Una leyenda y un poema dieron origen a Caissa, diosa del Ajedrez

Caissa es la diosa del ajedrez, la ‘protectora’ de los ajedrecistas, cuya figura se propagó en el mundo de los 64 escaques prácticamente a partir de los últimos dos siglos. La historia, que tiene varios patrocinadores, se remonta cuando ya estaba implantado totalmente el ajedrez moderno.

Caissa por el caricaturista francés Patrick Pinter
Caissa por el caricaturista francés Patrick Pinter

Pero hay que empezar con una alusión a los dioses del Olimpo, donde hacía muchos siglos se había atribuido la concepción del ajedrez, (no olvidemos, más de 1500 años de historia) pero siempre de forma indirecta, a la diosa de la sabiduría griega, Atenea, conocida en la mitología romana como Minerva.

Minerva, era hija de de Zeus o Júpiter, diosa de espléndida belleza física, guerrera, pero también sabia y prudente. Con su inteligencia dirigió los ejércitos con movimientos razonables y con las estratagemas más prudentes y no en una guerra brutal.

Según Homero, fue Minerva quien enseñó a los hombres a enyugar caballos, uncir bueyes para arar y usar carros, para ayudarlos a inventar la trompeta, la flauta y el telar.

Según su testimonio, Minerva habría dado la idea al mítico héroe griego Palamedes, tanto del ajedrez, como también de los dados y las damas, para que ilustrara la estrategia de batalla a los guerreros griegos en la guerra de Troya.

La primera revista de ajedrez, la francesa ‘Le Palaméde’ (1836-1847) se llamó así, precisamente, por este personaje griego y esta idea. Cabe señalar que la atribución de la creación del ajedrez, dados y damas a Palamedes perduró durante mucho tiempo, llegando hasta finales del siglo dieciséis, tanto que el poeta italiano Torcuato Tasso (1544-1595) también lo abordó en 1582 en su obra ‘Il Gonzaga secondo ovvero del Giuco’.

Pero el origen de Caissa inicialmente se centra en un poema en latín llamado Scachia Ludus publicado en 1527, escrito por el erudito, poeta y religioso italiano Marco Girolamo Vida (1489-1566) en el siglo dieciséis en la que se describe una partida entre Apolo y Mercurio. Más tarde, en 1532, el autor se convirtió en obispo de Alba.

Sin embargo, el autor que lo popularizó fue el filólogo inglés William Jones (1746-1794), estudioso de la cultura oriental, que contó la historia en un poema de 1763, titulado ‘Caissa’, cuya primera publicación, sin embargo, se produjo nueve años después, en 1772, en Oxford.

Jones describió a Caissa:

Una adorable dríada corre por los bosques de Tracia,
su rostro es encantador, su aspecto dulce,
su pasatiempo es cazar al ciervo saltador,
amenazado por Himeneo y el hijo de Ciprino,
por montañas y valles su belleza es famosa
y el nombre de la encantadora doncella es Caissa.

La historia cuenta que era efectivamente una dríada, o ninfa de los bosques, de rara belleza.

Si bien a lo largo de los siglos, Caissa no figuraba vinculada a los creadores del juego, a causa de este poema se hizo conocida como la diosa o musa del ajedrez.

El poema se basa en que Marte, el conocido dios del Olimpo romano (en la mitología griega, Ares) se había enamorado de Caissa. Pero la muchacha no le correspondió; una náyade, ninfa de las aguas de manantial, amiga de Caissa, le dice a Marte que a ella le gustan los hombres inteligentes y le sugiere que invente algo que la motive: «Intenta inventar algo, incluso un juego, que sea particularmente inteligente y haga darle la bienvenida a sus ojos».

Luego, en busca de ayuda, le aconsejó que recurriera a un buen consejero Eufron (o Eubulia), el hermano de Venus. De hecho, con la ayuda de Euphron, Apolo (Dios del deporte) crea el ajedrez para que Ares se lo ofrezca a Caissa como regalo. Marte pudo así inventar el ajedrez y logró conquistar a la ninfa.

