“Encuentros con las letras”: memoria de un programa de culto

Lea Vélez publica un libro sobre el espacio cultural de TVE que dirigió su padre durante la transición política

Quienes fuimos espectadores asiduos del programa de TVE “Encuentros con las letras” siempre hemos echado de menos desde su desaparición un espacio que cubriera la actualidad cultural con la profundidad y el rigor con que lo hacían aquellos encuentros con los protagonistas de la cultura que se emitieron coincidiendo con los años de la transición política española.

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Xulio Formoso: Lea Velez y Carlos Velez, Encuentros con las letras [1]
El director y presentador de aquel programa que abrió nuevos horizontes a la presencia de la literatura y de sus protagonistas en la televisión se llamaba Carlos Vélez (León 1930-Madrid 2014). Su hija, la escritora Lea Vélez, acaba de publicar un libro que es, entre otras cosas, un homenaje a aquel programa y un acto de reivindicación de la obra y la memoria de su padre: “Encuentros con las letras era a mi padre lo que la obra a un autor. Un reflejo de su vida”.

Carlos Vélez se impuso el minucioso cometido de grabar en cintas magnetofónicas las entrevistas que se hacían para el programa. Fue este material el que un día se encontró Lea Vélez en cuatro cajas en las que su padre las había guardado: “En mis quinientas cintas  -escribe Lea Vélez- tengo atrapada una época. Un momento de tránsito emocional, de búsqueda de horizontes”.

La-Olivetti-la-espía-y-el-loro “Encuentros con las letras”: memoria de un programa de cultoEl libro de Lea Vélez, “La Olivetti, la espía y el loro” (Ed. Sílex) reproduce fragmentos de algunas de aquellas entrevistas (Cortázar, Borges, Umbral, Vargas Llosa, Alberti, Susan Sontag, Marguerite Duras, Juan Goytisolo, Ernesto Sábato, Cunqueiro, Onetti, Savater, Cela, Semprún…) utilizando como hilos conductores un largo diálogo con su madre, colaboradora del programa, artículos recientes sobre algunos de los autores entrevistados y un reportaje inédito de autor desconocido (firma con el seudónimo Medina Plata) sobre una visita a la tumba de Antonio Machado en Colliure en 1958, escrito inicialmente para la revista “Acento”, que dirigía Carlos Vélez, y que fue censurado entonces.

El libro, de lectura gratificante y de interés para conocer algunos detalles de la intrahistoria de la vida política y cultural de aquellos años, es también una reflexión sobre el papel de los medios de comunicación y la divulgación de la cultura durante la transición, la lucha para mantener en la televisión un espacio cultural de la envergadura de “Encuentros con las letras”  y los problemas con la censura sobre algunos programas, como uno en el que se hablaba del presunto asesinato de Gabriel León Trilla por sus camaradas del PCE, otro que trataba sobre el libro “Gárgoris y Habidis” de Sánchez Dragó o la intervención de Tarradellas cuando la prohibición de un programa en el que Montserrat Roig entrevistaba a Josep María Castellet. A las dificultades políticas y a los intereses de la televisión pública por controlar los contenidos culturales de la programación se añaden los enfrentamientos personales (a destacar los desencuentros entre Vélez y su amigo íntimo el escritor Isaac Montero). En el libro se rinde homenaje también a los colaboradores del programa, una larga serie de escritores e informadores que hicieron de “Encuentros con las letras” un programa de culto al que acuden investigadores y periodistas para encontrar y rescatar las voces y las figuras de los protagonistas de unos años fundamentales de la cultura contemporánea.

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Carlos Vélez, en el centro de la foto, dirigiendo uno de los programas de Encuentros con las letras, de TVE

«Encuentros con las letras», una revolucion cultural en la televisión

El germen de «Encuentros con las letras» fue un programa titulado «Revista de las Artes y las Letras», un espacio que trataba de abarcar la totalidad de las manifestaciones culturales del momento, lo que muy pronto se demostró imposible y provocó la escisión en dos programas diferentes, «Revista de las Artes» y «Revista de las Letras», que alternaban su emisión cada semana en la Segunda Cadena de TVE, para posteriormente volver a unir sus contenidos en un mismo programa titulado ahora «Encuentros con las Artes y las Letras». El primer programa de este nuevo espacio se emitió el 7 de mayo de 1976. Su director y guionista, Carlos Vélez, contaba con un amplio y prestigioso equipo de especialistas: Joaquín Barceló, Miguel Bilbatúa, Antonio Castro, Paloma Chamorro, Elena Escobar, César Gil, José Luis Jover, Juan Antonio Méndez, Fernando Sánchez Dragó, Daniel Sueiro y Jesús Torbado.

