siendo editor adjunto de Periodistas en Español. Periodista, fotógrafo, profesor y consultor de medios. En la profesión desde 1966. Perteneció a las redacciones de 'Gaceta ilustrada', 'Cuadernos para el Diálogo", 'El Periódico" y 'Tiempo'. En 1982 funda FOTO, revista que edita y dirige hasta 2009 (287 números). Fue vocal por el sector de la Fotografía en la Comisión Redactora del Anteproyecto de Ley de Propiedad Intelectual de 1987. Profesor de Fotografía de la Universidad Nebrija (1997-2001). Desde 2000, vinculado a la Escuela Superior de Publicidad. Autor de 'Fotografía Creativa', guía didáctica de un curso en una plataforma 2.0 (282 págs., Maren, Madrid, 2010). Su exposición fotográfica antológica 'Manuel López 1966-2006' va camino de 40 itinerancias por España y América.

2 Comentarios

  1. Por otro lado, que no es el tema, que no solo existen anatemas por parte católica contra la doctrina de Lutero, sino que existen también descalificaciones muy explicitas contra el catolicismo por parte del reformador y sus compañeros; reprobaciones como esta (y que han legado hasta la actualidad): “Habría que hacer prisionero al Papa, a los cardenales y a toda esa canallada que lo idolatra y lo santifica; arrastrarlos por blasfemos y luego arrancarles la lengua de cuajo y colgarlos a todos en fila de la horca. Entonces se les podría permitir que celebraran el concilio ( de Trento) lo que quisieran desde la horca, o en el infierno con los diablos”.
    El “doctor” Martin Lutero (como quería que le llamasen), tras la ruptura definitiva, no sola ha rechazado, categóricamente el papado, sino que ha calificado de idolátrica la doctrina católica de la Eucaristía, porque en ella veía una recaída en la Ley.

  2. Martín Lutero, que gran personaje, tan sólido y valiente por lo que impulsó en una época donde era tan difícil y peligroso hacerlo, aunque ni siquiera se imaginó la revolución que causaria con sus críticas tremendas al statu quo religioso. Creo que junto a Voltaire y Rousseau, entre los principales, aportó decisivamente al surgimiento de la sociedad moderna y hasta el presente más participativa y plural, finalmente, democrática en evolución y en una ruta de mayor tolerancia espiritual y política.
    Con este artículo de Manuel López me enriquezco ahora al conocer que Lutero se ocupó del tema de la usura y el comercio, como para profundizarlo más por mi parte.
    De lo que ya me he ilustrado eso sí, he leído autores de temas morales (autores académicos no teológicos) los que plantean que en esencia, el capitalismo es «anticristiano» desde sus orígenes, porque en lo valórico instauró una ruptura con lo que había sido una moralidad única en los siglos medievales (la moral católica apostólica y romana), como fue la instauración del individualismo creciente y la ambición personal en los negocios como gran ideal, como aquello que resumimos con la frase «sueño americano». Pero también, tal sistema, con sus inmensos defectos que hacen crisis de tanto en tanto, al menos en los últimos 500 años ha sido mejor que otras alternativas reales expresadas en lo socio-económico-político.
    ¡Ah! también se debe recordar que en el proceso histórico, la actividad comercial se inició en los templos desde antiguo; entonces como escribió el sociólogo chileno Pablo Huneuss, a pesar de la expulsión de ellos que hizo Jesús, los comerciantes simplemente se cambiaron a la vereda del frente continuando con lo mismo.

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