Iniciativa de Unicef para una infancia sin violencia en Cuba

Aunque cada vez más familias, personas cuidadoras y docentes en Cuba reconocen la importancia de estimular una crianza positiva, persisten espacios, imaginarios y estereotipos sociales que reproducen desigualdades de género, discriminaciones y violencias contra la infancia, informa Luis Brizuela (IPS) desde la Habana.

Cuba Unicef niños © Jorge Luis Baños : IPS
© Jorge Luis Baños IPS

Para enfrentar estos fenómenos, la oficina en este país insular caribeño del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) respaldó un proceso en el cual niñas, niños y adolescentes, convertidos en realizadores, concibieron cápsulas audiovisuales a fin de incentivar entornos protectores.

«Nos basamos en algunos cuentos infantiles y los transformamos para mostrar distintas formas de violencia y cómo superarlas», explicó a IPS uno de estos creadores, Rodrigo Viamonte, de once años.

Ocho animaciones de alrededor de noventa segundos recurren a personajes como Pocahontas, Cenicienta o El patito feo, además de experiencias cotidianas, para reflexionar sobre el castigo, la violencia física y verbal, diversas formas de acoso, la incomunicación y las desigualdades de género, entre otros aspectos.

A su vez, insisten en la importancia del juego, el descanso y el estudio; el derecho a crecer en ambientes de amor, respeto y solidaridad y a ser educados y vivir sin maltratos.

«Dibujamos, recortamos y animamos. Escogimos el stop motion porque algunos teníamos experiencia, nos era familiar, y para hacer notar que fue hecho por nosotros mismos. Es una técnica (de animación) que requiere trabajo colectivo, porque mientras alguien mueve una pieza, otro tira las fotos», indicó a IPS otra realizadora, Gabriela Echavarría, de once años.

En equipo de realizadores con edades de nueve a quince años se integraron dos jóvenes de veintitrés y veintisiete años con necesidades educativas especiales.

Mídete, usa una talla sin violencia

Estrenadas en La Habana el 10 de septiembre 2022, en una presentación especial a la cual fue invitada IPS, las cápsulas forman parte de la campaña comunicativa de la Unicef en la isla Mídete, iniciada en marzo de 2021 y que se prevé que se prolongue hasta 2024.

Con el lema «Usa una talla sin violencia», la iniciativa ha desarrollado talleres en varias de las quince provincias cubanas en los cuales apela a la crianza positiva, la equidad de género y el uso seguro de las redes sociales virtuales.

Mídete coordina esfuerzos con el estatal Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), el Centro a+ adolescentes con sede en La Habana Vieja y el Centro de Estudios de Bienestar Psicológico de la Universidad de La Habana, junto con otras instituciones.

La concepción de las cápsulas fue apadrinada por el proyecto autónomo Tu Taller, un espacio educativo, recreativo y artístico nacido en 2017, en el habanero barrio de El Vedado, coordinado por los jóvenes artistas plásticos Malcolm Baró y Naidel Herrera.

Durante el periodo de aislamiento por la pandemia de covid, Tu Taller mantuvo en línea sus habituales talleres de pintura, dibujo, cerámica, manualidades, modelados, animación 3D, diseño y fotografía dirigidos a niñas, niños y adolescentes.

«Como parte de Mídete, a mediados de 2021 se convocó para un grupo de cápsulas audiovisuales con el tema de la prevención de la violencia. La condición era que las y los infantes fueran protagonistas de las creaciones. Fuimos seleccionados como guías», explicó Baró a IPS.

Recordó que «antes de decidir cómo contar las historias, definir el argumento, diseñar el story board, confeccionar los fondos y marionetas y filmar, hubo una sensibilización con contenidos sobre el tema, tanto de nosotros, como de niñas y niños, respaldados por el equipo de Unicef».

Herrera, por su parte, comentó a IPS que durante el proceso creativo extendido de diciembre de 2021 a agosto pasado, el equipo «enfrentó el tema de la mejor manera posible. Las cápsulas muestran que entendieron el problema de las violencias, cómo afrontarlas, solucionarlas y precaver para que no ocurran».

Violencias obstaculizan el desarrollo infantil

Cuba firmó en enero de 1990 y ratificó en 1991 la Convención sobre los Derechos del Niño, que sirve como referente para el nuevo Código de las Familias que será sometido a referendo en la isla el 25 de septiembre.