En «Encuentros con las Artes y las Letras» cada uno de sus espacios disponía de un tiempo suficiente para entrar en la materia con cierta profundidad y tratar varios temas en cada una de sus ediciones. Se pretendía que el espectador se encontrase integrado en el mundo de la cultura que allí se presentaba, no sólo en cuanto a los mensajes de los protagonistas, sino a la atmósfera creada en cada una de sus secciones.

A partir del programa número 42º (15 de abril de 1977), lo que hasta entonces había sido «Encuentros con las Artes y las Letras» se dividió en dos programas diferentes que conservaron su título como seña de identidad: «Encuentros con las Artes» y «Encuentros con las Letras». Este último se revelaría como el programa cultural por excelencia de toda una etapa de TVE, la que coincidió con la transición política.

La dirección y el guión de «Encuentros con las letras» continuaron en manos de Carlos Vélez, que mantuvo a algunos de sus colaboradores habituales y añadió otros al nuevo equipo, como Esther Benítez, Montserrat Roig  y Andrés Trapiello.

En su nuevo formato ofrecería (hasta su desaparición el 10 de octubre de 1981) 235 espacios con noticias, informaciones, análisis, discusiones, coloquios e incluso creación de textos para espacios específicos. Todos los géneros tuvieron cabida: novela, cuento, relato, narración, teatro, poesía, viajes, biografía, epistolarios y memorias, conferencias, retórica y humanidades, ciencia y pensamiento, manuales y compendios, erudición y periodismo, lenguaje, divulgación, filosofía, traducción, crítica, romances y canción, guiones y, en fin, todo aquello que tuviera relación, a veces lejana y marginal, con el mundo de los libros.

«Encuentros con las letras» ejerció su intención crítica, didáctica, divulgativa e informativa a través de la selección del hecho cultural y/o de su autor. La selección de esos hechos culturales y de esos autores se hacía unas veces con intención totalizadora y otras en base a razones más coyunturales: ‘best-seller’, escándalo, premio literario… de tal manera que el espectador pudiera hacerse su propia composición de lugar sobre el tema a debate. Puede afirmarse que «Encuentros con las letras» consiguió el objetivo que debe guiar a todo programa cultural: incitar a la lectura o a la contemplación de una obra.

El tratamiento era el requerido para cada ocasión: filmación ‘in situ’ para actos celebrados en cualquier parte del país y a veces en el extranjero (teatro, conferencias, coloquios, presentaciones, mesas redondas, exposiciones), debates para enfrentar tesis diferentes o dar a conocer los diversos puntos de vista de temas polémicos, entrevistas a escritores, autores, directores, siempre dirigidas a que los entrevistados defendieran, definieran y descubrieran sus intenciones y las consecuencias estéticas, literarias, lúdicas y sociales de sus obras, etc.. Todo ello en una estructura abierta y suficientemente flexible para que el programa no se encerrase en un corsé que condicionase sus formas. La experiencia de «Encuentros con las letras» en cuanto a su aceptación por las élites culturales, la crítica especializada y el público (el programa iba registrando audiencias cada vez más elevadas) obligó a mantener una estructura de grandes bloques que permitía ahondar en los temas tratados con mayor intensidad de lo que es habitual en un medio como la televisión.

A lo largo de sus cinco años y medio de existencia, con altos índices de aceptación y audiencia, elogiado ampliamente por espectadores, crítica especializada y profesionales de la cultura y del mundo universitario, «Encuentros con las letras» acumuló un enorme legado documental que con los años se ha ido haciendo más valioso, sin caer en repeticiones,  tópicos ni lugares comunes, tan frecuentes en otros programas culturales pensados más para el consumo que para la reflexión crítica y la formación de los espectadores.

  1. Puedes encargar un póster de este dibujo de Xulio Formoso a [email protected]

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Francisco R. Pastoriza
Profesor de la Universidad Complutense de Madrid. Periodista cultural Asignaturas: Información Cultural, Comunicación e Información Audiovisual y Fotografía informativa. Autor de "Qué es la fotografía" (Lunwerg), Periodismo Cultural (Síntesis. Madrid 2006), Cultura y TV. Una relación de conflicto (Gedisa. Barcelona, 2003) La mirada en el cristal. La información en TV (Fragua. Madrid, 2003) Perversiones televisivas (IORTV. Madrid, 1997). Investigación “La presencia de la cultura en los telediarios de la televisión pública de ámbito nacional durante el año 2006” (revista Sistema, enero 2008).

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