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Gilgamesh: un libro sobre la amistad

“Gilgamesh y Enkidu han matado al toro celeste. Los dioses deciden entonces que Enkidu debe morir y en el momento de entregar su alma ve el reino de los muertos. Y descubre el desamparo de los difuntos a quienes no honran los vivos y por eso caen en el olvido…”

portada-gilgameshAl ver a los muertos, Enkidu comprende que el olvido es otra forma de muerte y que el recuerdo es la última manera que tienen los vivos de impedir que los difuntos desaparezcan para siempre. Entonces reúne las fuerzas que le quedan y le dice a su amigo: “No olvides a Enkidu”…

La Historia de Gilgamesh (La Epopeya de Gilgamesh, probablemente la obra literaria más antigua que se conoce) es un poema épico escrito en lengua acadia, en doce tablillas, alrededor de 1.750 años antes de nuestra Era. Descubierto en el siglo XIX, lo más interesante de esta historia es la amistad de Gilgamesh y Enkidu. “Un verdadero amigo es un compañero del alma”, dijo Gilgamesh en la Mesopotamia que habitó y repite ahora Yiyun Li, escritora estadounidense de origen chino traducida a más de veinte lenguas y ganadora del Guardian First Book Award, que es quien ha escrito la versión de la historia en esta edición de Anagrama, en la colección Scuola Holden-Save the Story (que edita libros, que como éste, “son una especie en vías de extinción”), destinada a los niños y magníficamente ilustrada por el italiano Marco Lorenzetti

¿Es Gilgamesh un héroe literario o fue un personaje real? Con la pregunta siempre en el aire, el relato del rey de Uruk forma parte de la tradición de las leyendas transmitidas oralmente: no se sabe bien como llegó hasta el trono pero una vez instalado en él es un rey “atroz, tiránico, caprichoso, brutal, envidioso, arrogante, violento, inmoral… es una auténtica plaga para su pueblo aterrorizado”.

Los habitantes de Uruk piden a la diosa Aruru que fabrique un rival para Gigalmesh, alguien tan fuerte que pueda combatirle. Y así nace Enkidu, un gigante peludo como un oso que vive en la selva como un salvaje. Nacido para ser su rival, el destino de Enkidu es llegar a ser el mejor amigo de Gilgamesh. Juntos viajan hasta el bosque de cedros al final de la tierra (Líbano).

A su regreso, y por encargo de la despechada diosa Ishtar, su padre el dios Anu envía a un toro divino con el encargo de matar a Gilgamesh; Enkidu ayuda al rey de Uruk a matar al toro y poco después fallece en brazos de su amigo… Después de lo cual Gilgamesh toma conciencia de su condición humana y su propia mortalidad, y comprende que “la única inmortalidad posible es la de la fama conseguida mediante actuaciones para el bien común que puedan transmitirse a las generaciones siguientes”.

Cuento, leyenda, epopeya, recorrido iniciático, “historia eterna del hombre que busca el sentido de la vida”, la historia de Gilgamesh es un precioso relato que, lo mismo que Las mil y una noches, merece encontrarse debajo de la almohada en las camas de todos los adolescentes.

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Sobre Mercedes Arancibia

Periodista, libertaria, atea y sentimental. Llevo más de medio siglo trabajando en prensa escrita, RNE y TVE; ahora en publicaciones digitales. He sido redactora, corresponsal, enviada especial, guionista, presentadora y hasta ahora, la única mujer que había dirigido un diario de ámbito nacional (Liberación). En lo que se está dando en llamar “los otros protagonistas de la transición” (que se materializará en un congreso en febrero de 2017), es un honor haber participado en el equipo de la revista B.I.C.I.C.L.E.T.A (Boletín informativo del colectivo internacionalista de comunicaciones libertarias y ecologistas de trabajadores anarcosindicalistas). Cenetista, Socia fundadora de la Unió de Periodistes del País Valencià, que presidí hasta 1984, y Socia Honoraria de Reporteros sin Fronteras.

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Un Comentario

  1. Una buena recomendación. Pero no sólo para adolescentes. Es una epopeya para todos, como el Ramayana o el Mahabarata

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