La Constitución, vigente desde 2019, enfatiza que el estado, la sociedad y las familias deben brindar especial protección a niñas, niños y adolescentes. Asimismo los considera plenos sujetos de derechos, valora su interés superior en las decisiones y actos que les conciernan y enfatiza que son protegidos contra todo tipo de violencia.

En los últimos años se aprecia en este país caribeño un aumento de las acciones para visibilizar y analizar en centros de estudio y en los medios de comunicación las disímiles manifestaciones de violencia y sus efectos.

No obstante, persisten vacíos de información, oposición de instituciones y grupos conservadores para implementar en el sistema educativo nacional el Programa de educación integral en sexualidad con enfoque de género y derechos sexuales y reproductivos, y se contabilizan casos de maltrato a menores de edad, abuso infantil y vulneración de derechos.

La Encuesta de Indicadores Múltiples por Conglomerados (MICS, en inglés), elaborada en Cuba en 2019, reveló que en los casi doce mil hogares estudiados 33,1 por ciento de las personas de uno a catorce años recibían castigos físicos, 29,1 por ciento eran víctimas de agresión psicológica y con cualquier método violento eran disciplinados 41,6 por ciento.

Solo un tercio recibían correcciones no violentas, evidenció la pesquisa, como parte del Programa Global MICS de Unicef, implementado en Cuba con apoyo del Ministerio de Salud Pública.

El informe alertó que «la violencia obstaculiza el desarrollo infantil, las habilidades de aprendizaje y el rendimiento escolar; inhibe las relaciones positivas, provoca baja autoestima, angustia emocional y depresión; y, a veces, conduce a la toma de riesgos y autolesiones».

Alrededor de 2,3 millones de los 11,1 millones de habitantes en este archipiélago tienen menos de dieciocho años, lo que equivale a 21 por ciento de la población.

Otras estadísticas

El sondeo detectó que el aumento del acceso de internet en la isla alcanza también a la población infantil y adolescente, considerados grupos muy vulnerables al acoso tecnológico y la pornovenganza, nuevos fenómenos ante los cuales la mayoría, sin adecuado acompañamiento familiar, no sabe cómo gestionar o buscar apoyo.

Datos del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana muestran que 17,1 por ciento de los nacimientos en la isla durante 2021 los aportaron madres adolescentes –sobre todo en las edades de diecisiete a diecinueve años-, para una tasa de fecundidad de 51,5 nacimientos por cada mil mujeres menores de veinte años.

Aunque el embarazo adolescente tiene múltiples causas en el contexto cubano, algunas están muy vinculadas con la baja percepción de riesgo sobre las prácticas sexuales sin protección y poca autonomía, sobre todo de las muchachas, debido a inequidades de género, el inicio precoz de las relaciones sexuales y una insuficiente educación integral de la sexualidad, según expertos.

El Informe de Cuba para la prevención y enfrentamiento de la trata de personas y la protección a las víctimas 2020, divulgado a fines del año pasado, identificó dieciocho víctimas, de ellas, diez niñas.

El gobierno reitera que mantiene una política de tolerancia cero ante cualquiera de las modalidades de este flagelo.

De igual forma, el informe contabilizó 2145 infantes víctimas en supuestos casos de abuso sexual, pese a los esfuerzos del Ministerio de Educación, el de Salud Pública y organizaciones de masas implicadas en la detección de estos maltratos.

Las ciudades de La Habana (oeste), Santa Clara (centro) y Santiago de Cuba (este) cuentan cada una con un Centro de protección a niños, niñas y adolescentes afectados por el fenómeno, con equipos multidisciplinarios y tecnologías para explorar los sucesos y asesorar a las familias.

En el resto de los territorios, según el informe, están adiestrados para atender estos casos especialistas de los Centros de evaluación, análisis y orientación de menores de edad, psicólogos de equipos multidisciplinarios, los servicios de psiquiatría infanto-juvenil de los hospitales pediátricos y los Centros comunitarios de salud mental del Sistema Nacional de Salud, entre otros.

«El tema de la violencia es una preocupación de Unicef a nivel mundial. Trabajamos para promover una crianza basada en el respeto para niñas, niños y adolescentes. La campaña Mídete busca justamente promover cambios de comportamiento, romper poco a poco con mitos que normalizan conductas generadoras de violencia», manifestó a IPS la representante de Unicef en Cuba, Alejandra Trossero.

Una de las realizadoras, Camila Espronceda, de doce años, llamó la atención a IPS sobre un mensaje que se reitera en las animaciones: «cambiemos la historia. Queremos un mundo con paz, donde también podamos tomar decisiones, tengamos voz y voto y vivamos seguros».

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