El poema no tuvo mucho éxito en su momento, hasta que fue posteriormente reproducido por Peter Pratt en sus ‘Studies of Chess’ (Londres, 1803) e inesperadamente fue difundido por todo el mundo ajedrecístico. De hecho, en la citada revista de ajedrez ‘Le Palaméde’ aparece en su primer año de edición, 1836, si bien, curiosamente, el poema de Jones no fue traducido al francés hasta 1851 por Camille Théodore Frédéric Alliey (1799-1856).

Pero su desarrollo definitivo llegó cuando George Walker (1803-1879) mencionó en su ‘Chess and Chessplayers’ (1850) el «altar de Caissa» y los «devotos de Caissa», asegurando que la ninfa era oficialmente consagrada por todos los aficionados como musa protectora del ajedrez.

Walker, quien estuvo en Paris y jugó en el conocido café La Regencé en 1839, además propagó la organización en 1851 de una competición en Londres, que es considerada como el primer torneo internacional, lo que ayudó a difundir la idea de la diosa Caissa en jugadores, aficionados y toda la prensa de la época.

El nombre de la propia ninfa y la asonancia entre Caissa con la palabra italiana Scacchia, la alemana Schach y la inglesa Chess, ajedrez, es evidente. Hoy en día numerosos clubes y referencias en los cinco continentes existen con el nombre de Caissa y raro es el buen ajedrecista que no conozca esta deidad.

‘Caissa’, la diosa del ajedrez, obra del pintor y grabador italiano, Doménico María Fratta.
‘Caissa’, la diosa del ajedrez, obra del pintor y grabador italiano, Doménico María Fratta.

Caissa tiene su representación más conocida en el cuadro ‘Caissa’ del pintor y grabador italiano Doménico María Fratta (1696-1763), realizado en 1750 antes de popularizarse el poema.

Pero antes habría que mencionar que Girolamo Vida, entonces prior de la iglesia de Santa Margarita y Pelagia de Cremona, recurrió al pintor, arquitecto y escultor Giulio Campi (1502-1572) para reconstruirla.

Así, fruto de la amistad y su mutua afición por los 64 escaques, pintó en 1530 el cuadro titulado ‘Jugadores de ajedrez’. Se trata de una escena compleja con varios espectadores, donde aparece Venus y Marte, representado de espaldas. Actualmente está en el Museo Cívico de Arte Antigua de Turín.

Posteriormente, en 1630, aparecen los mismos personajes y un tablero en el cuadro ‘Marte y Venus juegan al ajedrez’ de Alessandro Varotari conocido como Padovanino (1588-1649).

Aquí la diosa está desnuda con perlas en el cuello y brazaletes en las muñecas. Al fondo se ve a Vulcano. La pintura se encuentra en el Augusteum en Oldenburg, Alemania.

Por último, recordar que en España se considera patrona de ajedrez a Santa Teresa de Jesús o de Ávila (1515-1582) consagrada el 14 de octubre de 1944 por el obispo de Madrid, Leopoldo Eijo y Garay (1878-1963). Por este motivo, se le conmemora en esa fecha, cuyo 78º aniversario tendrá lugar dentro de unos días.

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Periodista. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona, rama Periodismo con cursos de doctorado, estudios sobre Marruecos contemporáneo y el Sáhara Occidental. Más de 30 años de periodismo, la mayoría en prensa escrita, ha trabajado a ambas orillas del Estrecho de Gibraltar, casi 13 años en el extinto diario El Faro Información, en Algeciras, donde empezó de redactor y del que fue su último director y en Tánger dos años en un diario digital. Además ha participado en la mayoría de los Congresos de Periodistas del Estrecho desde el inicial en 1993 hasta 2019. Titulado en ajedrez por la UAH y UNED. Amante de Portugal. Ha publicado un libro, ‘Artículos periodísticos. Apuntes para la historia de la prensa de Algeciras’.

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