Porque y por qué, una vez más

Por descuido, y en el peor de los casos por desconocimiento, muchos redactores incurren en impropiedades y contribuyen a que estas se arraiguen en el vocabulario del común de la gente, por dos razones fundamentales: por el prestigio del que aún gozan los medios de comunicación, lo que hace que todo lo que en ellos se escriba o se diga, sea aceptado, y por el inmenso poder inductivo que ejercen.

Hay comunicadores sociales, docentes y profesionales en otras áreas, que lamentablemente no tienen la mínima noción de cómo es la estructura gramatical, amén de que su ortografía es precaria, y sin embargo ejercen cargos y responsabilidades en las que su herramienta básica de trabajo es el lenguaje oral y escrito.

Esas deficiencias se han acrecentado con el auge que han tenido las denominadas redes sociales, en las que abundan situaciones que denuncian los escasos conocimientos gramaticales y ortográficos de algunos usuarios habituales, lo cual ha dado pie para que críticos, a manera de chanza, propongan que Facebook, Twitter e Instagran apliquen un examen de ortografía para admitir las solicitudes, o en el peor de los casos, anular las cuentas a quienes frecuentemente incurran en faltas en la escritura.

Hay a quienes se les dificulta distinguir entre esta y está; este y esté; busco y buscó; felicito y felicitó; salto y saltó, etc.

A ellos siempre van dirigidos estos comentarios orientadores, con la finalidad de persuadirlos de la importancia de escribir bien y hablar de la mejor manera, más si son periodistas o ejercen funciones en medios de comunicación social.

De ese mismo tenor son porque, por que, por qué, porqué; conque, con que y con qué, que se han convertido en un verdadero dolor de cabeza para quienes usan la escritura de forma habitual, como periodistas, docentes, abogados y otros profesionales, usuarios frecuentes de las redes sociales.

De eso les hablaré una vez más, con el deseo de disipar las dudas. Antes debo aclararles que al decir que el «coronavirus es una pandemia mundial», se incurre en redundancia, pues solo basta decir pandemia, que es el término que define a aquellas enfermedades cuyos efectos traspasan las fronteras continentales; pero eso harina de otro costal, al que es posible que le dedique un comentario en otra ocasión.

Porque es una conjunción causal (no casual) que tiene el mismo valor de ya que o pues. Se emplea para explicar: «No respondió porque no le dio la gana»; «Estará presente en la ceremonia, porque así me lo ha prometido». Ambas proposiciones pueden escribirse de otra manera: «No respondió, ya que (pues) no le dio la gana»; «Estará presente en la ceremonia, ya que (pues) así me lo ha prometido».

Por que es un compuesto de la preposición por y del relativo que, equivalente a el cual, la cual: «Su insolencia fue el motivo por que lo excluyeron de los grupos». Es igual que se escribiera: «Su insolencia fue el motivo por el cual lo excluyeron de los grupos».

Por qué es una forma interrogativa de forma directa o indirecta: «¿Por qué fuiste tan indolente» («No entiendo por qué fuiste tan indolente»).

Porqué es una forma sustantivada de por qué, que siempre irá precedida de un determinante, bien sea artículo o adjetivo. Sirve para explicar causa, motivo o razón: «No me ha dicho el porqué de su renuncia«. También admite plural: «No me ha dicho los porqués de su renuncia».

En cuanto a conque, con que y con qué, y para entenderlo mejor, apelo a los ejemplos que usa Vivaldi en el «Curso de Redacción», en su vigésima cuarta edición: «O estudias, o no hay excursión: conque ya lo sabes»; «Este es el problema con que se tropieza»; «¿Con qué has hecho eso?».

En el primer ejemplo se advierte una conjunción que equivale a de modo que: «…de modo que ya lo sabes». En el segundo caso hay preposición más el relativo que, y por último, se muestra preposición más interrogativo: ¿Con qué? Un poquito de sentido común ayudará a diferenciar una de otra, con lo que podrán evitarse los usos inadecuados.

En cuanto a por que y porque, vale recalcarlo, se puede usar como recurso nemotécnico el hecho de que el primero pregunta y el segundo responde: «¿Y por qué no se quita el saco? ¡Porque tiene la camisa rota!».

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David Figueroa Díaz (Araure, Venezuela, 1964) se inició en el periodismo de opinión a los 17 años de edad, y más tarde se convirtió en un estudioso del lenguaje oral y escrito. Mantuvo una publicación semanal por más de veinte años en el diario Última Hora de Acarigua-Araure, estado Portuguesa, y a partir de 2018 en El Impulso de Barquisimeto, dedicada al análisis y corrección de los errores más frecuentes en los medios de comunicación y en el habla cotidiana. Es licenciado en Comunicación Social (Cum Laude) por la Universidad Católica Cecilio Acosta (Unica) de Maracaibo; docente universitario, director de Comunicación e Información de la Alcaldía del municipio Guanarito. Es corredactor del Manual de Estilo de los Periodistas de la Dirección de Medios Públicos del Gobierno de Portuguesa; facilitador de talleres de ortografía y redacción periodística para medios impresos y digitales; miembro del Colegio Nacional de Periodistas seccional Portuguesa (CNP) y de la Asociación de Locutores y Operadores de Radio (Aloer).

2 Comentarios

  1. …vicio hispánico, o sea, inútil. «porque» para todos los casos, como en el resto de las lenguas más importantes y basta de perder el tiempo (ajeno), es placer de falsos académicos.

    • Cada persona es libre de expresarse como quiera, pero debe comprender que existen hablantes de español que no quieren perder la riqueza de su lengua, es una prueba de civilización y cultura.

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