El mundo en las manos
Isabel Hernández Madrigal
Jamás creí que un solo manotazo fuese suficiente para hacer rodar el mundo. Tenía la bola del mundo al alcance de las...
El final de la tormenta
Isabel Hernández Madrigal
El cielo amenazaba lluvia. Dentro de la casa el anciano, solo desde hacía mucho tiempo, esperaba que con la tormenta ellos acudieran...
Cosas de gato
Isabel Hernández Madrigal
Si no fuera porque soy un gato me habría preocupado extraordinariamente al comprobar que mi vecino del quinto se precipitaba hacia mí...
Soy una más, del montón
Isabel Hernández Madrigal
Me llamo Laura, tengo catorce años, casi quince y me estoy comiendo un bombón de café líquido. Nunca lo había probado antes...
Mi padre y el hombre de los nitratos de Chile
Un lugar importante en los primeros años de mi vida lo ocupan los nitratos de Chile. Hace poco leí en las memorias de Salvador...
Reclamación: nadie se suicida de felicidad
Isabel Hernández Madrigal
Nunca pensé que una vez muerto tendría que dirigirme a una Oficina de Reclamaciones, es más, ni siquiera imaginé que la hubiera....
La cascara de plátano
Isabel Hernández Madrigal
Iba paseando por la calle y la vi. Estaba ahí tirada, en medio de la acera, una cáscara de plátano amarilla con...
La noticia
Isabel Hernández Madrigal
Si quieres que te diga la verdad no sé por qué asesiné a Carlos, era un buen chico y tampoco me había...
La Juani
Isabel Hernández Madrigal
Esta mañana he oído en la radio que han hecho una película que se llama “Yo soy la Juani”, y he pensado...
Entre azules
Isabel Hernández Madrigal
¡Desde aquí arriba todo se ve tan pequeño! Los montes, los ríos, las casas, desde el avión, parecen de juguete. ¡Todo tan...










